En el proceso de transición hacia energías limpias, los sindicatos y el movimiento climático en Estados Unidos constatan que la unión hace la fuerza.
En el proceso de transición hacia energías limpias, los sindicatos y el movimiento climático en Estados Unidos constatan que la unión hace la fuerza.
La reciente sentencia que obliga a Bélgica a reducir sus emisiones en al menos un 55% para 2030 y el reconocimiento del delito de ecocidio en Chile inspiran nuevas demandas. Casos como el de las ‘abuela de Suiza’ o el de los jóvenes de Portugal son algunos de los más importantes que tendrán sentencia este año.
La ciudad de Nueva York dejó de ser clasificada como zona climática continental en 2020. Desde entonces se considera una zona subtropical. Y sus habitantes, sobre todo los de bajos ingresos, sufren a menudo las consecuencias del calentamiento global.
Para aclarar los malentendidos teóricos y los obstáculos a la necesaria alianza entre el movimiento ambientalista y la clase obrera, Paul Guillibert ensaya una ecología política del trabajo. Y hace un llamado a reactivar el ecologismo obrero.
“Sus beneficios, nuestras vidas: tiremos por la borda el capitalismo fósil”; “Clima, salud, empleo: la misma lucha”; “Jets privados = ecoterritorismo”; “Aviones de emisiones”. Estos fueron algunos de los lemas que estuvieron presentes en la tercera acción de la coalición Code Rouge, que se realizó el fin de semana 16 y 17 de diciembre en Bélgica.
Para los países pequeños, estas reuniones son el único altavoz del que disponen para enfrentarse cara a cara con las grandes potencias globales y que sus opiniones sean tenidas en cuenta
Qué se planteó en la cumbre climática de Dubai, a qué acuerdos se llegó y cuál fue el rol de los países del Cono Sur. Quizá como nunca antes, fue explícito el rol de las empresas y gobiernos que impulsan la industria petrolera y del carbón, y el lobby del agronegocio. Tres décadas de mega-eventos de diplomacia ambiental y sabor a muy poco.