Desde que la misión Apolo 8 acercó al ser humano a la Luna en 1968 han pasado muchas cosas en nuestro planeta a nivel medioambiental (y no todas han sido negativas).
Desde que la misión Apolo 8 acercó al ser humano a la Luna en 1968 han pasado muchas cosas en nuestro planeta a nivel medioambiental (y no todas han sido negativas).
Ambientalismo solarista es una corriente de pensamiento ambiental contemporánea que propone la transición hacia la energía solar como fundamento estructural de una nueva etapa civilizatoria orientada a la sostenibilidad ecológica, la equidad social y la reorganización del modelo energético global.
Impulsada por el presidente Javier Milei, Argentina enfrenta una polémica reforma de su Ley de Glaciares que pone en riesgo los recursos y la seguridad hídrica del país y sus habitantes
El caso es que mientras los astronautas de la misión estadounidense Artemis II compartían sus bellas fotografías de cómo es el planeta Tierra visto desde el espacio, emitiendo reflexiones sobre lo que nos une como especie, el presidente de Estados Unidos amenazaba con destruir una civilización milenaria en una guerra que él mismo ha iniciado
Un análisis revela que se emitieron 5 millones de toneladas de CO2 en tan solo 14 días de guerra entre Estados Unidos e Irán. La derrota de Estados Unidos y el fin de la guerra imperialista sobre Irán es esencial para para la lucha socioambiental en todo el mundo.
Un informe de Greenpeace denuncia que el lobbie pesquero maniobra para vaciar de contenido el Tratado de los Océanos, poniendo en jaque el objetivo de proteger el 30% de los mares para 2030.
El ambientalismo es un movimiento social, cultural y político orientado a la protección, conservación y mejora del ambiente. Su objetivo principal es promover una relación equilibrada entre la actividad humana y los ecosistemas naturales, con el fin de garantizar la sostenibilidad para las generaciones presentes y futuras.
La conservación de la naturaleza no solo depende de la biología, la ecología o la legislación ambiental. También depende, en buena medida, de la capacidad de la sociedad civil para vigilar, denunciar y protestar contra las actividades que dañan el medio ambiente.
Desde Misiones.- En un remanente único de la selva paranaense que atraviesa Misiones, habita la Comunidad Mbya Guaraní “Jejy”, con una población de 200 personas. Un crónica sobre el pasado y el futuro: la producción de alimentos para autosustento, la educación de los jóvenes y un proyecto de turismo comunitario, algunos de los pilares que sostienen la cultura ancestral y los sueños de una aldea indígena que se resiste al despojo. “Cuidamos la selva como a nuestra propia vida”, afirman.