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Francia

Las pensiones amenazadas por el fracaso del reformismo sindical

Fuentes: La Riposte

Los trabajadores y sus condiciones jubilatorias están amenazadas por la reforma de los regímenes especiales del sector público. El gobierno de Sarkozy cuenta para esto con el apoyo de la prensa capitalista, a base de demagogia y mentiras, para manipular desvergonzadamente a la opinión pública, enfrentando trabajadores contra trabajadores, huelguistas contra «usuarios». Pero en este […]

Los trabajadores y sus condiciones jubilatorias están amenazadas por la reforma de los regímenes especiales del sector público. El gobierno de Sarkozy cuenta para esto con el apoyo de la prensa capitalista, a base de demagogia y mentiras, para manipular desvergonzadamente a la opinión pública, enfrentando trabajadores contra trabajadores, huelguistas contra «usuarios». Pero en este conflicto, el gobierno se benefició sobre todo del concurso de las direcciones sindicales. Se ha apoyado en la complicidad de estas direcciones que terminaron adhiriendo a la necesidad de una reforma de las pensiones para poner fin a la huelga.

Los medios de comunicación burgueses se felicitaron por el hecho de que las centrales sindicales, particularmente la más fuerte, la CGT, adhiriera a la necesidad de la reforma, y que aceptaran el ofrecimiento del gobierno de iniciar «un mes de discusiones» para aceptar la reforma (que eleva los años de cotización y extiende la edad de jubilación) a cambio de algunas «compensaciones» para los jubilados. Y eso pese a la fuerza extraordinaria que estaban mostrando los trabajadores que, en el sector del transporte, había declarado una huelga indefinida.

Ya horas antes de la huelga del sector público del 20 de noviembre, el dirigente de la CGT, Thibault, hizo una concesión mayúscula al gobierno. Aceptó que los regímenes especiales sean negociados «empresa por empresa», en presencia de representantes del gobierno. El gobierno lo recibió con alegría, viendo en esto un golpe bastante rudo contra la huelga.

¿Qué sentido podía tener seguir adelante una huelga unitaria de todos los trabajadores afectados por la reforma, si las negociaciones iban a ser llevadas separadamente y desembocar en «acuerdos» en el seno de cada empresa? El comportamiento de Thibault, sin ninguna consulta con los trabajadores, no podía más que sembrar la confusión en los trabajadores y debilitar la movilización.

La única manera de vencer a Sarkozy era mediante la lucha, es decir con una huelga seriamente preparada. Al invitar a los trabajadores a reconocer su derrota y poner fin al movimiento toda negociación con el gobierno sobre los regímenes especiales no podía traducirse más que en recular.

Teniendo en cuenta el poder de los trabajadores ferroviarios y del transporte metropolitano de las ciudades, los huelguistas habrían podido, y podrían todavía si la huelga se retomara, salir victoriosos, y conseguir la retirada de la reforma, no por la negociación, sino apoyando su bota sobre la garganta del gobierno.

Sin retomar la movilización, los regímenes especiales se perderán. Al acordar con el gobierno «un mes de discusiones» y anunciar que «ya se consiguieron avances importantes», Thibault ha quebrado la huelga.

Sarkozy saborea el éxito de su estrategia, que consistía en mantener un «diálogo» de fachada con Thibault. Ellos saben perfectamente que las negociaciones no tendrán otro objetivo que discutir la manera en que los regímenes especiales serán desmantelados, pieza a pieza, empresa por empresa.

La necesidad de presentar las retiradas como avances testimonia el fracaso del reformismo en nuestra época.

En el contexto del declive inexorable del sistema, un acuerdo «negociado» entre las clases es imposible. Las conquistas sociales son constantemente minadas, amenazadas y destruidas. Tal es el caso de los regímenes especiales, de la semana laboral de 35 horas, de la seguridad social, de los servicios públicos y de la educación pública.

En este contexto, la lucha contra a regresión social debe ir a la par con la lucha por transformar las organizaciones sindicales, para armarlas de un programa de acción militante y reivindicativo que defienda son vacilar todas las conquistas obreras frente a los capitalistas y el Estado. Es necesario además, abrir los ojos de los trabajadores y la juventud en la perspectiva de una sociedad nueva, de una sociedad socialista.

Original en Francés:

http://lariposte.com/Regimes-speciaux-l-impasse-du-reformisme-syndical-934.html

Traducido al español para El Militante edición Argentina

http://argentina.elmilitante.org/index.asp?id=art&imprime=art&id_art=3210