Beto Cremonte

Artículos

Análisis del equipo de PIA Global

La historia es circular y a veces basta un solo hecho para revisar cientos de años. La votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los crímenes de la esclavitud es uno de ellos, ya que no solo reconoció la magnitud de la esclavitud atlántica sino que expuso las bases materiales sobre las que se construyó el poder occidental. En la negativa y la abstención de las potencias aparece con claridad el límite del reconocimiento: la memoria es tolerable, la reparación no.

“Los hombres podrán partir, pero Libia permanece”. Con esas palabras, el equipo político del Saif al-Islam Gaddafi anunció su asesinato en su residencia de Zintan.

Quince años después del asesinato de Muammar Gadaffi, Libia no es solo un país fragmentado, es un espacio clave donde confluyen las guerras del Sahel, la devastación sudanesa y la securitización europea del Mediterráneo. Lejos de un conflicto aislado, el territorio libio funciona como nodo central de un sistema regional basado en la gestión del desorden.

Sudán se desangra en una guerra prolongada y se convierte en una pieza central de la disputa por los corredores estratégicos del Mar Rojo y el Golfo de Adén. Fragmentación estatal, control de puertos, rivalidades del Golfo y proyecciones externas configuran un nuevo orden regional.

Análisis del equipo de PIA Global

Democracias en crisis, juntas en ascenso y pueblos que buscan una soberanía real: los procesos políticos africanos desafían las categorías heredadas de Occidente.

Thomas Sankara no solo fue un líder de Burkina Faso, sino un visionario que encarnó la lucha por la justicia social, la soberanía política y la emancipación cultural en África.

Mientras el mundo celebra la transición energética, Marruecos consolida su liderazgo en hidrógeno verde aprovechando la ocupación ilegal del Sáhara Occidental. Proyectos millonarios, apoyo de potencias internacionales y un modelo de explotación que excluye al pueblo saharaui muestran que la energía del futuro puede reproducir los viejos patrones de colonialismo en pleno siglo XXI.