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India

Guerrillas y elecciones

Fuentes: Rebelión

El próximo mes de septiembre se cumplirá el décimo aniversario de la formación del Partido Comunista de India (maoísta) y a pesar de los esfuerzos del gobierno indio y de diferentes tácticas represivas puestas en marcha por éste y sus aliados locales como internacionales, así como por el interesado silencio mediático, durante estas elecciones la […]

El próximo mes de septiembre se cumplirá el décimo aniversario de la formación del Partido Comunista de India (maoísta) y a pesar de los esfuerzos del gobierno indio y de diferentes tácticas represivas puestas en marcha por éste y sus aliados locales como internacionales, así como por el interesado silencio mediático, durante estas elecciones la guerrilla maoísta seguirá siendo un actor importante dentro del gigante indio.

Tras varios años de conversaciones y negociaciones, el 21 de septiembre de 2004, el Centro Comunista Maoísta (MCC) y el Partido Comunista de India (marxista-leninista)- People´s War unieron sus fuerzas y anunciaron días después, el 14 de octubre, la formación del Partido Comunista de India (maoísta).

Desde entonces, su expansión a través de los diferentes distritos estatales de India ha ido en aumento, abarcando al menos trece estados y con importantes avances en otros más. Actualmente su presencia es importante en el llamado «corredor rojo», una zona que engloba desde el estado de Bihar en el norte del país, desde la frontera con Nepal, atravesando las zonas boscosas centrales de la región de Dandakaranya hasta el estado de Andhra Pradesh en el sur de India. De hecho, diferentes informaciones constatan la presencia de importantes zonas «liberadas», bajo control de la guerrilla, y donde el estado central o el regional apenas tienen presencia real.

A pesar de las noticias interesadas que en los últimos meses se han producido en los medios indios, presentando una guerrilla cuasi derrotado (fruto de las detenciones o muerte de algunos cuadros importantes, o de la presión militar), los datos estadísticos producidos por agencias gubernamentales muestran un auge del accionar armado, sobre todo desde el año pasado, una tendencia que parece que sigue dándose durante el 2014.

La sucesión de ataques de todo tipo durante los últimos meses, en opinión de esas mismas fuentes, y a pesar de los discursos oficiales, demuestra la capacidad de actuar del PCI (maoísta), a pesar de los reveses sufridos en el pasado. Una de los ejemplos más importantes lo encontramos en la región Telangana, del estado de Andhra Pradesh, donde el movimiento guerrillero está lanzando importantes ofensivas para la culminación de una especie de estado dentro del estado indo, en lo que se definen como áreas liberadas.

Los documentos del PCI (maoísta) muestran la determinación del movimiento en proseguir con su campaña político militar. Ante la ofensiva del gobierno indio, desde el movimiento guerrillero se muestra su determinación en reforzar la seguridad de militantes, cuadros y dirigentes, apostando por mantener las actuales estructuras (desde el Comité Central hasta las células) firmes ante «la campaña del enemigo», y evitar que sus militantes caigan en manos de las fuerzas gubernamentales.

Así mismo, las fuerzas del PCI (maoísta) han decidido «contraatacar el ataque enemigo en las áreas estratégicas y en las bases guerrilleras». Intensificando la guerra y agrupando en ocasiones importantes columnas guerrilleras para llevar adelante acciones armadas de gran envergadura.

Durante el año pasado hicieron público el llamado «plan de 15 puntos», por el que en los próximos dos años se ponen en marcha una serie de medidas para contrarrestar los golpes recibidos. En ese sentido señalaban que «a pesar de las deserciones, las pérdidas y una grado visible de la desmoralización, sin embargo, la dirección de la base sigue comprometida con su proyecto radical de la violencia revolucionaria, y su convicción de que los actuales reveses son sólo una parte del ciclo inevitable de «avance y retroceso» que es la esencia de la «revolución».

Ante las elecciones de estas semanas, el PCI (maoísta) ha llamado al boicot. En un comunicado de prensa del pasado 24 de marzo, y firmado por el portavoz maoísta, Abhay, el movimiento guerrillero hacía una lectura de la actual coyuntura india y de la posición de las principales fuerzas políticas ante la cita electoral.

En opinión del PCI (maoísta) tanto el Partido del Congreso como el BJP siguen peleando por hacerse con el poder, «engañando al pueblo una vez más, afirmando que lo único que quieren es desarrollar nuestro país». También lanza importantes críticas al llamado Tercer Frente, y a la incapacidad de los partidos de izquierda por articular una alternativa a los dos «grandes». Sin recuperarse de recientes reveses electorales algunos, otros más interesados en observar el triunfador final para acercarse a través de pactos a las migajas del poder, muchas veces los intentos de unidad de este sector quedan atrapados en estériles discusiones en torno 2ª la distribución de escaños».

Tampoco ha escapado a la crítica, la nueva formación del AAP, a la que los maoístas acusan de «sumergir al pueblo en ilusiones», gracias a un discurso lleno de referencias ghandianas, progresistas y aprovechando el soporte del movimiento civil anti-corrupción, generado casi como una ONG más.

Para el PCI (maoísta) las elecciones durante décadas han sido incapaces de resolver los principales problemas que afronta la mayor parte de la población del país. «A fecha de hoy, las necesidades básicas del pueblo como alimentos, ropa, alojamiento, educación y cuidado sanitario siguen estando fuera de su alcance».

La descripción que realizan de India se acerca más a la realidad que muchas de las referencias que se publican en los medios de comunicación tradicionales. «el 95% de la población están haciendo frente día tras día a la pobreza, al analfabetismo, el desempleo, el aumento de los precios, las enfermedades, las muertes a causa del hambre, la corrupción, etc. El 77% de la población vive con no menos de 20 rupias al día. Por otro lado la gran burguesía y los grandes terratenientes gozan de gran cantidad de riquezas. Centenares de empresas pertenecientes a buitres como Ambani, Tata, Birla, Mittal, Jindal, etc., suman el 25% del PIB de nuestro país. La brecha entre ricos y pobres aumentó por encima de lo imaginable. La corrupción y las estafas aumentaron a pasos agigantados. Las leyes formuladas para impedir estas diferencias sociales e impedirlas nunca han sido empleadas por las clases adineradas. Como resultado de ello, el descontento social ha aumentado.»

La fotografía de la llamada «mayor democracia del mundo», en realidad se acerca más a una situación «semicolonial y semifeudal». Donde «la opresión religiosa chovinista por parte de los Hindutva Sangh Parivar sobre las minorías religiosas y la opresión de la casta superior Hindutva Brahamánica sobre los dalits en nuestro país ha aumentado. La represión de las luchas de liberación nacional como en Cachemira, Asom y Manipur aumenta día tras día. Como resultado de las largas luchas durante décadas del pueblo de Telangana, el parlamento tuvo que dar su aprobación inevitable a la formación del estado separado de Telangana. Sin embargo, están aún reprimiendo cruelmente las aspiraciones para Estados separados en Bodoland, Gorkhaland, etc. A los adivasis se les niega continuamente sus derechos sobre la tierra, el agua y los bosques. Las mujeres están siendo aplastadas bajo la vil cultura feudal e imperialista.».

Para los maoístas indios las dos caras de la misma moneda que representa India están claramente definidas. Por un lado lo que ellos definen la amalgama de intereses que representan «el imperialismo, la burguesía burocrática compradora y los grandes terratenientes», con el servicio de la mayor parte de los partidos políticos en liza en las elecciones, quienes con la bandera de «reformas» impulsan la liberalización, la privatización y la globalización, con el fin último de mantener los actuales privilegios y las estructuras básicas de ese sistema semicolonial y semifeudal.

Por otro lado, el PCI (maoísta) defiende lo que ellos definen como la «Revolución de Nueva Democracia, dirigida por él y a sus embrionarios nuevos órganos de poder político que representan la república federal democrática popular india basada en la auténtica democracia y en el principio de apoyarse en las propias fuerzas».

Los maoístas han mostrado enormes capacidades para resurgir en el pasado, y a pesar de sus reveses, los maoístas han sobrevivido, y siguen buscando una victoria futura. Sus continuos ataques, la apertura de nuevos frentes (recientemente se han producido masivas huelgas de hambre en las prisiones indias, un hecho insólito hasta ahora) y la propia situación de India, predicen una vez más que estas elecciones no serán las que transformen la actual realidad del país.

Txente Rekondo. Analista Internacional

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.