Marco Rubio, estadounidense con ascendencia cubana y secretario del Departamento de Estado, se ha caracterizado durante toda su carrera política por la carencia de ética, enredos de corrupción, alta mitomanía, posiciones de extrema derecha y su enfermiza obsesión por derrocar naciones progresistas y soberanas de Latinoamérica, principalmente Cuba, Venezuela y Nicaragua y también contra los actuales gobiernos de Brasil, Colombia y México.