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Francia, rebelión y sistema económico capitalista neoliberal

Fuentes: Rebelión

Revisando la prensa internacional con respecto a los últimos acontecimientos ocurridos en Francia, prácticamente nada se puede rescatar, pues los medios de comunicación al servicio de las trasnacionales y los intereses del capitalismo neoliberal, cual más cual menos, todos hablan el mismo lenguaje. Todos los medios destacan los hechos de violencia producidos en estos días […]

Revisando la prensa internacional con respecto a los últimos acontecimientos ocurridos en Francia, prácticamente nada se puede rescatar, pues los medios de comunicación al servicio de las trasnacionales y los intereses del capitalismo neoliberal, cual más cual menos, todos hablan el mismo lenguaje. Todos los medios destacan los hechos de violencia producidos en estos días de rebeldía urbana, sin ir a las raíces de los problemas mismo que agobian a los jóvenes y la clase trabajadora francesa.

Es bueno destacar que los recientes sucesos franceses, no constituyen hechos aislados o espontáneos, ellos parten desde el descontento producido antes del referéndum en contra de la Constitución de la Unión Europea o constitución de los capitales, como suelen denominarlas los trabajadores europeos.

Los orígenes de la rebeldía urbana que crece y crece en el país, son producto de la profunda fractura social que ha generado el sistema económico capitalista neoliberal, también conocido como de mayor libertad de comercio y mercado, en un país como Francia.

Dicha fractura social, se traduce en situaciones muy similares que viven otros países del sistema capitalista mundial. En el caso de Francia, con una economía estancada, con altos índices de cesantía que afectan principalmente a los jóvenes(30%) y las personas de origen extranjero. Crecimiento de las desigualdades sociales y brecha cada vez mayor entre pobres y ricos.

El desmantelamiento de forma progresiva de la denominada «sociedad del bienestar social» ha venido significando en Francia y otros países, la aparición de una cada vez mayor inestabilidad laboral, trabajos precarios y mal pagados, pensiones magras, además de malas condiciones laborales.

En Francia como en otros países europeos, los mayores afectados suelen ser las personas de origen extranjeros, que son destinados vivir en gettos que han creados las propias autoridades municipales y los servicios de inmigración de los respectivos países.

En el caso de Francia, son 30 años de segregación social, territorial y étnica, donde las consecuencias económicas que genera el modelo económico neoliberal, se reflejan en una discriminación, racismo y xenofobia cada vez mayor hacia los extranjeros, en una Francia que se va hundiendo en la pobreza.

Las diversas organizaciones sociales que representan los intereses de diversos tipos, de los distintos grupos de comunidades de extranjeros, desde hace bastante tiempo que vienen planteando una solución a sus demandas de trabajo seguro, viviendas decentes y una mejor educación, que permita una igualdad de oportunidades y mejores condiciones de vida.

Sin embargo éstas y otras demandas, han sido completamente ignoradas por las autoridades estatales, municipales y regionales francesas. Pero cabe agregar que muchos de los problemas que afectan a los extranjeros, también afectan al conjunto de la clase trabajadora de este país.

De allí, que la prensa del sistema sólo suele destacar los hechos de violencia que produce la rebeldía generalizada de los jóvenes, que no están dispuesto a aceptar «soluciones de parche», a sus problemas de trabajo, educación e integración en el caso de los de origen extranjero.

En general la prensa del sistema utiliza epítetos como «nuevas forma de terrorismo urbano», «terrorismo de masas»,»bandas de delincuentes islamistas» , o simplemente sataniza la cólera y las protestas. Además de destacar en la TV los enfrentamientos con la policía, como las únicas formas de manifestar el escontento en contra del sistema y las injusticias sociales que éste genera,puesto que la clase política no esta dispuesto a escucharlos.

El capitalismo neoliberal en Francia y otros países de Europa, llama a tranquilizar a los ciudadanos con más y más represión, a poner en práctica el Estado policial permanente, y aplastar las demandas y reivindicaciones más sentidas de la clase trabajadora francesa, para seguir avanzando en la aplicación del inhumano sistema económico neoliberal.

Desde la caída de los «socialismos reales», los países capitalistas europeos más desarrollado, nada nuevo han ofrecido a los pueblos de esta parte del planeta, muy por el contrario las condiciones socio-económicas se han venido deteriorando ostensiblemente y afectan alconjunto de la clase trabajadora francesa y europea.

Frente a esta situación, el futuro inmediato aún podría ser peor, puesto además que los países europeos más desarrollados, no pueden prescindir de la mano de obra extranjera y de los inmigrantes. Ello debido a que estos países, desde el punto de vista de la natalidad no crecen, así al menos los indican los diversos informes de la UE al respecto. Europa está creciendo por el lado de los inmigrantes, pero no a través de la población nativa. Por otro lado la población europea se envejece y se pensiona, el ejercito de jubilados crece y crece. Ahora muchos de los puestos de trabajo que dejan los nuevos pensionados, no son reemplazados, o se realizan en condiciones económicas muy desiguales para el nuevo trabajador, que casi siempre es un extranjero.

Otro de los factores que influye en la rebeldía y el descontento creciente, es la modernización de la industria europea, que al incorporar los sistemas informáticos a su sistema productivo, ello significa la reducción masiva de mano de obra calificada y no calificada, contribuyendo a crear un ejército de cesantes cada vez mayor, en donde los jóvenes y las nuevas generaciones son los grandes afectados, sin que el sistema capitalista neoliberal les ofrezca perspectiva reales de futuro.

Finalmente cabe agregar, que los problemas que viven los inmigrantes en países como Francia, con matices un poco diferente en cada país, son los mismos que viven los extranjeros en Suecia, Alemania, Gran Bretaña, Italia o España, en donde constituyen la última clase social de cada país desarrollado europeo. En los próximos 50 años los países más desarrollados de Europa para mantener su sistema productivo y de servicios, necesitará de millones de nuevos inmigrantes de lo contrario las catástrofe de diversos niveles podrían ser aún peor.