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[Perú] ¡Fuera las botas militares y policiales!

Rebelión popular en Espinar

Fuentes: Rebelión

Van cinco heridos por impactos de bala y más de 30 detenidos por la policía según reportes recientes (Ojo público, 26/07/20), producto de la huelga general indefinida decretada por el Comité de Lucha y el Frente de Defensa de los Intereses de Espinar, el 15 de julio pasado, contra la transnacional minera Glencore, de capitales suizos.

Demandan plata (para enfrentar el Covid y reactivar su economía local) del Convenio Marco que firmó la Minera el 2002 después de grandes jornadas de lucha

El pueblo de Espinar está demandando que se replantee el Convenio firmado entre la empresa y el Estado (gobiernos locales), ya que la pandemia y la cuarentena, han derrumbado su economía (la ganadería y agricultura aportan el 30% ). Y es por eso que, quieren que, en vez de obras públicas y víveres, la plata del Convenio Marco se reparta en bonos de a S/ 1,000 entre todos los 44 mil pobladores, suma que llegaría a 50 millones de soles. Es importante destacar que “el inicio del paro estaba anunciado desde el 14 de mayo, cuando el Comité de Gestión del Convenio Marco aprobó por mayoría (se abstuvieron el representante de la minera y el de la Federación Unificada de Campesinos de Espinar), destinar S/ 50,000,000 para entregar el bono a cada elector. El Convenio Marco es un fondo económico constituido por el aporte voluntario de la minera, equivalente al 3% de sus utilidades anuales”, (La República, 22/07/20).

Además, están proponiendo la reformulación de los términos del convenio marco (una medida que vienen solicitando desde el 2012), el rechazo al proyecto de ampliación Integración Coroccohuayco de Antapaccay, la atención médica a las personas afectadas por metales pesados, así como una consulta previa sobre los nuevos proyectos mineros que quieren explotar las transnacionales.

Para Jaime Borda, de la Red Muqui, el Convenio Marco fue un acuerdo entre la minera y los representantes de la provincia de Espinar luego de varias protestas entre los años 2001 y 2002. “Es un acuerdo de buena fe entre dos partes. Los fondos no son un regalo o un donativo de la minera, sino un compromiso de transferencia de un porcentaje de las utilidades de la minera hacia la provincia, y por eso es que la población ahora solicita que se respete ese acuerdo”, (Ojo público, 26/07/20).  

Estamos hablando de dinero que le corresponde a la comunidad de Espinar producto de la explotación de sus recursos naturales. Pero para la Minera de capitales suizos, el pueblo, no sabría invertir bien el dinero, y por eso se niega a escuchar sus reclamos y plantea un “Reactiva Espinar”, copiando el “Reactiva Perú” del presidente Martin Vizcarra, que en un 71% se ha dirigido a los grupos de poder económico del país.

“Esos 50 millones representan el 38% del monto total de S/ 131 millones que la minera ha comprometido para ejecutar proyectos de inversión este y los próximos años. La minera alega que todo el dinero del fondo ha sido gastado o comprometido; pero las organizaciones sociales solicitan que se cambien algunos proyectos comprometidos para disponer de ese dinero y cumplir con la entrega de bonos”, redactaron Ralph Zapata y Alba Rivas (Ojo público, 26/07/20).  

La huelga general indefinida plantea la cuestión del poder

En medio del desarrollo de la huelga, “el lunes se aperturó el diálogo de los pobladores, la minera y Espinar –con mediación de la PCM y Defensoría del Pueblo- se suspendió la noche del lunes debido a los actos de violencia. Casi a la seis de la noche, cuando se desarrollaban las conversaciones, hubo un enfrentamiento entre policías y manifestantes. El desenlace de este choque fue el incendio de un camión encapsulado y una camioneta de la empresa Servosa, subcontratista de MMG Las Bambas”, (Noticias por el Mundo, 22/07/20), con el saldo de una mujer de 35 años herida (a la altura de la comunidad campesinas de Anansaya Qollana).

Como señalamos líneas arriba, la empresa habría respondido que “lo más conveniente es que ese dinero se entregue a través de víveres, capacitaciones, obras, etc.”, (Fuente: Espinar Noticias y La República), pero la comunidad argumenta que necesita dinero para reactivar su economía que ha sido muy afectada por el Covid-19 y la cuarentena.

Según Rolando Condori, Frente de Lucha de Espinar, “ellos están abiertos al diálogo, pero buscan que la empresa les dé soluciones concretas, por lo que organizaron una marcha hacia la empresa minera”, (EC, 21/07/20). En verdad, la huelga es total en varias comunidades aledañas. Y el gobierno, para “curarse en salud”, decretó la formación de una Comisión Multisectorial con varias comunidades del Corredor Minero del Sur (que es por donde se transportan los minerales para el exterior), para evitar que estas se plieguen a la huelga de Espinar.

Las fotos y videos que se difunden por las redes sociales “hablan” de una masacre feroz contra los trabajadores y jóvenes de Espinar. Pobladores bombardeados, heridos de bala, detenidos y desaparecidos, son un lugar común en la mística y combativa tierra Kana. En la práctica, las autoridades políticas han “abdicado” a su poder. Y éste ha pasado a las manos del pueblo a través de sus organizaciones tradicionales de lucha. En otras palabras, los trabajadores tienen el poder en la yema de sus dedos. Es importante desarrollar sus comités de autodefensa y llamar a los demás pueblos a plegarse a la huelga ya que el gobierno de Martin Vizcarra es sirviente de los intereses de la Elite Minera transnacional y es por eso que solo el 34% de la población de la localidad ha logrado obtener algún miserable bono del poder político actual.

El gobierno habla de Mesa de Diálogo para ganar tiempo, a la vez que criminaliza la protesta para derrotar la huelga

En este marco de rebelión popular contra la Minera, el presidente del Comité de Lucha de Espinar, Rolando Condori, y el vicepresidente, Fredy Llayque, han declarado que van a continuar en la lucha hasta las últimas consecuencias y han demandado una Mesa de Diálogo. Y el gobierno, ni tonto ni perezoso, ha respondido que el diálogo sea con la Iglesia como intermediaria y que la reunión sea en la ciudad del Cusco, pero a puesto como condición previa que “se levante la huelga indefinida”.

Los dirigentes han señalado que solo podrían suspender la huelga por un día mientras llega la Comisión de Alto Nivel que para ellos implica la participación del premier Cateriano y que tendría que realizarse en Espinar. Como podemos observar, las condiciones para realizarse la Mesa de Diálogo se han convertido en una negociación política entre ambas partes, con un gobierno que reprime salvajemente a la vez que quiere enviar funcionarios de segundo nivel. Y es que la administración Vizcarra a comprendido que, si no aplasta rápidamente, a punta de sangre, la rebelión del heroico pueblo K”ana, pues, está se puede convertir en la chispa que encienda toda la pradera del sur del país. Ya anteriormente en su arribo a un hospital de la ciudad de Arequipa, Vizcarra, fue recibido por protestas del sector salud tildándolo de mentiroso y de una mujer llamada Celia Capira que correteó la comitiva presidencial clamando por ser escuchada, reflejando el en crispamiento social que vive el gran sur del país. Como señalamos en una nota anterior (Covid-19, cuarentena, improvisación y rebelión popular), la dialéctica nos enseña que, tarde o temprano, las cosas cambian a su opuesto. Tarde o temprano esto va a ocurrir. Y es que, a diferencia de antes, ahora, las masas plebeyas no tienen que comer porque su agricultura está quebrada. El miedo se convierte en angustia y ésta en rabia.

Mientras tanto, el gobierno gana tiempo, vuelve a decretar la cuarentena (sin presupuesto para el sector salud, sin contratación de más personal médico, sin subsidios concretos para la población, etc.), en la provincia cusqueña de La Convención. Y la criminalización se ejerce tanto con las fuerzas coercitivas como con el Ministerio Público (fortalecido con las prisiones preventivas por doquier), diligentemente, acaba de abrirles una investigación por los presuntos delitos contra la administración pública en la modalidad de resistencia o desobediencia a la autoridad, a ocho dirigentes de las principales organizaciones de Espinar.

Urge la solidaridad con una posición mariateguista

Todo este tiempo de pandemia y cuarentena, grupos que se reclaman mariateguistas, han dejado pasar por alto el carácter coercitivo y bonapartizante de los militares y la policía en el “control” de la pandemia. Pero en todo este tiempo hemos podido observar que estos no juegan ningún rol progresista ya que los fusiles no matan el virus ni el hambre. Al contrario, son los propios Altos mandos de estos que tienen denuncias de corrupción por compras de utensilios inservibles (como mascarillas), para enfrentar el virus con el saldo de decenas de muertos y miles de contagiados. A la vez, hay varias denuncias de abuso de poder (e incluso de violaciones a mujeres adolescentes), por parte de estos contra la población humilde.

Bajo este escenario es importante la mayor solidaridad posible con el pueblo de Espinar que está sufriendo una masacre, que cuenta con el beneplácito de la gran prensa. Esta posición implica plantear la retirada de las fuerzas militares y policiales de la represión en Espinar.

César Zelada es director de la revista La Abeja (teoría, análisis y debate).

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