Ucrania, que es uno de los países del mundo más familiarizado con esta nueva forma de pago, está recibiendo millones de dólares en donaciones en forma de Bitcoin; pero Rusia podría esquivar el efecto de las sanciones económicas con estas divisas
Ucrania, que es uno de los países del mundo más familiarizado con esta nueva forma de pago, está recibiendo millones de dólares en donaciones en forma de Bitcoin; pero Rusia podría esquivar el efecto de las sanciones económicas con estas divisas
La determinación de las empresas internéticas Meta (que engloba a las redes sociales Facebook, Instagram y WhatsApp) y Alphabet (propietaria de las plataformas Google y Youtube) de bloquear o restringir los contenidos de los medios rusos Sputnik y RT en el contexto de la incursión militar de Rusia en Ucrania, marca un nefasto precedente en materia de libertad de expresión y derecho a la información.
La invasión viola el Derecho Internacional y el derecho de autodeterminación. Solo cabe condenarla sin condiciones. Dicho esto, queda mucho por hacer. Primero, entender qué se está condenando.
La actual invasión de la Federación rusa al pueblo ucraniano, liderada por Vladimir Putin, no solo nos muestra nuevamente el carácter imperial de aquel Estado, sino también el lamentable apoyo y silencio de buena parte de las izquierdas europeas y latinoamericanas.
La semana pasada la “opinión pública” occidental se enteró que existía un conflicto entre Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, contra Rusia, con Ucrania como teatro de operaciones.
Alfons Pérez, del Observatori del Deute en la Globalització (ODG) analiza la política energética europea y señala cuatro elementos claves: la gran dependencia fósil y del exterior, Nord Stream 2, el imperialismo y el mercado.
El gobierno alemán anunció el envío de mil cañones antitanque y 500 misiles antiaéreos Stinger, además de 400 cañones antitanque de fabricación nacional desde Países Bajos, y nueve obuses D-30 y municiones desde Estonia para apoyar a las fuerzas armadas de Ucrania en la guerra contra el ejército ruso y los grupos separatistas.
La profecía de Marshall McLuhan de que «el sucesor de la política será la propaganda» se ha cumplido. La propaganda en bruto es ahora la norma en las democracias occidentales, especialmente en Estados Unidos y Gran Bretaña.
La consigna “no a la guerra, no a la OTAN” es completamente inapropiada para el momento y para el acontecimiento. Ese eslogan hoy solo puede interpretarse o como regüeldo de la Guerra Fría o como mera yuxtaposición de males.
La guerra que vendrá, no es la primera. / Hubo otras guerras. / Al final de la última / hubo vencedores y vencidos. / Entre los vencidos, / el pueblo llano / pasaba hambre. / Entre los vencedores / el pueblo llano la pasaba también.
Bertolt Bretch (1898 – 1956 )