El problema es claro y distinto: el fin del gobierno de Sánchez puede ser el fin de la izquierda en nuestro país.
El problema es claro y distinto: el fin del gobierno de Sánchez puede ser el fin de la izquierda en nuestro país.
Robar, qué duda cabe, es inexcusable y está muy feo. Pero llevarte por delante la vida de millones de personas para robar a manos llenas es jugar en otra liga de codicia y crueldad.
Dos personas que lo vivieron rememoran el episodio y piden castigos más duros contra los mensajes de odio: “Estoy vivo de milagro”.