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Criminal: En medio de una ola de calor, la Unión Europea reforma el sistema y acelera la carrera hacia el desastre climático

Fuentes: Viento sur

El artículo sobre la ola de calor que escribimos Christine Poupin y yo [publicado en esta web] menciona la reforma del sistema ETS como uno de los síntomas de la reacción ecológica a la salsa europea. Estamos conociendo más detalles al respecto con el paso de los días.

La ola de calor más severa jamás registrada en la historia de los datos meteorológicos coincide precisamente con el momento que la Comisión Europea ha elegido para hacer pública su propuesta de reforma del sistema de comercio de derechos de emisión (ETS, por sus siglas en inglés).

“Más tiempo para contaminar, más dinero para contaminar menos”.

El Financial Times, un periódico con marcadísima tendencia capitalista, resume a la perfección esta propuesta con el titular que afirma que Europa quiere dar “más tiempo a las empresas para contaminar y más dinero para contaminar menos”.

Cabe recordar que el ETS, programa insignia de la política climática de la UE, es el sistema que exige a las grandes empresas con altas emisiones de CO2 (energía, siderurgia, cemento, vidrio, aluminio, etc.) que posean “derechos de emisión” para justificar cada tonelada de CO2emitida. Las empresas afectadas representan aproximadamente el 40 % de las emisiones en la UE.

Originalmente, los Estados miembros distribuían los derechos de contaminación de forma libre y muy generosa. Los derechos sobrantes podían venderse en el “mercado de los derechos”, y algunas empresas, como Mittal, realizaron lucrativos negocios en nombre de la acción climática.

El “capitalismo verde”: teoría y práctica

Según los teóricos neoliberales defensores del llamado “capitalismo verde”, reducir la cantidad de aranceles, disminuir la cuota gratuita y aumentar el precio (actualmente los aranceles rondan los 80 €/tonelada) debería permitir una descarbonización gradual y fluida de la industria pesada.

El año 2039 era la fecha prevista para esta eliminación gradual. Sin embargo, eso no funciona. Bajo la presión de la industria, la Comisión optó por un aplazamiento de diez años. En consecuencia, el número de derechos de emisión anuales disminuirá menos rápidamente de lo previsto. Después de 2030, la disminución pasará del -4,4% anual al -3,7% anual entre 2031 y 2035, y posteriormente al -1,7% anual entre 2036 y 2040.

Además de aplazar el plazo y limitar la reducción de emisiones, la Comisión ha atendido las demandas del sector en lo que respecta a la distribución de derechos de emisión gratuitos. Estos derechos, que actualmente representan entre 35.000 y 40.000 millones de euros anuales, debían expirar en 2034. Se prorrogarán hasta 2038 para las empresas que se comprometan a invertir en Europa. En este caso, podrán cubrir hasta el 80 % de sus emisiones sin gastar un solo euro.

Otro aspecto de las decisiones de la Comisión se refiere a los derechos de emisión adquiridos por las empresas. Estos derechos se abonan a los Estados miembros, que así ingresan un total de 24.000 millones de euros en sus arcas. La Comisión pretende que al menos la mitad de esta cantidad se destine a las empresas para financiar la descarbonización (frente al 5% actual). En otras palabras: dinero que actualmente beneficia a la colectividad se desviará para darlo a contaminadores que dañan el clima a sabiendas, en detrimento de la sociedad.

El juego de manos de Wopke Hoekstra

Wopke Hoekstra, el comisario del clima (antiguo empleado de Shell), afirma que estas medidas de “flexibilidad” no impedirán que la UE alcance su objetivo de cero emisiones netas para 2050. En realidad, para lograr el objetivo de cero emisiones netas (en el papel), tiene que añadir dos artimañas muy cuestionables: primero, la compra de “créditos de carbono” en el mercado internacional entre 2036 y 2040; segundo, el uso de la captura y almacenamiento de carbono de 250 millones de toneladas deCO2.

Los créditos de carbono son un tipo de derechos de emisión generados por inversiones destinadas a reducir las emisiones futuras en países en desarrollo, en comparación con las proyecciones de un escenario “business as usual”. Estos créditos son vistos con gran recelo, ya que a menudo están viciados por el fraude (en particular, los generados por la plantación de árboles o las llamadas iniciativas de conservación forestal). Además, equivalen a apropiarse, por así decirlo, de una parte de la atmósfera de los países en desarrollo, lo que refleja una lógica colonial. En cuanto a la captura y el secuestro de carbono, plantea numerosos problemas en cuanto a su fiabilidad, viabilidad y financiación.

Es dudoso que estas dos medidas provisionales permitan a la UE cumplir su compromiso. Pero esa no es la única preocupación. De hecho, conceder más tiempo y recursos al capital para reducir las emisiones conlleva el riesgo de que baje el precio de los derechos de emisión, reduciendo así la presión sobre las empresas. Aquellas que ya hayan realizado esfuerzos se sentirán perjudicadas y ralentizarán su ritmo, y las que aún no lo hayan hecho continuarán haciendo lo mínimo posible. En definitiva, las emisiones podrían aumentar.

Se avecina un desastre, ¡aceleremos!

La clave del asunto reside en que el gran capital ha frenado en seco la transición energética y las insuficientes políticas ambientales. La farsa del “capitalismo verde” ha terminado; la feroz competencia del mercado exige “realismo”, “flexibilidad” y “simplificación”. Trump está llevando este diktat capitalista a su forma más absurda, extremista y abiertamente revisionista, pero todos los gobiernos lo están imitando automáticamente. Todos están acelerando la carrera hacia el desastre en nombre de la competencia por los mercados y el beneficio. Esto es criminal y tendrá consecuencias nefastas.

El capitalismo es, sin duda, el sistema más monstruosamente absurdo que la humanidad haya creado jamás. La única esperanza reside en la lucha y la solidaridad.

Texto original: Europe Solidaire Sans Frontières

Traducción: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/criminal-en-medio-de-una-ola-de-calor-la-union-europea-reforma-el-sistema-y-acelera-la-carrera-hacia-el-desastre-climatico/