El Movimiento de Trabajadores Rurales de Brasil reúne a 470.000 familias campesinas en cooperativas, campamentos y centros de formación. En sus cuatro décadas, y a pesar de la violencia estatal y del agronegocio, logró ocupar grandes latifundios, recuperar miles de hectáreas, construir escuelas y ser una referencia mundial en agroecología y soberanía alimentaria.