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La joven estuvo en las barras de la Cámara de Diputados

Nieta de Gelman rompió anonimato y concurrió al homenaje a su madre

Fuentes: La República

La nieta del poeta Juan Gelman rompió el anonimato y asistió ayer a la sesión de la Cámara de Diputados para presenciar una exposición sobre su madre, la ciudadana argentina, María Claudia García Irureta Goyena, asesinada y desaparecida en nuestro país. La joven se sentó en una de las barras, acompañada por su abogado el […]

La nieta del poeta Juan Gelman rompió el anonimato y asistió ayer a la sesión de la Cámara de Diputados para presenciar una exposición sobre su madre, la ciudadana argentina, María Claudia García Irureta Goyena, asesinada y desaparecida en nuestro país.

La joven se sentó en una de las barras, acompañada por su abogado el doctor José Luis González. Mirando hacia ese lugar, la diputada de Asamblea Uruguay Daniela Payssé dedicó su mensaje a la joven que recuperó su identidad en el año 2000.

«Quiero homenajear a su hija, desaparecida durante más de 20 años, quien hace muy poco pudo recuperar su historia, su apellido, el conocimiento de su madre, de su padre, de lo que quedó de su familia, de la patria de sus padres y de la suya propia. Expresarle públicamente que su mamá merece este homenaje. Que la concibió en el amor con que se concibe a un hijo, y que hizo todo lo que pudo hasta el último de sus días para darle lo único que finalmente pudo dejarle: la vida. Decirle que su madre estaba empezando a volar cuando le cortaron las alas. ¡Qué terrible realidad debe ser para una persona descubrir un día que vivió 20 años engañada! Que todo lo que aprendió en la vida, que muchos lazos afectivos que tuvo a lo largo de su vida, partieron del asesinato de sus padres, del ocultamiento de la verdad y de su propia identidad. ¿En nombre de qué, pueden justificarse estos crímenes contra la humanidad? ¿Qué razón, qué ética, qué ley puede amparar este crimen? Ninguna», expresó Payssé.

«Durante muchísimos años nuestros pueblos conocieron muy poco sobre estas tragedias; el manejo informativo a través de medios de comunicación estrictamente censurados, sumado al ocultamiento de los hechos y el chantaje de violencia que todos los pueblos sufrían, hicieron difícil que la verdad se fuera abriendo camino, se fuera difundiendo y filtrando gota a gota. Aún los gobiernos que siguieron a la salida de las dictaduras fueron renuentes, y en algunos casos cómplices, de no avanzar con las investigaciones que se debieron haber hecho, llegando incluso en nuestro país a negar tajantemente la existencia de niños secuestrados, hasta hace pocos años», imputó la legisladora de Asamblea Uruguay.

«Muchos gobiernos, reitero, aún democráticamente electos, han tratado de poner un manto de olvido, nos han dicho que no había que tener ‘ojos en la nuca’, que había que mirar hacia adelante y no ser esclavos de nuestro pasado. Fueron los mismos que simultáneamente eran capaces de participar en ceremonias de recordación de las tragedias de otros pueblos, como el armenio o el judío; negando al mismo tiempo, aún ante el pedido de centenares de personalidades del mundo entero que hubiera niños desaparecidos en Uruguay, mientras acusaban a quienes los buscaban de querer dañar a la democracia, de actuar por intereses electorales, o de ‘no actuar de buena fe'», agregó.

«Tozudamente aquel Presidente siguió negando los hechos, afirmando conceptos absurdos como que ‘en Uruguay no hubo ningún niño desaparecido, eso ocurrió allá’ (en Argentina), agregando que no constaba el ingreso de María Claudia al territorio nacional, o el nacimiento de su hijo en los registros del Hospital Militar, haciendo investigaciones que no investigaban, pretendiendo ocultar lo inocultable, llegando a afirmar que los cientos, miles de intelectuales de todo el mundo que apoyaban la búsqueda de aquel abuelo, eran ‘instrumento de una campaña política y periodística de desprestigio dentro de Uruguay y que en su momento tuvo inmediatas finalidades electorales y que hoy continúa, con metas a más largo plazo'». Sin embargo, «apenas 30 días después de asumir el nuevo gobierno presidido por el Dr. Jorge Batlle, lo indemostrable se demostró y se encontró a aquella bebé, ya adulta, que durante más de 20 años había sido escondida».

Payssé puntualizó que el avanzado embarazo de María Claudia García «la transformaba en un objetivo diferente; a los que se la llevaron no les importaba si tenía actuación política -absurdo motivo esgrimido para detener, secuestrar, torturar o asesinar personas- sino solamente el bebé que llevaba en sus entrañas».

«Vaya a saber a pedido de quién reservaron a Claudia como vientre vivo con el único propósito de apropiarse de su bebé. Este hecho da cuenta de un delito que va más allá de algún plan político o represivo, porque simplemente tiene por objeto obsequiar un bebé, aprovechar la existencia en detención de una mujer embarazada, para proveer de un bebé a un «amigo» y luego eliminarla. Se trata de un hecho difícilmente comprensible que reduce una persona a la condición de cosa. Pocos hechos pueden alcanzar semejante grado de negación de la dignidad humana», inculpó.