Categoría: Opinión
Millones de niños corren el riesgo de tener que trabajar como consecuencia de la crisis de la Covid-19, lo que podría propiciar un aumento del trabajo infantil por primera vez tras veinte años de avances, según se desprende de un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
No sorprende que América Latina (y los EE.UU.) sea el nuevo centro mundial de coronavirus. Se esperaba que los gobiernos advirtieran los límites de las visiones exclusivamente empresariales, y enfocaran la atención en los trabajadores para garantizar sus empleos, preservar sus derechos y evitar el derrumbe de sus condiciones de vida. Pero eso no ocurrió ni en Ecuador ni en la mayoría de países.
¿Qué significa hoy que un Estado latinoamericano nacionalice una empresa privada? ¿Qué relación tiene con el “pueblo” esta acción? ¿Cómo se vincula con la idea de Nación y de Nacionalismo?
La pandemia exige para su control una fuerte presencia del Estado para proteger a la población, cosa que no se logra cuando la salud y los medicamentos son onerosas mercancías. La experiencia actual refuta los funestos delirios de los mentores intelectuales de Vargas Llosa: Popper, von Hayek, Berlin, Revel y compañía.
El virus es el factor denominador común que nos atraviesa a todos y todas en este momento y que claramente es un parteaguas en nuestra forma de vida y de relacionarnos. En no mucho tiempo se tendrá que meditar y analizar sobre las razones por las que el Covid-19 impactó tanto en la dinámica mundial. Una pandemia de miedo.