La política migratoria restrictiva implementada por Estados Unidos deja a cientos de miles de personas en un limbo legal y humanitario
La política migratoria restrictiva introducida por la Administración de Estados Unidos, incluyendo la eliminación de las principales vías para solicitar asilo, como la aplicación CBP One, y la suspensión de otros programas, ha generado estrés, desorden y pánico en la población migrante, dejando a cientos de miles de personas en un limbo legal y humanitario en México y otras partes de la ruta centroamericana. Médicos Sin Fronteras (MSF), cuyos equipos han tratado a miles de personas víctimas de diferentes formas de violencia en la ruta en el último año, teme que la ausencia de mecanismos legales, dignos y seguros invisibilice más aun a personas altamente vulnerables y las exponga a mayores riesgos, obligándolas a tomar rutas aún más peligrosas y dejándolas a merced de redes de tráfico de personas.
“El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos desde finales de enero está causando un peligroso efecto dominó en otros países del corredor migratorio latinoamericano, desde México hasta el sur del continente”, afirma Víctor Escobar, responsable de operaciones de MSF para América Latina. “El resultado son políticas más restrictivas de contención y deportaciones forzadas de migrantes, así como en limitaciones al derecho de asilo, residencia y otros derechos fundamentales”.
En comparación con el promedio de años anteriores, el primer trimestre de 2025 no ha experimentado un aumento drástico en las deportaciones desde Estados Unidos, y las deportaciones masivas anunciadas aún no se han llevado a cabo. Sin embargo, la narrativa deshumanizante difundida por el Gobierno estadounidense y las condiciones en las que algunas personas han sido deportadas a otros países, aparentemente violando las convenciones internacionales y las normas de derechos humanos, son atroces y representan un retroceso para la protección de las comunidades vulnerables.
En algunos casos, se ha informado de personas han sido expulsadas sin el debido proceso, sin posibilidad de solicitar asilo ni apelar su caso, y en algunos casos, enviadas a países donde carecen de estatus legal o vínculos. Estas acciones dejan a las personas varadas en condiciones peligrosas, exponiéndolas a la violencia, la persecución y graves riesgos humanitarios.
“Una vez más, desde MSF insistimos en la necesidad de no criminalizar la migración y de respetar el derecho a solicitar asilo. Las autoridades estadounidenses, mexicanas y de otros países latinoamericanos deben respetar los derechos humanos de las personas en tránsito por la región, proporcionar rutas migratorias seguras y reforzar los servicios básicos disponibles, incluyendo atención médica y espacios donde las personas puedan descansar dignamente”, afirma Escobar.
Cambios en el tránsito migratorio, misma exposición a la violencia
Con el acceso a asilo cerrado de facto en Estados Unidos, las solicitudes de asilo han aumentado en México. Algunas personas migrantes están retornando desde Norteamérica hasta Centroamérica, y la migración hacia el norte a través del tapón del Darién, entre Colombia y Panamá, que en años anteriores fue masiva, ha alcanzado mínimos históricos a principios de este año. El tránsito a través de México, Guatemala y Honduras también es bajo y los albergues para migrantes están por debajo de su capacidad.
Sin embargo, las personas migrantes en el corredor latinoamericano siguen expuestas a múltiples formas de violencia, que van desde la tortura hasta la violencia sexual, el robo, el secuestro y la extorsión, lo cual tiene graves consecuencias para su salud física y mental, a veces irreversibles. Los equipos de MSF son testigos de estos impactos en los pacientes que atienden. Entre enero de 2024 y febrero de 2025, la organización atendió a casi 3.000 supervivientes de violencia sexual y realizó más de 20.000 consultas individuales de salud mental (muchas de ellas tuvieran la violencia como desencadenante) en todos sus proyectos en la ruta migratoria (México, Guatemala, Honduras, Costa Rica y Panamá).
Muchas de las personas migrantes ya soportaban una pesada carga: habían huido de sus países debido a conflictos, violencia o exclusión, y luego sufrieron nuevos ataques en puntos del corredor migratorio latinoamericano, como, entre otros, la peligrosa selva del Darién. Si bien todas las personas se encuentran en situación de vulnerabilidad, el impacto es más profundo en grupos como las mujeres y los niños. En los últimos años, MSF ha visto cada vez más familias encabezadas por mujeres que viajan solas o con menores.
En línea con la disminución del flujo de personas migrantes, MSF ha observado una reducción mensual de las consultas individuales de salud mental en sus proyectos en la región en los dos primeros meses de 2025 en comparación con los del año anterior. Sin embargo, entre los pacientes atendidos por salud mental, se observan casos muy graves, y la cohorte de pacientes en el Centro de Atención Integral (CAI) en la Ciudad de México, donde se atiende a personas extremadamente vulnerables, ha aumentado.
Además, la crisis política y económica en Venezuela, el colapso del Estado en Haití, el recrudecimiento del conflicto en Colombia y la violencia de las bandas en Ecuador y países centroamericanos siguen impulsando la migración en América Latina.
Por otra parte, la congelación y la drástica reducción de los fondos estadounidenses de asistencia humanitaria puede tener un impacto significativo en América Latina, en particular para las personas que buscan asilo, ya que la mayoría de los programas relacionados con la migración en esta región no se consideraban esenciales. “La disminución de los fondos, sumada al endurecimiento de la política migratoria, puede afectar especialmente a los grupos vulnerables en México y otros países centroamericanos”, afirma Escobar.
MSF gestiona actualmente once proyectos migratorios en cinco países (México, Honduras, Guatemala, Panamá y Colombia), incluyendo dos que se iniciaron en marzo. La dinámica cambiante de las rutas que utilizan las personas en movimiento en México y otras partes del continente obliga constantemente a la organización a adaptar sus actividades y priorizar los lugares donde existe una necesidad más urgente de abordar las consecuencias de los altos niveles de violencia y las adversidades que enfrentan las personas migrantes durante su viaje. Actualmente, MSF también brinda asistencia a retornados y deportados en algunos países.