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El riesgo desestabilizador se llama Le Pen

Fuentes: Caffereggio.net

Al sur de los Pirineos vivimos embadurnados de juicios, fiscales, corruptos, condenados, libertades provisionales, fianzas… pero el mundo sigue girando con incertidumbres de calado que pueden afectar a la estabilidad financiera, a las primas de riesgos, al futuro de Europa…todo ello con severas consecuencias para las personas, para las pensiones, para las rentas, para el […]

Al sur de los Pirineos vivimos embadurnados de juicios, fiscales, corruptos, condenados, libertades provisionales, fianzas… pero el mundo sigue girando con incertidumbres de calado que pueden afectar a la estabilidad financiera, a las primas de riesgos, al futuro de Europa…todo ello con severas consecuencias para las personas, para las pensiones, para las rentas, para el empleo y para el crecimiento.

La tanda de turbulencias poco esperadas empezó con el referéndum británico para el Brexit que aunque a posteriori se explica como algo previsible, incluso inevitable con un análisis más de fondo, en su día sorprendió a lo que podemos llamar «establecimiento». Tras el Brexit la segunda sorpresa fue la victoria de Trump que discurre por semejantes derroteros. El diplomático español Alonso Zaldívar señalaba esta semana en un debate en la Fundación Foro de Foros que Trump es la consecuencia, el resultado de fenómenos que vienen de muy atrás.

El siguiente episodio crítico, de nuevo en Europa, se llama elecciones presidenciales francesas con la hipótesis probable de que se la señora Marine Le Pen fuera la ganadora. Si así ocurriera el factor desestabilizador sobre el tinglado europeo, tan laboriosamente construido durante medio siglo, sería dramático. La Unión Europea resiste la salida de Gran Bretaña, incluso puede abrir oportunidades que estaban escondidas. Pero la salida de Francia da al traste con todo, la unión no es posible sin el liderazgo compartido de Francia y Alemania.

Los mercados han detectado el factor Le Pen y a cada mejora de su posición las primas de riesgo escalan con fuerza, mientras que la mejora de posiciones de los otros candidatos (todos sometidos a in estabilidad imprevista) siembra tranquilidad. Pero no son los mercados los que votan, lo hacen ciudadanos que están decepcionados, que no ven futuro para sus hijos. Votan clases medias que quieren cambio, y que son tolerantes con los excesos de los extremistas (como Le Pen) pero no con los habituales.

El candidato Fillon ha sido tan aprovechado y bribón como la señora Le Pen en la gestión de los dineros públicos, de los viáticos parlamentarios, pero mientras a Fillon le costará la carrera presidencial a la señora Le Pen no le pasa factura, sus seguidores la quieren por lo que alborota y los ocasionales la apoyan para castigar a los otros.

Los británicos se restregaron los ojos con el resultado del referéndum del Brexit, no fueron pocos los que decían luego que de haberlo sabido hubieran votado distintos. Pero las cartas quedaron echadas y las consecuencias se irán viendo. En el caso francés puede ocurrir algo parecido con fatales consecuencias para Francia y para el resto de Europa.

Que la esperanza se llame Macron resulta asombroso, un candidato sin partido, sin programa, con poco pasado, aparece como candidato alternativo del orden. Y gana posiciones precisamente por su ser una hoja casi en blanco. Y de Italia mejor no entrar en detalles. Con semejante panorama el caso español parece de menor cuantía, un modelo de resistencia.

Fuente original: http://www.caffereggio.net/2017/02/24/riesgo-desestabilizador-se-llama-le-pen-fernando-gonzalez-urbaneja-republica-las-ideas/