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¿Quién manda en China?

Fuentes: Rebelión

La dinámica del poder en China se sustenta en dos fenómenos paralelos. De un lado, la institucionalización del poder. Del otro, la presencia de facciones. Lo primero se corresponde a la sintonía existente entre poder formal y poder real. Cargo equivale a poder. Ello no resultaría en sí mismo algo especial de no ser por […]

La dinámica del poder en China se sustenta en dos fenómenos paralelos. De un lado, la institucionalización del poder. Del otro, la presencia de facciones.

Lo primero se corresponde a la sintonía existente entre poder formal y poder real. Cargo equivale a poder. Ello no resultaría en sí mismo algo especial de no ser por que Mao y Deng Xiaoping ejercieron el poder al margen de los cargos. Deng quiso corregir esta situación para sus sucesores. Para él, cada una de las generaciones sucesivas de líderes debía tener un jefe indiscutido.

A tal efecto quien ejerciera el mando debía ejercer tres cargos simultáneos, aunque asumidos por fases: Presidente de la República, Secretario General del Partido Comunista y Presidente del Comité Militar Central. Inmediatamente por debajo de aquel se encontraba el Primer Ministro, quien en forma y fondo debía ser el número dos. Estas figuras principales debían servir sólo por dos períodos, luego de lo cual venía el retiro. Era la fórmula necesaria para evitar el desgaste de la edad y propiciar el relevo generacional. Desde luego, era también la vía para evitar la entronización en el poder. Retiro significaba pérdida del poder real.

A la muerte de Deng en 1997, Jiang Zemin y Zhu Rongji dispusieron del poder efectivo como Presidente y Primer Ministro, respectivamente. Tras dos períodos ambos se retiraron y, a partir de 2002, se inició un proceso por fases en el que sus cargos pasaron a ser ocupados por Hu Jintao como Presidente y Wen Jiabao como Primer Ministro. Con la jubilación de los primeros vino su opacamiento político. Hoy son figuras de las que poco se habla, salvo para relatar la historia de su gestión. En 2012 Hu y Wen deberán comenzar a ceder sus cargos y al igual que sus antecesores, que aún viven, seguramente verán desaparecer su poder real.

Sin embargo, junto al poder institucionalizado encontramos al poder de las facciones. Cuatro segmentos claramente identificados pugnan por el control político en el interior del Partido: quienes en sus años mozos tuvieron cargos dirigentes de la Liga de la Juventud Comunista; los tecnócratas (identificados básicamente con los egresados de la prestigiosa Universidad de Qinghua); el llamado Gang de Shanghai, por provenir sus miembros de esa ciudad y, finalmente, los hijos de militares de alta graduación. Cada uno de esos grupos, como es natural suponer, mantiene tentáculos de interacción con sectores diversos de la vida del país. En el Décimo Sexto Comité Central del Partido, actualmente en funciones, se contabilizan 57 miembros de la primera facción, 20 de la segunda, 17 de la tercera y 20 de la cuarta. Hu Jintao se identifica con el primero de ellos y Wen Jiabao con el segundo. De hecho, ambos coaligaron las fuerzas de esos sectores para conformar una poderosa alianza política, actualmente dominante.

Los nombres de sus sucesores aún no se conocen, aunque las primeras opciones recaen sobre Hu Chunhua, quien actualmente es el jefe provincial de Mongolia, como Presidente, y Li Keqiang actual Primer Ministro Adjunto, como Primer Ministro. El primero es un protegido de Hu y el segundo de Wen. Más aún, dentro del Comité Central del Partido el primero cuenta con el apoyo del grupo de antiguos cuadros de la juventud comunista y el segundo con el de los tecnócratas.

Poder institucionalizado y poder de las facciones convergen así para dar respuesta a la pregunta: ¿Quién manda en China?

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.