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Elecciones municipales de 2026 en Francia

El trampolín hacia la división de la izquierda

Fuentes: Viento Sur

Las elecciones municipales se celebraron en Francia los días 15 y 22 de marzo. La confusión resultante, a un año de las elecciones presidenciales, es un signo de la fragmentación del bloque del centro y de la derecha, que, sobre todo, corre el riesgo de provocar un giro hacia la extrema derecha. Frente a ello, la desintegración de las fuerzas del NFP (Nuevo Frente Popular) compromete seriamente la construcción de una alternativa unitaria.

A partir de ahora, todos los partidos políticos están obsesionados con la preparación de las elecciones presidenciales y legislativas que, salvo imprevistos, se celebrarán a partir de abril de 2027. Así pues, cada responsable político y, sobre todo, cada futuro candidato presidencial, impaciente por acabar con los años de Macron, realiza el balance de estas elecciones municipales afirmando, todos con una certeza absoluta, que el resultado de estas elecciones refuerza su estrategia política para preparar esta importante cita institucional de 2027. Así pues, estas elecciones municipales tenían necesariamente, el sentido de   un calentamiento de cara a ese evento mayor. Y, en las entrañas de sus resultados, cada partido ha querido leer el presagio de su propio éxito en 2027. De ahí la cacofonía que se vive desde hace una semana, entre y dentro de muchos partidos, con numerosas interpretaciones contradictorias de los resultados.

Las particularidades de las elecciones municipales en Francia

De hecho, resulta sorprendente pretender extraer una lección de estas elecciones y aún menos legitimar una estrategia para 2027, ya que las elecciones municipales tienen sus propias características y, además, el balance es muy desigual, tanto para unos como para otros. No hay una lección que sacar de las elecciones municipales.

En Francia, las elecciones municipales se celebran cada seis años los, aproximadamente, 34 875 municipios del país. Estos municipios son el resultado de una división realizada durante la Revolución Francesa de 1789, basada esencialmente en el mapa de las parroquias católicas de la época. Desde 1884, cada uno elige un consejo municipal, más o menos numeroso según el tamaño del municipio, y un alcalde. En Europa, un número así de municipios es excepcional (España, Alemania e Italia tienen entre 8000 y 10 000 municipios). Ahora bien, 32 000 de ellos tienen menos de 3500 habitantes, en zonas rurales que ya solo concentran el 20,8 % de la población francesa. El 15 de marzo,  en 33 173 municipios (sobre todo en esas zonas rurales donde, dos de cada tres veces, solo había una lista sin etiqueta [política]) se eligió al alcalde en la primera vuelta.

Por ello, la confrontación entre listas políticas y su desenlace afectan principalmente a los municipios de más de 3500 habitantes que agrupan al 69 % de la población en 3189 localidades.

El aumento de la abstención

Antes de nada, hay que destacar el constante aumento de la abstención: en todas las elecciones en general, y en las municipales en particular —un 42,7 % de abstenciones en estas elecciones de 2026—, ya que la participación lleva décadas cayendo sin parar: la abstención fue inferior al 30 % hasta 1997 y en 2014 solo alcanzaba al 37,8 %. Pero en estos momentos, todas las elecciones en Francia (regionales, europeas, municipales) registran una tasa de abstención creciente, que ronda al 50 % de las y los votantes. Solo las elecciones presidenciales registran una participación mayor, si bien la abstención aumenta regularmente, habiendo superado a más de uno de cada cuatro votantes en 2022. Además, según estudios del INSEE (Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos), más del 10 % del electorado no está, o se cree que no está, inscrito en el censo electoral.

La única excepción notable en esta curva de abstención se produjo en 2024, con las elecciones legislativas anticipadas que siguieron a la disolución decidida por Macron y que culminaron con la victoria de las listas del Nuevo Frente Popular: la abstención bajó del 53 % en 2022 a solo el 33 % en las dos vueltas. La gran movilización que se produjo en esas elecciones contrastaba, evidentemente, con el creciente distanciamiento respecto a los procesos electorales. En las municipales que se acaban de celebrar, la abstención ha sido mayor entre los jóvenes de 18 a 25 años (56 %), de 25 a 34 años (60 %) y entre el electorado con ingresos mensuales inferiores a 1250 euros (60 %).

El deterioro de los resultados del Partido Socialista y de Les Républicains

Otro aspecto destacado de estas elecciones es la discrepancia entre la profunda crisis de los partidos tradicionales, el PS y Les Républicains [derecha tradicional], a nivel nacional desde hace 10 años y el mantenimiento de su presencia en las instituciones locales. Pero la erosión está muy presente.

Si nos fijamos en los últimos veinte años, en las ciudades de más de 30 000 habitantes, Les Républicains han pasado de 102 ayuntamientos (120 contando al conjunto de la derecha) en 2014 a 48 (97 contando a toda la derecha) en 2026. Lo mismo le pasa al PS, que pasa de 98 alcaldías (106 contando a toda la izquierda) en 2008 a 30 en 2026 (52 contando toda la izquierda). El descenso general de los dos viejos partidos tradicionales es, por tanto, evidente. Por otra parte, hay que destacar que las candidaturas bajo el perfil de «varias izquierdas» o de «varias de derecha» tienden poco a poco a ser tan importantes como los alcaldes afiliados a Les Républicains o al PS.

Por su parte, el bloque de centro macronista (Horizons, Renaissance, Modem), con 43 alcaldías, mantiene el peso que ya tenía el centro-derecha en los años 80 (el Modem de Bayrou o la UDI-Unión de Demócratas e Independientes de Jean-Louis Borloo). Lo que llama la atención es que, desde 2017, esta corriente macronista no se ha estructurado como un partido nacional y, a nivel local, ha sido incapaz de suplantar a los partidos tradicionales. En las ciudades de más de 30 000 habitantes, Rassemblement National (RN-extrema derecha) ha ganado 12 alcaldías y La France Insoumise (LFI), 6 (el propio PCF mantiene 19 alcaldías de las 25 que tenía en 2014). Así pues, en estas ciudades medianas y grandes, se observa una pérdida lenta pero progresiva para Les Républicains (LR) y el Partido Socialista.

Les Republicains y el estallido del bloque de centro

Como recordatorio, estas elecciones se celebraron en dos vueltas (el 15 y el 22 de marzo de 2026) y las listas, que no alcanzaban más del 50 % en la primera vuelta, tenían que concurrir en la segunda, pudiendo fusionarse entre sí o mantenerse si habían obtenido más del 10 % de los votos.

Bruno Retailleau, presidente de LR, pudo felicitarse la noche de la segunda vuelta al declarar que «Les Républicains y sus aliados obtienen el mayor número de votos y de cargos electos. Seguimos siendo la primera fuerza política local en Francia». Para poder citar esas cifras, hay que sumar los resultados de todas las ciudades de más de 3500 habitantes, donde, efectivamente, la derecha ha conseguido 1267 alcaldías y ha obtenido 8,7 millones de votos. El PS y las distintas formaciones de izquierda, por su parte, solo han conseguido 829 alcaldías, pero han reunido 9,2 millones de votos.

A LR le cuesta ocultar el grave fracaso en las grandes metrópolis: París, Lyon, Marsella. Solo pueden presumir de la elección de tres alcaldes del bloque de centro conseguidos con el apoyo de LR: Jean Luc Moudenc en Toulouse (miembro del pequeño grupo France audacieuse, cercano al partido Horizons de Edouard Philippe, ex primer ministro, reelegido en Le Havre), Thomas Cazenave en Burdeos, macronista de la primera hora, y Antoine Armand en Annecy, ambos miembros de Renaissance (el partido de Macron). La ciudad más grande gobernada por un LR, Julien Bony, es Clermont-Ferrand, la 24.ª ciudad de Francia con 146 000 habitantes; una ciudad históricamente gobernada por un alcalde del PS. Rachida Dati, exministra de Cultura, perdió en París frente al socialista Emmanuel Grégoire. Martine Vassal [que reivindicaba como valores «el trabajo, la patria y la familia», el lema petainista] quedó muy por detrás del Rassemblement National (Franck Allisio) en Marsella y de una coalición en torno al socialista Benoît Payan, que resultó elegido. Fracaso también de LR en Lyon, donde Jean Michel Aulas, ex presidente del club de fútbol Olympique Lyonnais, apoyado por toda la derecha, fue derrotado por el alcalde ecologista saliente Grégory Doucet, cuya lista se había fusionado con la de LFI. Por último, en Niza, mientras el macronista Christian Estrosi contaba con el apoyo oficial de LR, Bruno Retailleau dejó claro que no lo apoyaría, lo que lo dejó en una situación de empate con Éric Ciotti, antiguo presidente de LR, que se pasó a la extrema derecha y hoy es aliado del Rassemblement National con su nuevo partidito UDR (Unión de las Derechas por la República).

Varios cargos electos de LR del sudeste, como el alcalde de Cannes, David Lisnard [que el 25 de marzo anunció su salida de LR], han mostrado claramente su apoyo a Éric Ciotti. Así que el discurso triunfalista de Retailleau —»LR, primer partido de Francia» (LR obtuvo un 4,8 % en las presidenciales de 2022 y un 4,3 %   en las legislativas de 2024)— sirve a este último y a la dirección de LR para justificar el avance anunciado en el Buró Político del partido: la designación de un candidato de LR para las presidenciales (ya sea directamente Retailleau, ya sea mediante unas primarias internas). A raíz de ello, el partido podría proponer unas primarias conjuntas entre LR y los partidos del bloque de centro (Renaissance y Horizons). Esta postura se opone a la del otro líder principal del partido, Laurent Wauquiez, que claramente querría abrirse a unas primarias que incluyeran al partido de extrema derecha Reconquête (Knafo/Zemmour), un pequeño partido miembro del grupo ENS (Europa de las Naciones Soberanas) del Parlamento Europeo junto con la AFD (Alternative für Deutschland) alemana y los antisemitas y antirromaníes del MHM (Movimiento Nuestra Patria) húngaro.

Así que la verdadera lección en relación a LR es que este partido, ya muy debilitado, sale de estas elecciones claramente fragmentado, subestimando el escaso peso electoral de su partido de cara a unas presidenciales, frente a Horizons y a Edouard Philippe y a los restos de Renaissance por un lado, y por otro a RN. Todo esto para un partido cada vez más permeable a la agenda política de RN y a las alianzas con la extrema derecha. Ser un mero complemento de una candidatura de Edouard Philippe o ir reduciéndose como una piel de zapa frente a RN son los dos riesgos para este partido que, sin embargo, se ve a sí mismo como un eje de unión con el bloque de centro de los macronistas.

En este bando del centro-derecha macronista y de la derecha, hay cerca de una decena de aspirantes, declarados o no, a la elección presidencial, todos ellos (por ahora no hay mujeres candidatas en esta corriente) con ganas de pasar página a Macron, al tiempo que cada uno cree poder ocupar el mismo espacio político que permitió la victoria de 2017. En cualquier caso, el bloque de centro y la derecha aún no han encontrado la manera de no presentarse fragmentados en 2027.

Rassemblement national

Rassemblement National (RN), por su parte, no ha dado la vuelta a la tortilla en estas elecciones municipales, pero junto con su aliado, la UDR de Éric Ciotti, ha ganado 57 alcaldías en las 3060 ciudades de más de 3500 habitantes, frente a las 9 de 2020. Su peso a nivel local sigue siendo insignificante en comparación con el que tiene en las elecciones nacionales, pero ha dado un gran paso adelante. La victoria en Niza es simbólica, pero le escuece el fracaso en Marsella y Toulon (Laure Lavalette ha sido derrotada), donde un muy buen resultado en la primera vuelta hacía esperar una victoria. RN se topó con un frente de la derecha en Toulon (liderado por Josée Massi) y con un frente de la izquierda en Marsella.

Solo queda un representante del RN en una ciudad de más de 100 000 habitantes, Louis Aliot en Perpiñán. Ahora bien, RN avanza en su afianzamiento institucional, sobre todo en el Var y en la región del Norte, donde ha ganado varios municipios medianos, y ahora estos resultados pueden permitir la elección de varios senadores[1]. Es un paso más hacia su normalización, en la que el partido le está quitando votos a la derecha; el ejemplo más llamativo es el resultado de su candidato en Marsella, Frank Alisio, que obtuvo el 35 % de los votos en la primera vuelta, tres veces más que la candidata de LR, Martine Vassal, que sin embargo aparecía como favorita en las encuestas unos meses antes de las elecciones. En definitiva, una vez más, a pesar de todo, estos resultados ponen de manifiesto la especificidad de las municipales y la discrepancia entre los resultados reales y los comentarios de Jordan Bardella (presidente del RN), quien los presentaba como «la expresión de un cambio profundo (…) el fin de un viejo mundo que se agota». RN sigue su carrera hacia las elecciones presidenciales con Bardella o Marine Le Pen, si no la declaran inelegible este verano. Las elecciones municipales han puesto de manifiesto tanto la banalización de este partido neofascista (y la banalización también asumida por la derecha del pequeño partido Reconquête, de Sarah Knafo y Éric Zemmour) como la creciente porosidad entre la derecha y la extrema derecha.

Desintegración de los componentes del Nuevo Frente Popular

El verdadero problema que han puesto de manifiesto estas elecciones municipales es que se ha dado un paso más en la fragmentación de los componentes del Nuevo Frente Popular.

Las elecciones municipales siempre han sido la base más sólida, la red de la vida política institucional en Francia (son esencialmente las y los concejales quienes eligen al Senado), y cada partido tradicional siempre ha querido cuidar su presencia a este nivel. La France Insoumise no se había preocupado hasta ahora por su presencia municipal. Tras su victoria en el seno de la izquierda con la NUPES (Nueva Unión Popular Ecológica y Social) en 2022, La France Insoumise (LFI) intentó negociar acuerdos con sus socios socialistas, ecologistas y el PCF para conseguir al menos un escaño para el Senado en las elecciones de ese mismo año. Su escaso peso en los ayuntamientos y la mentalidad cacique de los líderes de sus partidos aliados provocaron entonces un rechazo y la exclusión de LFI del Senado. En 2020, La France Insoumise solo contaba con dos alcaldes en ciudades de más de 5000 habitantes. Más allá de esta primera razón para tener un peso importante en 2026, la estrategia anunciada por la LFI era convertir estas elecciones en un trampolín para la candidatura de Jean-Luc Mélenchon en 2027.

La consecuencia fue la decisión de presentar más de 500 listas con el sello de LFI entre todas las ciudades de más de 100 000 habitantes y el 80 % de las ciudades de más de 30 000 habitantes, centrándose en las zonas donde las presidenciales y las legislativas habían dado los mejores resultados. Así que fue claramente una decisión del aparato, pero también estaba ligada a una estrategia para 2027 que buscaba aprovechar al máximo la relación de fuerzas para imponerse como la única candidatura capaz de pasar la primera vuelta. Por lo tanto, no se planteó presentar listas del NFP y las campañas de LFI han sido, sobre las bases radicales que marcaba el programa del NFP, una afirmación partidaria sin un enfoque unitario.

Para el PS, la opciñon fue diametralmente la opuesta. Intentar apoyarse en la fuerza que le queda a este partido a nivel de su implantación local para devolverle visibilidad nacional y construir una relación de fuerzas suficiente, ya sea para una candidatura socialista autónoma en 2027 (con la posibilidad de una opción del Partido Socialista más Place Publique con Raphaël Gluksmann), o bien para participar en unas primarias de la izquierda con los demás componentes del NFP (excluyendo a Mélenchon), tal y como se propuso en Tours en enero de 2026 durante un anuncio conjunto de Olivier Faure (PS), Marine Tondelier (ecologista), Clémentine Autain (ex-LFI, partido L’Après) y François Ruffin (ex-LFI, Debout!).

Paralelamente a estos preparativos, las semanas previas a las elecciones municipales vieron cómo se multiplicaban las fuerzas centrífugas. Al lado del dispositivo puesto en marcha por la LFI, el resto de los partidos del NFP construyeron alianzas de geometría variable según las configuraciones locales. Pero mientras los Ecologistas y el PCF dejaban la puerta abierta a alianzas en la segunda vuelta con la LFI frente a la derecha, la dirección del Partido Socialista, bajo la presión de la derecha del partido (Jérôme Guedj y François Hollande, sobre todo), afirmaba «ningún acuerdo nacional en la segunda vuelta con La France Insoumise», dejando a la LFI fuera de la izquierda respetable (aunque dejando abierta la posibilidad de acuerdos locales discretos). Esto se produjo después de que los dirigentes del PS multiplicaran las denuncias contra La France Insoumise, retomando la infame campaña de la derecha tras la muerte del neonazi Quentin Deranque y la multiplicación de las acusaciones contra Mélenchon como antisemita. La derecha del PS parecía, por tanto, haber marcado la línea del partido, obligando a Faure a cerrar la página del NFP e incluso a descartar unas primarias abiertas a la izquierda con fuerzas como los Ecologistas y L’Après (que en la Asamblea Nacional se habían opuesto a la línea de salvación pública desarrollada por el PS, votando a favor de los presupuestos de los gobiernos de Sébastien Lecornu, a la vez que, al contrario que el PS, habían votado varias veces a favor de la moción de censura).

Marsella y París parecían representar, a escala de estas elecciones, esta línea de unidad del NFP sin la LFI, ya que la unidad de todos los demás componentes (Ecologistas, PCF y L’Après) se había logrado detrás de Emmanuel Grégoire en París y Benoît Payan en Marsella.

La France insoumise parecía, por tanto, quedar al margen de estas elecciones y la fisonomía del resto de la izquierda unida daba crédito a los partidarios de una recomposición de una unidad de la izquierda a la antigua usanza, bajo dominio socialdemócrata.

A pesar de todo, se construyeron dinámicas militantes unitarias, por ejemplo en Saint-Denis o en Toulouse y los resultados de la primera vuelta de las municipales y los días siguientes desmintieron este escenario.

Si bien el PS había obtenido buenos resultados, el avance espectacular vino por parte de la LFI, que ganó en Saint-Denis, el municipio más grande de la región parisina, en la primera vuelta. Además, la LFI estaba en clara posición de ganar en Roubaix y lideraba la izquierda en Toulouse, entre otros lugares. Sus listas superaban el 10 % en el 60 % de los municipios de los suburbios, en 96 ciudades. Estos excelentes resultados locales echaban por tierra la campaña mediática de la derecha y presentaban a la LFI como una fuerza popular local, un componente esencial de la izquierda.

De cara a la segunda vuelta, la LFI, rompiendo con su aislamiento de la primera vuelta, propuso a nivel nacional la fusión con las demás listas de la izquierda para formar un frente antifascista para derrotar a la derecha. A pesar de la decisión de la dirección del PS, los acuerdos entre el PS y la LFI se multiplicaron en numerosas ciudades, como Toulouse, Nantes, Tulle, Limoges o Clermont-Ferrand, firmados en varios casos por socialistas cercanos a Hollande y Guedj, como en Tulle y Nantes. Toda la campaña y el posicionamiento del PS parecían derrumbarse como un castillo de naipes y la unidad de la izquierda reconstruirse. Pero, sobre todo, el Partido Socialista estaba desconcertando a sus propios votantes, a quienes la mayoría de los dirigentes del partido habían repetido que era imposible aliarse con el partido de Mélenchon.

En París y Marsella, los cabezas de lista socialistas rechazaron la fusión de las listas. En Marsella, esta negativa parecía incomprensible, ya que la lista del socialista Benoît Payan solo aventajaba a la del Rassemblement National en un 1,6 % y la lista de LFI había obtenido un 11,94 % y, en cualquier caso, muchos votantes de la candidata de LR (12,41 %) se decantarían por el RN en la segunda vuelta, entregando la alcaldía a la extrema derecha. A pesar de la negativa sectaria de Benoît Payan, La France Insoumise tuvo la sensatez de preferir retirar su lista, incluso sin fusión, antes que entregar la ciudad a RN.

Pero lo más grave, evidentemente, es que, en conjunto, las divisiones durante la campaña en la primera vuelta, la avalancha de laa campaña de odio contra La France Insoumise y la fuerte movilización de la derecha habrán impedido la victoria del candidato insumiso al frente de las listas fusionadas en Toulouse y Limoges, donde un porcentaje real de votantes del PS no habría apoyado esa fusión. Hay que señalar que solo después de la primera vuelta, en Toulouse por ejemplo, los sindicatos (CGT, FSU, Solidaires) llamaron a votar por la lista fusionada de la izquierda. Estas fusiones y la retirada voluntaria de LFI en Marsella permitieron victorias de la izquierda, como en Nantes y Lyon. Pero la mayoría de las listas fusionadas LFI/PS fueron derrotadas, lo que permitió una nueva ofensiva dentro del PS para bloquear cualquier intento de unidad en la izquierda.

En total, la LFI ha ganado su apuesta de implantación local al salir victorioso en  8 ciudades, 7 de ellas con más de 30 000 habitantes, principalmente en los barrios populares de la región parisina, en el norte y en los alrededores de Lyon.

Pero esta campaña ha puesto a la izquierda en una situación que solo puede hacer que descarrile en 2027. No solo los principales partidos de izquierda ven la de los próximos meses únicamente en el ámbito institucional, con la preparación electoral de 2027, sin ninguna campaña conjunta sobre cuestiones sociales o democráticas; sino que, además, la fragmentación de los partidos de izquierda ha frenado en gran medida la construcción de iniciativas unitarias con el movimiento social y sindical. La diferencia con junio/julio de 2024 es evidente desde este punto de vista. En cuanto a la cuestión electoral, se está desarrollando un triste juego simétrico. Olivier Faure acaba de rechazar públicamente «cualquier acuerdo nacional entre el PS y LFI para las presidenciales y las legislativas»: una declaración inimaginable hace dos años y desmoralizante para decenas de miles de activistas del movimiento social y sindical que ven venir al RN en 2027. Por parte de La France Insoumise, todas las declaraciones posteriores a la segunda vuelta descartan cualquier referencia al NFP, detallando el camino del partido hacia las presidenciales y llamando a las corrientes de izquierda a unirse a él sin proponer ninguna iniciativa conjunta de los partidos del NFP.

Así pues, parece que se ha cerrado el camino hacia la construcción de una unidad de la izquierda basada en la ruptura con las políticas de austeridad, y por el momento no se vislumbra ningún motor social capaz de invertir las dinámicas centrífugas, mientras que las clases populares siguen sufriendo nuevos ataques con el aumento del coste de la vida debido a la especulación sobre los productos petrolíferos y, en segundo plano, las crisis climáticas y ecológicas, sanitarias y sociales no dejan de agravarse, impulsadas en particular por las guerras en Oriente Medio o Europa del Este, las rivalidades interimperialistas y la carrera armamentística.

Ahora bien, a pesar de todo, ante la anunciada victoria de Bardella/Le Pen, es una necesidad imperiosa construir esa alternativa unitaria de ruptura con las políticas capitalistas liberales. Una construcción que requeriría la movilización unitaria de todas las fuerzas del movimiento obrero y democrático, tal y como se logró en 2024, hace apenas dos años.

Traduccion: viento sur

Notas:

[1] El Senado cuenta con 348 escaños. Se elige por sufragio indirecto mediante 162 000 grandes electores, de los cuales el 95 % son delegados procedentes de los ayuntamientos, además de otros cargos electos regionales, diputados y senadores.

Fuente original: https://vientosur.info/elecciones-municipales-de-2026-el-trampolin-hacia-la-division-de-la-izquierda/