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Vuelve el torturador a Uruguay

Fuentes: Koeyu Latinoamericano

   Hay cosas que a los votantes de izquierda que pusieron al Frente Amplio en el gobierno les están costando entender. A los desconciertos se suma ahora la bienvenida que la administración del Dr. Tabaré Vázquez le podría llegar a dar al Comando Sur de los Estados Unidos, quien está interesado en brindar ayuda «humanitaria» […]

   Hay cosas que a los votantes de izquierda que pusieron al Frente Amplio en el gobierno les están costando entender. A los desconciertos se suma ahora la bienvenida que la administración del Dr. Tabaré Vázquez le podría llegar a dar al Comando Sur de los Estados Unidos, quien está interesado en brindar ayuda «humanitaria» a Uruguay. Los planes hablan de la instalación de una Escuela para las Misiones de «Paz», y de la instalación de una policlínica en el barrio montevideano de Santa Catalina…

Ambos hechos son de por si demasiado graves para dejarlos pasar, sobre todo cuando la ayuda humanitaria viene del imperialismo genocida que hoy dirige George W. Busca, el cual ha masacrado poblaciones enteras en el mundo. Sin olvidar el respaldo que EE.UU. dio a la dictadura uruguaya que persiguió, torturó, asesinó y desapareció a miles de uruguayos, casi todos frenteamplistas. Pero como una burla particularmente cruel, ayer este periodista tuvo la versión de parlamentarios frenteamplistas -indignados con la situación- de que la mentada policlínica llevaría nada menos que el nombre de Dan Mitrione.

Quién fue? Un norteamericano experto en torturas que viajó por el mundo enseñando a practicarlas. En la pre dictadura uruguaya, en la época de los escuadrones de la muerte, Mitrione llegó a Uruguay y enseñó el «arte» de torturar. Las clases no eran solamente teóricas, sino también prácticas. Para ello se secuestraron seres marginados, cuya desaparición no sería notada por nadie. Las pobres víctimas fueron conejillos de indias sobre los cuales se practicaba la tortura, con fines educativos, claro, hasta la muerte.

Mitrione, que revistaba como asesor de la Policía, fue finalmente secuestrado y ejecutado por el movimiento guerrillero MLN – Tupamaros. El nombre de Mitrione figura hoy en las paredes del FBI como un hombre que entregó su vida en defensa de la ibertad. Y ahora, cuesta creerlo, podría figurar en la policlínica que el Comando Sur montaría bajo el gobierno de quienes fueron las víctimas de aquel verdugo. Legisladores frenteamplistas se movían en estas horas para tratar de hacer abortar estos planes que cuentan con el visto bueno de algunos sectores del gobierno. En caso de concretarse las dos iniciativas, con el cruel agregado del eventual nombre de la policlínica, será un golpe duro para los frenteamplistas y se sumará al desencanto que buena parte de ellos sienten ante las actitudes de un gobierno que en muchos aspectos está traicionando algunos de los principios más caros para la izquierda uruguaya. Esto no implica olvidar o dejar de lado importantes avances que se han producido en distintas áreas desde que asumió el Dr. Tabaré Vázquez.

Pero hay hechos, conductas de un fuerte impacto ideológico y también emocional para la izquierda uruguaya. Además de las consecuencias desastrosas que traerían para el Uruguay. Hoy el gobierno uruguayo está en disputa. Quienes apuestan a moderarlo y se absolutamente funcional al sistema. Están quienes dan la pelea para que se cumpla el programa y la ideología de izquierda con la que se llegó al poder. Estos últimos no piden la revolución ahora, pero si reclaman señales claras y la participación que se ha negado a los frenteamplistas. El Frente Amplio, es duro decirlo, corre el riesgo de tradicionalizarse en el peor sentido de la palabra.

Serán los grupos, sectores, partidos y movimientos que lo integran los que definirán el camino. Y la gente, esa que ha sido excluida, la que tendrá que tomar el papel protagónico que algunos dirigentes les niegan.