Artículos
La Ley de Glaciares fue construida desde abajo hasta su sanción en 2010. La reforma impulsada por Milei viene desde arriba: empresas mineras trasnacionales y sus aliados internos (políticos, empresarios y gerentes). La reforma elimina las condiciones mínimas para la preservación del agua y las actividades humanas en los pueblos. Bajo una mirada irracional y rentista, la modificación va de la mano con la reforma laboral, que deja derechos mínimos para quienes serán expulsados hacia las ciudades. «Sin glaciares no tendremos agua. Sin agua no hay ciudadanía que sobreviva», advierte el autor.
La arrogancia del conquistador matando saberes y mundos de vida se proyecta sobre el presente extractivista y amenaza con destruir otros futuros posibles. De la explotación del Potosí a las explotaciones de los salares y humedales para la extracción de litio. El sistema exige no parar de «producir», en territorios y cuerpos, con ritmos frenéticos, establecidos por financistas, administradores del poder y científicos. Apuntes breves para un diagnóstico sobre la época.
Fiambalá fue epicentro de un nuevo intercambio de semillas, alimentos y saberes. Allí se dio cita la diversidad conviviente de los territorios cultivados por familias campesinas y pueblos indígenas. Se reafirmó, una vez más, cuál es el modo de vida y proyecto de futuro que priorizan los pueblos arraigados. El cuidado del agua, la defensa de las culturas y el trabajo comunitario.
El municipio de Mariana (Brasil) fue escenario del desastre de millones de toneladas de barro con mineral de hierro y químicos que arrasaron cientos de viviendas, escuelas, iglesias y vidas. La empresa responsable: Samarco (Vale/BHP Billiton). Una crónica-ensayo, nacida del dolor y las lágrimas, que denuncia el extractivismo y propone otras formas de vida.
Definir y dirimir el valor del agua respecto del valor del alcalino es decidir qué vidas valen más que otras; cuáles valen, a secas, y cuáles son sacrificables
Notas preliminares «La crítica ha arrancado las flores imaginarias de la cadena, no para que el hombre siga soportando esa cadena sin fantasía ni consuelo, sino para que se arranque la cadena y recoja la flor viviente.» (Karl Marx) La circulación de un comunicado internacional [1] que apoyamos sobre la crítica situación venezolana ha desencadenado […]


