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El Banco Central del economista «sacrificado»

Fuentes: Rebelión

“Lo fácil es seguir al FMI, lo difícil para economistas de Banca Central es cuestionar sus recomendaciones y desarrollar alternativas de política monetaria y cambiaria que estabilicen la economía y contribuyan a mantener un ritmo de crecimiento del PIB positivo y sostenible”, sin afectar directamente los ingresos monetarios de los trabajadores y aquellos que dependen de un sueldo o bono” (Juan José Espinoza, exfuncionario del Banco Central de Honduras

El economista y periodista Tim Harford, profesor invitado de la Universidad de Oxford, publicó un libro con mucha demanda no solo entre economistas sino también entre el publico en general, bajo el título” El Economista camuflado”, donde nos invita a pensar como economista y no como consumidor de bienes y servicios que solo paga por ello. Aunque su énfasis esta puesto en postulados teóricos de la  escuela neoclásica y  de la llamada teoría del crecimiento económico,  motiva a la reflexión de como mirarían el  mundo y procesos económicos  los economistas y aprenderíamos de ello, pero, obviamente, sin cambiarlo; ósea, sin eliminar el hambre, la pobreza,  desigualdad económica estructural y corrupción, sobre todo en países latinoamericanos.[1]

Viene a la mente lo anterior, a raíz del nombramiento del nuevo presidente del Banco Central de Honduras, Roberto Lagos, un joven economista que está por concluir su doctorado en economía en una Universidad norteamericana.  Roberto Lagos fue uno de los mayores críticos de la política económica del Gobierno de Xiomara Castro,  incluso sin reconocer los méritos y logros obtenidos en estabilidad económica, crecimiento del PIB y manejo de la política cambiaria, en armonía con la política fiscal y objetivos de desarrollo.

Para el caso, la tasa de crecimiento promedio del PIB (2022-2025) fue de 3.7%, y una inflación promedio para el periodo de5.8%.  Se agrega la reducción de la pobreza  de 73.6% en 2021 a 60.1% en 2025 y la pobreza extrema de 53.7%  a 30.3% en los años respectivos. Son cifras avaladas no solo por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), sino también por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Aunque los agentes económicos e “infiltrados” (caso de narcotraficantes, lavadores de dinero, mareros y ladrones del fisco) querían una depreciación de la moneda mayor, se podrían adquirir dólares a un tipo de cambio de 26.50 lempiras por dólar (31-12-2025), cuando la venta en diciembre de 2021 (cierre del Gobierno de JOH), era de 24.51 lempiras por dólar.  Es decir, en todo el periodo de Gobierno de Xiomara Castro se aumentó la venta (el costo de la divisa)  en menos de 2 lempiras por dólar.[2]

Uno de los cuestionamientos que se le hacen al Gobierno de Nasry Asfura es que, Roberto Lagos, sin experiencia demostrada en Banca Central,  percibirá un sueldo de 340,000 lempiras, unos 12,850 dólares mensuales al cambio vigente, el doble de lo que devengaba su antecesora, Rebeca Santos, unos 6,435 dólares. Roberto manifiesta que al aceptar el cargo de presidente del Banco Central, deja una vida que ha construido en EEUU, lo que supone que no solo está por presentar la tesis para optar al grado de PhD en economía,  sino que percibe ingresos de la academia y tiene trabajos remunerados, además del distanciamiento de la familia.

Roberto Lagos también manifiesta que cobra ese salario porque si sabe hacer el trabajo que le encomiendan, aunque no haya demostrado su eficiencia en otras ocasiones, como empleado dej Gobierno.  En realidad, él tenía el sueño de dirigir el Banco Central y no podía dejar ir la oportunidad que le ofreció el presidente Nasry Asfura, apoyado por la prensa mediática. Valora que con ese salario, lo que pierde es menor frente a lo que gana, incluyendo  experiencia y relaciones directas con la banca, empresa privada, banca internacional y Tesoro de los Estados Unidos.

Se presenta como un economista “sacrificado”, al dejar muchas cosas buenas por el bien del país. Entenderíamos que se refiere a lograr una mayor estabilidad cambiaria y monetaria, control de la inflación y mayor crecimiento de la economía, sumado al interés por la vigencia de una gobernanza pública a favor del desarrollo, sin referirse a las prácticas corruptas y falta de regulación de la “piñata de los fideicomisos” que de nuevo se ha institucionalizado (léase fideicomiso en salud), donde según el diputado del partido Libertad y Refundación (LIBRE), Hugo Noé Pino, no se sabe de cuánto será el monto (o montos), y mecanismo de control y regulación para evitar las malas experiencias pasadas.

El Gobierno de Nasry Asfura está por concluir la conformación de su gabinete de gobierno, quedando pendiente el nombramiento de ciertas instituciones descentralizadas ligadas al sector financiero  y productivo, como ejemplo la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS),  Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (BANADESA) y Banco Hondureño para la Producción y la Vivienda (BANHPROVI), que en el Gobierno de Xiomara Castro tuvieron mayor dinamismo en la regulación bancaria y apoyo a pequeños productores agropecuarios, Mi pymes y construcción de viviendas de bajo costo.

Estos apoyos fueron posibles por una política monetaria y financiera más benigna del Banco Central y  Secretaria de Finanzas (SEFIN), en cuando a los subsidios a las tasas de interés y  aumento de los presupuestos públicos y recursos de crédito.  Muy contrario, a las políticas vigentes en el Gobierno de Juan Orlando Hernández (JOH) donde incluso se pretendió cerrar Banadesa, el banco campesino, y restringir cada vez más los fondos para crédito, ajustando-por decreto-las tasas de interés hacia arriba.

Se ha cuestionado que Banadesa tiene una moratoria de pagos mayor a la existente antes del gGobierno de JOH, pero no debe ser argumento para cerrar la institución con una reforma de la Constitución de la República. Uno de los errores de la gestión de Xiomara Castro, es pensar que los directivos del Banco nombrados no deberían poner énfasis en  recuperar los créditos otorgados, ya que  siempre se tendrán recursos para apoyar al pequeño productor rechazado por la banca privada.  Con las nuevas autoridades de las instituciones del Gobierno actual, ligadas a las finanzas y política crediticia, es de esperar una nueva cruzada para cerrar  Banadesa con apoyo de los diputados liberales “bisagra”, denominados así porque renunciaron a luchar por el poder y vender a su Líder.

Roberto Lagos ha dicho que la tasa de cambio  (léase el precio del dólar), la fija la oferta y demanda de divisas, por lo cual hay que esperar un ritmo mayor de devaluación de la moneda, ya que, hay una demanda de dólares siempre en ascenso cubierta por remesas y deudas, no por exportaciones. Da a entender que los subsidios deben ser eliminados o reducidos al límite, tal como sucedió al final del Gobierno de JOH apoyado por el FMI, sumado a un mayor control de los agregados monetarios y vigencia de tasas de interés reales positivas. Creemos que no dudaría en apoyar la privatización de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), y una ley que otorgue al Banco Central autonomía plena, entre otros puntos de agenda del FMI, pero se mostraría contrario a la aprobación de una Ley de Justicia Tributaria que el FMI avaló, y  congelamiento de las  ZEDES.

Hay que darle un compás de espera, pero si sigue al FMI,  Tesoro de los EEUU y Donald Trump, los costos de su mayor salario como presidente del Banco Central de Honduras (BCH)  por el sacrifico que hizo de dejar su vida en USA, serán muy altos para la economía y sociedad hondureña, más aún si los efectos de las políticas monetarias, cambiarias y financieras diseñadas impactan negativamente en la población, sobre todo en aquellos que dependen de un salario o bonificación social, y los que no tienen ingresos monetarios fijos ni suficientes. En Honduras,  ya hay evidencia que una devaluación acelerada o abrupta de la moneda, genera impactos no manejables para las autoridades monetarias ni el Gobierno.

Notas:

[1] Frente al éxito del libro “Economista camuflado”,  que vendió más de un millón de copias, publicó “El Economista camuflado ataca de nuevo, con mucho  éxito en  ventas.  Esperamos  que una versión tercera se refiera, entre otras cosas, a la economía política clásica y vigencia histórica de la teoría del valor trabajo aplicada al mundo actual.

[2]Hay una tendencia a desligar el tipo de cambio de los sectores productivos, y más a problemas fiscales. Se asume que recortando los agregados monetarios se disminuye el déficit fiscal y las presiones inflacionarias, pero la experiencia demuestra que una devaluación en exceso no estimula automáticamente las exportaciones y atrae inversión extranjera, lo que se convierte en un espejismo. Roberto Lagos ha dicho que se evitarán ajustes abruptos en la tasa de cambio, pero liberalizando el mercado cambiario resulta difícil.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.