Recomiendo:
0

Marine Le Pen logra resucitar a la ultraderecha en Francia

Fuentes: Ojalá/SanchoPanzaLab

Con su diatriba contra los musulmanes, ha situado las tesis ultras en el centro del debate político en Francia. Algunos sectores del partido de Sarkozy sueñan con que se una a sus filas

Marine Le Pen, candidata a suceder a su padre como presidenta del partido ultraderechista Frente Nacional (FN), ha logrado incendiar la escena política francesa y colocar a su partido en el centro del debate, cuando parecía totalmente moribundo. Y ello gracias a una declaración deliberadamente provocadora, en la que comparó la plegaria musulmana con una «ocupación» similar a la de los nazis.

Hace diez días, Marine Le Pen escogió la ciudad de Lyon para dejar caer la bomba: «Hace 15 años, tuvimos el problema del velo islámico. Después, llegó el burka y hay cada vez más burkas. Luego, llegaron las oraciones musulmanas en la vía pública y ahora hay entre diez y quince lugares donde, de manera regular, cierto número de personas vienen para acaparar el territorio. Se trata de una ocupación; podríamos hablar así, porque es una ocupación de sectores enteros de territorio, barrios donde la ley religiosa se aplica: es una ocupación. Claro, no hay blindados ni soldados, pero es una ocupación» .

Los responsables de colectivos musulmanes se abstuvieron de poner el grito en el cielo, cosa que suelen hacer desde 2007. Por el contrario, fue el Movimiento contra el Racismo y por la Amistad entre los Pueblos (MRAP), que nació bajo la ocupación nazi, el que ya se está ocupando de redactar una querella contra Marine Le Pen por «incitación al odio racial», delito tipificado en Francia.

Guerra a muerte con Gollnisch

Pero lo importante es que la declaración sabiamente destilada, en un terreno ultrasensible en Francia, provocó de inmediato el efecto esperado por esa líder, que está enzarzada en una guerra a muerte contra el otro candidato a la presidencia del FN, Bruno Gollnisch.

Todos los partidos, sobre todo los más serios, tuvieron que situarse respecto a Marine Le Pen, y ella logró abrir una falla inmensa de divisiones en el seno del partido conservador de Nicolas Sarkozy, la UMP, que todavía se lame las heridas por el fracaso de su gran operación de esta temporada política: el «Gran Debate sobre la Identidad Nacional» .

Iglesias católicas vacías

En realidad, su descripción de una Francia donde, en ciertos barrios, los viernes por la tarde cientos de fieles musulmanes bloquean calles enteras para rezar, obedece a una realidad muy banal. Decenas de miles de iglesias católicas pueblan toda Francia, pero están vacías. Por el contrario, el Estado sigue autorizando la apertura de mezquitas sólo con cuentagotas. Las pocas que hay, están abarrotadas. Para colmo, en el barrio parisino de La Goutte d’Or al que hizo directamente alusión Le Pen , una de las mezquitas habitualmente utilizadas está en obras actualmente. Los fieles rezan en las aceras simplemente porque no tienen otro sitio .

En lugar de limitarse a destacar esa realidad banal, la clase política francesa empezó a perder los nervios. Todo un portavoz del Partido Socialista, Benoît Hamon, se sintió en la obligación de intervenir frontalmente: «Marine Le Pen califica de ocupantes a los nietos de los combatientes que liberaron Marsella, cuando ella, ¡ella!, pertenece a una familia política que desayunó, comió y cenó en la mesa del ocupante [nazi]».

En la UMP, el cuadro clínico es más grave. El nuevo secretario general, Jean-François Copé, se declaró partidario de «dramatizar» el ascenso fulgurante de Marine Le Pen y de contrarrestarlo impulsando de nuevo la temática del «Gran Debate sobre la Identidad Nacional», cosa que irritó de inmediato a otros sectores de su partido. Son sectores que creen que algún día podrán absorber a Marine Le Pen y sueñan con verla ministra de un Gobierno de Sarkozy.

Con su frase, Marine Le Pen ha probado no sólo que maneja el doble lenguaje habitual de su padre. También que, pese a su imagen «modernizadora», sabe colocarse en el centro del particular ecosistema de su partido. Así, al comparar a los musulmanes con los nazis, ha segado la hierba bajo los pies de su rival, Gollnisch. Este encabeza una coalición de las corrientes más impresentables del FN: los criptonazis, los ultratradicionalistas católicos, y los partidarios del druidismo, que están convencidos de que existe una «raza francesa» que se remonta a los Cro-Magnon.

www.sanchopanza.net

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.