Recomiendo:
0

Las travesías hacia el Infierno

Fuentes: Rebelión

No se hablé más de las «olas» de inmigrantes hacia Europa y salven las vidas de miles de seres humanos ayudando verdaderamente a África, el continente saqueado y olvidado por los denominados Estados del Primer Mundo. En los últimos meses, según la «gran» prensa, dígase los emporios mediáticos de derecha internacionales, el llamado Viejo Continente […]

No se hablé más de las «olas» de inmigrantes hacia Europa y salven las vidas de miles de seres humanos ayudando verdaderamente a África, el continente saqueado y olvidado por los denominados Estados del Primer Mundo.

En los últimos meses, según la «gran» prensa, dígase los emporios mediáticos de derecha internacionales, el llamado Viejo Continente vive «asediado» por la llegada masiva a sus territorios de personas procedentes de diversas naciones africanas.

Sin embargo, esos mismos medios de desinformación esconden las causas reales por las que esos seres humanos abandonan sus países, en busca de la muerte, o la esclavitud y el maltrato, si logran arribar con vida al «soñado» Norte.

Para nada refieren que hombres, mujeres y niños escapan de las guerras que Estados Unidos y Europa imponen en África con el propósito de seguirles robando sus riquezas y subyugando a sus pobladores.

Tampoco hacen mención alguna a que la inmigración es un negocio rentable a nivel universal para Washington y sus aliados, y que las «ayudas al desarrollo» que destinan al Sur se utilizan para subvertir el orden y robar de todo, hasta talentos, y no para socorrer a nadie.

De otro lado, los gobiernos de la Unión Europea (UE), con el respaldo de Estados Unidos, gastan sumas millonarias de dinero para supuestamente detener con muros, cercas eléctricas y una encarnizada represión, la llegada de los inmigrantes, en vez de hacerlo en mega-proyectos dirigidos a mejorar las condiciones de vida en las naciones pobres.

Por supuesto que ni la «gran» prensa y muchos menos los gobiernos de la UE mencionan las cifras de militares, traficantes y negociantes que viajan y permanecen en África, donde hacen y deshacen, y se consideran hombres «emprendedores y de paz».

Visitan incluso al continente olvidado para cazar animales en peligro de extinción, por placer y mucho dinero, claro.

Todo lo contrario les ocurre a los inmigrantes cuando tienen la «suerte» de llegar con vida a Europa, donde son tratados como ciudadanos de tercera clase, explotados más que en sus naciones de origen, y hasta esclavizados.

El régimen derechista español del presidente Mariano Rajoy puede dar las cifras de cuántos africanos laboran como cautivos en los campos de ese país ibérico, donde se les niega el derecho a la salud y a las condiciones mínimas de vida.

Por qué entonces hablar de las «olas» migratorias que «padece» actualmente la «culta» Europa, y obviar su total responsabilidad con lo que le está ocurriendo.

La UE y Estados Unidos se vanaglorian de ser los mayores defensores de los Derechos Humanos en el planeta tierra, pero nada hacen en amparo de los humanos, y mucho menos si son negros, latinos e indios, o profesan determinadas religiones.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.