“Bienaventurados los que roban fondos públicos, porque serán premiados con un botín mayor” (Anónimo)
Una de las manifestaciones más visibles del deterioro de la democracia en países como Honduras, es la calidad de la clase política que gobierna. No es que hayamos tenido lo mejor, pero antes, por ejemplo, los diputados al Congreso Nacional leían y se asesoraban para no presentar mociones de leyes, que, entre otras cosas, contenían artículos violatorios de la Constitución de la República, convenios y tratados internacionales, de los cuales Honduras es signatario. Igual, muchas de ellas orientadas a beneficiar a un grupo reducido de empresarios y negocios donde los “diputados” participan.
Recién se aprobó la moción, por mayoría calificada (incluyendo diputados del partido Libertad y Refundación (LIBRE), para leer en forma obligatoria la Biblia en las escuelas públicas. A ello se agregó que, dado que puede no acatarse esta disposición, debe modificarse la Constitución de la República para que se institucionalice la clase o asignatura de religión en las escuelas; o sea, como parte del contenido de la enseñanza primaria. Ello, como se sabe, viola la misma Constitución, donde se garantiza el libre ejercicio de todas las religiones y cultos sin preminencia alguna” (Artículo 77) [1]
Han surgido varias explicaciones de por qué esta iniciativa se espera se traduzca en Ley de la República avalada por la mayoría de diputados, empezando el Gobierno del presidente Nasry Asfura. La primera es que para diputados del bipartidismo Honduras no debe tener de nuevo un gobierno “comunista” [2] como el del Partido Libertad y Refundación (LIBRE) que encabezó Xiomara Castro (2022-2025), lo cual debe empezar con el estudio de la Biblia para que los niños y niñas, maestros de escuela y padres de familia no apoyen ni avalen dirigentes y candidatos de partidos políticos que no creen en Dios ni en las Santas Escrituras.
Hay quizá un interés o propósito oculto en esta iniciativa, cual es la de usar la moción y posible debate sobre la lectura y enseñanza de la Biblia en las escuelas, como un elemento distractor para la aprobación de nuevas leyes de corte neoliberal que afectan al pueblo hondureño. Se empezó con aprobar una Emergencia Nacional en Salud para dar vida de nuevo a los fideicomisos y acelerar el proceso de participación de actores privados (empresas farmacéuticas, clínicas privadas y bancos), un bacheo de calles y caminos de todo Honduras a un costo estimado de 1.000 millones de lempiras, lo cual debe estar listo antes que empiece el feriado de Semana Santa (última semana de marzo 2026); una nueva Ley de Contratación del Servidor Público (léase: Manual de Despidos de Empleados) [3], nueva Ley de Reactivación Económica y Desarrollo Humano [4], ajuste al precio de los combustibles y posible congelamiento de la Comisión Internacional contra la Corrupción e Impunidad (CICIH); las deportaciones masivas y cercenamiento mayor del Territorio Nacional con las ZEDES recargadas.
Los puntos de quiebre en cambios de gobierno como el que se dio en Honduras, donde se acusa al partido del Gobierno y presidente de la República Nasry Asfura de robarse las elecciones, es una oportunidad para un ajuste de las políticas y acciones ejecutadas por LIBRE y Xiomara Castro, sobre todo aquellas ligadas al tema económico; más aún cuando se tiene una agenda externa que cumplir liderada por el “dios” del Norte Donald Trump. Se apuesta a más mercado y menos Estado y políticas que permitan profundizar el ajuste económico iniciado por un gobierno del Partido Nacional en 1990 con apoyo de Organismos Financieros Internacionales (OFIS).
En esta ocasión se cuenta con mayoría calificada en el Congreso Nacional y el apoyo del Partido Liberal, una especie de convenio, al emplearse miembros de dicho partido como empleados públicos. Ello, no obstante, puede de nuevo regresar a la “llanura” al partido liberal, al anunciar Salvador Nasralla no formar parte de dichas componendas políticas y no ser consultado para los nombramientos.
El presidente de la comisión legislativa que prepara el anteproyecto de ley para leer y estudiar la Biblia, congresista Arnold Burgos, ha propuesto que el Estado de Honduras elabore una nueva versión de la Biblia, lo que facilitaría la vigencia de una religión con carácter estatal. Ha habido varios cuestionamientos a estas iniciativas, lo que ha puesto en sala de espera el posible anteproyecto de decreto, pero la opinión calificada (juristas constitucionales y defensores de derechos humanos) es que no pasará.
La Iglesia Evangélica sumada a la Iglesia Católica demostraron “pujanza” en la “Marcha de las Iglesias» del 16 de agosto de 2025, denominada «caminando por la unidad, la fe y la democracia», pero sobre todo por la transparencia electoral, en alusión a la renuencia de LIBRE para no celebrar elecciones generales en noviembre. La prensa mediática habló de 2 millones de personas en todo el país, pero el expresidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, de 5.000 personas en total.
Es de esperar una nueva marcha, sobre todo de la Iglesia Evangélica, para pedir apoyo a la gestión del Gobierno de la República y enfrentar la lucha del movimiento ambiental y popular por la defensa de los territorios, el bosque y agua, igual de los derechos humanos.
Notas:
[1] Honduras es un Estado laico desde la Constitución de 1880, liderada por Soto y Rosa, donde la Iglesia y la región no deben ser parte de las competencias públicas del Estado.
[2] El primero fue el de Manuel Zelaya Rosales (2006-junio de 2009), especialmente los últimos años, dada su alianza con Hugo Chávez al ser miembro del Bloque de la Alianza Bolivariana de las Américas.
[3] El Procurador General, Abogado Dagoberto Aspra, ha planteado el cierre del Ministerio de Transparencia y Anticorrupción (unir funciones), ya que su oficina puede liderar la Estrategia Nacional Anticorrupción vigente, lo cual ahuyenta la CICIH.
[4] Para el economista Hugo Pino, diputado por LIBRE, esta Ley lo que busca es crear una emergencia fiscal que no existe, cerrar instituciones, despedir trabajadores y vulnerar sus derechos adquiridos.
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