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Por la libertad de Alfonso Sastre. Por la libertad de Europa.

Fuentes: Carmilla on line

Traducido del italiano para Rebelión por Gonzalo Hernández Baptista

Un acto de inaudito autoritarismo se ha perpetrado en España. Después de haber ilegalizado numerosos partidos vascos porque se consideraban una tapadera de Batasuna (considerado brazo político de ETA, declarada ilegal en 2003), el Tribunal Supremo el día 16 de mayo ha añadido a su lista, y excluido de las inminentes elecciones europeas, al grupo Iniciativa Internacionalista – La Solidaridad entre los Pueblos.

En este caso no se trataba de un partido vasco, sino de una coalición de pequeños partidos (asturianos, catalanes, cántabros, aragoneses, etc. y, naturalmente, vascos) No hay partidos vascos, ni cantabros que representan las regiones españolas sic que tienden a la autonomía y, en algún caso, a la independencia. Todos presentes en el ámbito de Europa como nación de confines más extensos que los del Estado español, y dentro de un cuadro de programa explícitamente anticapitalista.

En realidad, no había pruebas que conectaran a Iniciativa Internacionalista con Batasuna, y mucho menos con ETA. El único vínculo era la presencia, como cabeza de lista, de Alfonso Sastre, uno de los mayores dramaturgos españoles, si no el mayor en absoluto. Férvido antifascista, autor de batallas épicas -bajo el franquismo- para poder representar sus dramas entre los animadores del renacimiento cultural español. ¿ Pero qué es lo que une a Sastre -que los intelectuales tratan como si fuera un apestoso, y aún peor los medios de comunicación- con ETA y con Batasuna?

Para empezar, vivir, madrileño él, en el País Vasco y haber acabado por simpatizar con las instancias de este pueblo. Para seguir, casarse con Eva Forest -ella también escritora- implicada marginalmente a finales de los Setenta en un atentado de ETA y encarcelada durante tres años (también Sastre estuvo en la cárcel algunos meses). Por último, haber aceptado en 2008 una candidatura al partido ANV (Acción Nacionalista Vasca), formación que existe desde 1930, independentista de izquierdas, ilegalizada también ésta, a más de setenta años de su fundación, como improbable tapadera de Batasuna.

El escritor octogenario, de quien nadie podría indicar con pruebas en la mano los vínculos con ETA, de este modo se convierte en objeto de odio y de agresión mediática (especialmente por parte de colegas como Fernando Savater), y constreñido al silencio. La lista de su candidatura la han anulado. Las obras de Sastre se publican en el extranjero, pero no en España. El dramaturgo se encuentra en medio de una vida como la que ya sufrió con el franquismo, pero esta vez bajo el socialista Zapatero, considerado ejemplo de buen gobierno por muchos sectores de la izquierda italiana.

Son muchas las virtudes de la España de nuestros días, pero una de ellas es el defecto de su clase política: la agudeza (que hace poco tiempo dejó notar Sarkozy en Zapatero, en una metedura de pata digna de Berlusconi). La Inglaterra del nada brillante Blair entendió que para discutir el desarme del IRA hacía falta dejar al movimiento republicano irlandés una expresión política (el Sinn Fein). España esto no lo ha entendido y un mes sí y otro no ilegaliza algún partido político vasco «incómodo». Incluso ha ignorado una propuesta de conciliación, dirigida a sus compañeros, escrita por militantes de ETA encerrados en cárceles. Haciendo esto, aprieta la tapadera de la olla en ebullición. El resultado es previsible.

Para quien lo vea desde fuera, el imperativo es que no se siga el ejemplo. El otro es que se libere a Alfonso Sastre del aislamiento al que lo querrían obligar una bandada de chupópteros (otros escritores, politicastros, periodistas, policías, jueces, tertulianos de la tele y etc.). Su obra pertenece al mundo, y el mundo lo debería sustraer de su prisión. Sin barrotes, pero prisión a fin de cuentas.

PS. Para conocer a Alfonso Sastre y su inteligencia, el público italiano tiene a disposición un solo libro, delgaducho pero preciado: La deriva degli intellettuali, Datanews, 2005, pp. 70, € 9,00

Enlace con el original: http://www.carmillaonline.com/archives/2009/05/003052.html#003052