David Brooks

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Desde los escombros de un país que ha sufrido decenas de miles de muertes, millón y medio de contagios, y ahora más de 36 millones de desempleados como resultado del manejo inepto y criminal de la pandemia por la cúpula política, aparecen brotes organizados de solidaridad que podrían rescatar a Estados Unidos.

El factor fundamental en esta doble crisis, pandemia y economía, es la agenda neoliberal de las últimas cuatro décadas que fomentó la peor desigualdad económica en casi un siglo.

Se multiplican respuestas sociales para atender el hambre. Pierden empleo 26 millones en EE.UU.; nivel sin precedente desde la Gran Depresión.

¿Qué es peor: gritar fuego dentro de un teatro lleno, cuando no hay nada, o gritar no hay fuego cuando el teatro se está incendiando?

Como en toda crisis, el coronavirus ha dejado claro que no todos son afectados de la misma manera, las cifras de contagio y muerte revelan una geografía de clases donde los más pobres –entre ellos las minorías afroestadounidenses y latinas, así como la mayoría de inmigrantes, sobre todo los indocumentados– son los más devastados. Son primero víctimas no del virus, sino de la mayor desigualdad económica y social en 90 años.

Sanders transformó el debate político del país y por un tiempo, en la primera etapa de elecciones primarias, estuvo al frente del elenco de precandidatos demostrando que derrotaría a Trump. Sin embargo, después de triunfos en varias contiendas, la cúpula del Partido, Demócrata cerró filas alrededor de Biden, logrando frenar a Sanders y poniendo en duda su posibilidad de conquistar la nominación.

Camiones de refrigeración que se utilizan como depósito temporal de cadáveres quedaron estacionados ayer afuera del hospital Bellevue, en Nueva York.Foto Afp

Iniciativas de «ayuda mutua» -donde el apoyo está organizado horizontalmente para beneficiar a todos los participantes– están brotando en diversas esquinas del país, y con ello florece esa solidaridad que suele aparecer ante actos catastróficos para una sociedad. Son respuestas colectivas basadas en la lección básica de esta pandemia; lo que hacen todos y cada quien afecta a todos los demás.

Al implementarse las cuarentenas en Estados Unidos, por ahora parciales, las autoridades elaboraron listas de los exentos de las restricciones, los que llaman esenciales. No sorprende que en esa lista se incluya al personal médico y de salud en general, de transporte público y de distribución y venta de alimento y periodistas. Lo que es notable es quien NO está en esa lista de esenciales: los banqueros, ejecutivos ni los abogados empresariales, ni cabilderos, ni las ONG, ni los grandes analistas; o sea, todos los que en tiempos normales son presentados como los «maestros del universo».

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