Los europeos se fríen bajo una ola de calor con temperaturas récord que atraviesan todo el continente multiplicando feroces incendios. A los efectos del cambio climático en curso se le suma la incidencia de la guerra en Ucrania, creando un círculo vicioso que se retroalimenta, donde a las víctimas y la destrucción del conflicto se le suma el daño irreparable al medio ambiente. Con otra dimensión, los ataques de EEUU e Israel contra Irán producen impactos similares en los ecosistemas.