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Un presidente cualquiera

Fuentes: Galicia Hoxe

Leí hace poco una de esas frases célebres que ilustran calendarios, agendas y ahora también páginas de Internet. El Sr. Clarence S. Darrow, abogado estadounidense, dijo aquello de: «Cuando yo era chico me decían que cualquiera podía llegar a presidente de la nación. Estoy empezando a creerlo» Y añado revisando la historia que cualquiera puede […]

Leí hace poco una de esas frases célebres que ilustran calendarios, agendas y ahora también páginas de Internet. El Sr. Clarence S. Darrow, abogado estadounidense, dijo aquello de: «Cuando yo era chico me decían que cualquiera podía llegar a presidente de la nación. Estoy empezando a creerlo» Y añado revisando la historia que cualquiera puede llegar a Premio Nóbel de la Paz. Y en concreto, el Sr. Obama ¿ejerce de presidente o de pacifista? Me temo, tras Copenhague, que de ninguna de las dos cosas.

Como presidente del país con más responsabilidad en la crisis ambiental su actitud y el bloqueo a profundizar en acuerdos tangibles sólo pueden argumentarse, en el mejor de los casos, por la fuerza atenazadora que debe llegarle de los grupos de presión de su país. Como ha denunciado el International Action Center «el Pentágono es el mayor utilizador institucional de petróleo y energía. Las guerras del Pentágono en Irak y Afganistán; sus operaciones secretas en Pakistán; su equipamiento en más de 1.000 bases estadounidenses en todo el mundo; sus 6.000 instalaciones en EE.UU.; todas las operaciones de la OTAN; sus portaaviones, aviones jet, ensayos, entrenamiento y ventas de armas» lo convierten, dentro de los 210 países en el mundo, en el número 36 en cuanto a consumo de petróleo. Pero acuerdos especiales eximen al Pentágono de contabilizar sus emisiones, que ya se imaginan, son muchísimas. También, seguro, ha sufrido la presión de las corporaciones de la alimentación que mucho tienen que ver con este mal clima. Y la sociedad civil es cada vez más consciente de ello, por eso, la ganadora del premio al Peor Lobby celebrado a propósito de la Cumbre de Copenhague ha sido la más conocida de todas ellas: Monsanto.

Como «flamante» Premio Nóbel, el Sr.Obama, debería entender que no brotará la paz en el mundo mientras persista una violencia estructural que tiene su origen en las desigualdades sociales entre el Norte rico y el Sur pobre. Y la crisis climática es resultado de dichas desigualdades con consecuencias ya devastadoras: sequías e inundaciones que destruyen cosechas, desplazamientos de millones de personas, problemas de salud, etc.… que nos llevaran, lamentablemente, a guerras, represión, conflictos, etc. Muy lejos de la anhelada Paz.

¿Un presidente cualquiera? Estoy empezando a creerlo.

Rebelión ha publicado este artículo con permiso del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.