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Barack Obama y la «Nueva Política Obama» para Asia y el Pacífico

Fuentes: Barómetro Internacional

Es de conocimiento público que Barack Hussein Obama II nació en Hawai en un caluroso mes de agosto, mes caluroso según nos cabe recordar cuando en ese veraniego mes nos encontrábamos de paso rumbo de regreso a la Patria, Venezuela provenientes de Beijing. En aquella ocasión como era de toda lógica nos acercamos a las […]

Es de conocimiento público que Barack Hussein Obama II nació en Hawai en un caluroso mes de agosto, mes caluroso según nos cabe recordar cuando en ese veraniego mes nos encontrábamos de paso rumbo de regreso a la Patria, Venezuela provenientes de Beijing. En aquella ocasión como era de toda lógica nos acercamos a las famosas playas hawaianas para poder disfrutar de las piruetas de los consecuentes surfistas. Es en estos calurosos días cuando Barack Obama se encuentra de visita como Presidente de los United States of America, mejor conocida para los escuálidos, mayameros, ibérico-hispanos y otros ignorantes de pluma y palabra, como «América», en aquellos lejanos lares geográficos.

Vaya usted a saber sí nos, los revolucionarios, nacionalistas venezolanos aceptáramos tamaño error geográfico de alienación de denominar a los EEUU de América como «América» para con ello asumir, motu proprio, es decir, personalmente, la vampiresca «Doctrina Monroe». Es decir, podríamos denominar bajo ese concepto: «América», al resto de países y sociedades al Sur del río Bravo y al Sur de la península de la Florida, esa región geográfica donde se instituyó, en alguna oportunidad histórica, un ejecutivo venezolano que podría significar, en ese mundo especulativo, en una futura república venezolana cuando trasponiendo las realidades histórico-temporales, ocasionaría, actualmente, dolor y pena a los jubilados judíos estadounidenses, lugar geográfico que se ha convertido en un nido de conspiradores «iberoamericanos» sin oficio, en cubanos anti-fidelistas compartiendo con cubanos fidelistas y, por supuesto, en venezolanos anti-chavistas y venezolanos anti-maduristas; es decir, en última instancia, son venezolanos (¿?) residentes y no residentes contra-bolivarianos y apátridas. Es por ello que nada extraña que un cuban worm que se dice ser legislador estadounidense y una dama venezolana muy «patriota ella» hayan recibido (sic) una misiva de Barack Obama como Presidente de los EEUU de América y quien se supone se podría haber expresado, según El Universal (of course): «… Obama aseguró en su carta que «está preocupado por la gente de Venezuela»…» ; cursivas nuestras). Bueno, nosotros también estamos muy preocupados por el «medio ambiente» de ciertos estados estadounidenses y los impactos medioambientales por razones de decisiones petroleras en las sociologías de los denominados por el masonerismo histórico norteamericano como «american native». Seguimos pensando por qué no estudiamos Historia de los EEUU de América.

Seguramente, Barack Obama escribió la mencionada misiva justo antes de trasladarse a la Región de Asia y el Pacífico a «preparar su guerrita personal» según lo expresó Janine Davidson en el «think tank» estadounidense: «Council on Foreign Relations» (25, abril, 2014) cuando escribió que: «…The network of alliances and partnerships the U.S. has developed with over a dozen countries throughout the region represents the foundation of America’s Asia-Pacific policy – and is our most important asset. It is sustained multilateral engagement focused on promoting cooperative approaches to stability and security among these allies and partners, not swelling U.S. force deployments aimed at preparing for war against China, that will be the real benchmark of success for the rebalance…» («…la red de alianzas y sociedades de la política de [los EEUU de] América para Asia-Pacífico -cual es la carta más importante [de la política estadounidense después de 10 años en Iraq y Afganistán]. Se sostiene en acuerdos multilaterales enfocados en la promoción de acercamientos y cooperaciones para la estabilidad y la seguridad entre esos aliados y socios, sin necesidad de aumentar las fuerzas [militares] estadounidenses con el objetivo de prepararlas para la guerra contra China que será la línea objetiva de la búsqueda por alcanzar el balance [regional]…».

¿Qué significa la propuesta en tesis de José Vicente Rangel Vale referida a la «Nueva Política Obama»? Dejemos que la propia intelectual, Janine Davidson, nos lo responda: «…The network of alliances and partnerships the U.S. has developed with over a dozen countries throughout the region represents the foundation of America’s Asia-Pacific policy…» («…la red de alianzas y sociedades que han desarrollado [los EEUU de] América con sobre una docena de países a través la región [de Asia y el Pacífico] representa la base fundacional de la política estadounidense en el Asia-Pacífico…» (Idem). Tratemos de enumerar los países involucrados sin distinguir las diferencias entre los aliados y los socios «natural-capitalistas» de los EEUU de América: República de Corea, comúnmente conocida como Corea del Sur, Japón, Taiwán, Filipinas, Vietnam, Tailandia, Malasia, Singapur, Nueva Zelandia, Australia, probablemente, Timor Oriental, posiblemente, la India en sus políticas de confrontación con China, Sri Lanka como factor estratégico geográfico y los acercamientos a las zonas geográficas del África Oriental, Iraq, Afganistán y los países del Golfo Pérsico; es decir, «todos contra China y, ahora, también, Rusia».

Para sus mejores comprensiones, la «Nueva Política Obama» sería algo parecido a la reingeniería de la «Doctrina Monroe» que se está desarrollando actualmente en nuestras latitudes. Nos explicamos.

La primera inquietud que nos sale del tintero sería: ¿cuál es la base geopolítica de la «Nueva Política Obama» en tanto y cuanto su traslado a la Región del Asia y el Pacífico al tiempo que somete a su propia política denominada como la «Doctrina Monroe» a una reconversión profunda (reingeniería) para toda la América al sur del río Bravo y al sur de la península de la Florida y cuántas etapas podrían estar contempladas en esas decisiones de «política de Estado» del Poder estadounidense? La segunda inquietud en pregunta sería: ¿Cuál es la relación de la actual crisis del sistema capitalista con la decisión de desarrollar «aguas abajo» tanto la expansión estadounidenses hacia el Asia y el Pacífico como los diferentes escenarios en curso que se están desarrollando en América Latina incluyendo a México, Centroamérica y El Caribe? Una última inquietud sería: ¿Cuál es la contradicción real entre el socialismo chino-ruso-bolivariano-chavista y la reingeniería del capitalismo estadounidense en particular y la crisis del capitalismo comunitario europeo? ¿A quién beneficia, realmente, la denominada como «Crisis de Ucrania»?

En nuestro modesto criterio, comenzando por la «Crisis de Ucrania», responsablemente, opinamos que las decisiones político-económico-financieras que los EEUU de América, en el marco del desarrollo de la «Nueva Política Obama», ha decidido en contra de Rusia cuales, a su vez, presionan y obligan a la Comunidad Europea, más concretamente, a Alemania y Francia, a asumir una muy difícil decisión político-económica de suscribir dichas políticas en presión que salen de los pasillos del Poder estadounidense y avaladas por el FMI y el Banco Mundial, buscan dos (2) objetivos: en primer lugar, desarrollar la «nueva Guerra Fría anti-rusa» y, seguidamente, buscar controlar la economía comunitaria cuando las debilidades energéticas le tocan la puerta tanto a Alemania como a otros países de la Comunidad Europea cuando es de conocimiento público y estadístico el flujo de petróleo y gas ruso al Centroeuropeo. Los efectos serían: aumento laboral de los costos hora-hombre; costos en transporte; costos en seguros y reaseguros; costos en infraestructura; dependencia del petróleo y gas del norte de África, concretamente, Libia, a través del desarrollo de las infraestructuras consecuenciales a través de la neo-colonia hispana y, por último, un efecto desconocido sobre el «euro» como moneda comunitaria frente al dólar, al «patrón-oro» y a una cesta de monedas que podrían incluir al rublo, al yuan, posiblemente, al yen y, quizás, otras monedas de países emergentes.

Todos y todas estamos en perfecto conocimiento que el sistema capitalista está en crisis y que está inmerso en una profunda reingeniería total y global. El sistema capitalista está en crisis no solamente en las variables financieras sino en los costos por hora-hombre, la distribución, las ganancias, la producción y la productividad, las materias primas, los mercados, las rutas marítimas y aéreas, los costos tanto de producción como de venta al detal de cualquier tipo de droga, la educación ideologizada de derechas hacia sus expresiones de entre-guerras y las políticas maltusianas.

Hemos reiterado que Washington no analizó en profundidad las consecuencias a mediano y largo plazo de las políticas de «reforma y apertura» que implementó e impulsó el líder chino, Deng Xiaoping. En nuestras conversas, en Beijing, tanto con el GRULAC como con personeros de la Embajada estadounidense en la ciudad-capital-china, Beijing, era un tema recurrente. Dentro del GRULAC, obviamente, se exponían tesis diferentes mientras que en nuestras personales conversas con personeros estadounidenses exponíamos nuestra visión a mediano y largo plazo en tanto y cuanto al desarrollo de la estructura económica mientras que las tesis que sustentaban dichos personeros estadounidenses eran que ese desarrollo de la estructura económica llevaría al Poder chino a tener que asumir «cambios profundos» estructurales del Estado chino a nivel de la superestructura, es decir, leyes más laxas en función de la Democracia. Quizá un hecho histórico podría sustentar esa tesis estadounidense con los «sucesos de la plaza de Tian Anmen» pero el Estado chino reaccionó con la dureza requerida sustentando aquellas decisiones en las fuerzas armadas chinas. Objetividad vaya por delante.

Los desarrollos en las políticas de «reforma y apertura» han impactado la economía estadounidense como se puede conocer por el balance del comercio bilateral pero, probablemente, lo que el Poder estadounidense no percibió sería el desarrollo en el campo de las tecnologías de punta aplicables tanto a bienes de consumo como en el sector militar cuales han llevado al Poder estadounidense, Washington, el Congreso norteamericano, los «think tank» de derechas, y sectores de la política estadounidense a expresar sus profundas preocupaciones sobre las asimetrías consecuenciales producto de las relaciones sino-estadounidenses. Tema interesante y complejo, nada superficial ni ideologizado.

La somera descripción arriba expuesta nos lleva a América Latina, necesaria y obligadamente. El «Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico» firmado, en su inicio, por Colombia, México, Perú, Chile con recientes solicitudes de incorporación, es la base fundamental para, evidentemente, confrontar, objetivamente, al ALBA, MERCOSUR, UNASUR y la CELAC desde las bases geopolíticas pero con ciertas debilidades objetivas en lo económico por lo que el impulso en propuesta que le ha dado el Presidente Nicolás Maduro Moros a una reunión de trabajo bilateral CELAC-China a realizarse en Beijing significaría la objetivación de las relaciones de América Latina, Centroamérica y México y El Caribe con la República Popular China y, probablemente, con el resto de la Región de Asia y el Pacífico según las correspondientes asimetrías sustentadas en todas sus lógicas objetivas y, en el marco de una geo-estrategia propio-latinoamericanista, buscar, objetivamente, equilibrar las relaciones con el Poder estadounidense en función del mantenimiento de políticas de «paz y prosperidad» en el marco del respeto mutuo.

Objetivamente, la «Nueva Política Obama» representa una salvación temporal del capitalismo estadounidense y, en consecuencia, del propio imperialismo estadounidense y del capitalismo global en su máxima expresión de reingeniería imperialista-final a costa, evidentemente, de la Comunidad Europea y los países del Golfo Pérsico (serían temas a desglosar). El tema, evidente y objetivamente, expone dos (2) escenarios: el primero de ellos preguntarnos hasta dónde y cómo alcanzaría el sacrificio de «aliados y socios» estadounidenses en esa novel propuesta que representa la «Nueva Política Obama» en la Región de Asia y el Pacífico vis a vis la República Popular China y la Rusia Siberiana (son importantes las nuevas políticas geoestratégicas que ha decidido el Gobierno del Presidente Vladimir Putin sobre ubicaciones industriales rusas en Siberia, por cierto, parecidas a las decisiones asumidas por «el padrecito», Joseph Stalín, previamente a la 2da. Guerra Mundial en Europa); cuánto sacrificio están dispuestos a asumir los países miembros de la Comunidad Europea ante los dos (2) escenarios descritos más arriba: la agresiva presencia militar estadounidense en la Región de Asia y el Pacífico y el impacto objetivo de unas relaciones de «Guerra Fría» con su proveedor confiable de petróleo y gas que representan los intereses de Rusia en el marco de sus anhelos de convertirse en un «Estado ruso», es decir, no soviético (tema en discusión entre la intelectualidad rusa sobre el concepto del nacionalismo ruso). El segundo escenario para los EEUU de América es decidir cómo desearía, anhela, desea y quiere desarrollar las y sus «nuevas relaciones bilaterales y continentales» con la América no anglo-sajona (nos referimos a Canadá como país anglo-sajón). Desglosemos.

Los EEUU de América deben comenzar por aceptar sus nuevas realidades geopolíticas continentales como serían: Brasil, la OEA, la droga como negocio, la venta de armas, los paramilitares estadounidenses como «soldiers of fortune», las bases militares, el lavado de dinero y África.

Pero en el marco de esas contradicciones para los EEUU de América, el Poder y Washington deberían asumir, en primer lugar, los reales significados históricos de la Independencia de América Latina; es decir, los cuatro (4) venezolano-mayameros (lenguaje coloquial) que protegen, actualmente, las leyes estadounidenses no son «el futuro» ni para los intereses de Washington ni tienen el poder como para derrocar a la Revolución Bolivariano-chavista liderada por Nicolás Maduro Moros porque ésta, es decir, la Revolución Bolivariano-chavista, tiene y se contiene sobre bases históricas consolidadas que tienen un profundo significado en las psiquis de los verdaderos venezolanos, colombianos, ecuatorianos, bolivianos, argentinos, con sólidas influencias en los pueblos de Uruguay, Paraguay, Brasil y Chile para no mencionar las profundas y sólidas relaciones con el pueblo cubano y sus líderes también históricos, sus impactos actuales en Centroamérica y la «neo-solidaridades» caribeñas. Es decir, mientras Washington no comprenda la Historia de la Independencia Bolivariana conjuntamente con todos y todas los y las líderes independentistas americanos, tienen perdida la partida de dominó.

Fuente: http://barometrointernacional.bligoo.com.ve/miguel-angel-del-pozo-barack-obama-y-la-nueva-politica-obama-para-asia-y-el-pacifico