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La Franja pasará de ser un enclave asediado a un gigantesco campo de desplazados internos apátridas, sin derechos fundamentales. Todo con la firma de Israel, Estados Unidos y la mayor parte de Europa
La imagen de EEUU y la mayor parte de la Europa democrática pierde autoridad moral y queda arrasada por su incapacidad para pedir alto y claro el fin de la masacre en Gaza
El exfiscal jefe indica que la Corte Internacional “tiene facultad para investigar el asesinato de civiles en Gaza como crimen contra la humanidad”, al igual que la ocupación israelí de los territorios palestinos
Durante días se ha entregado un cheque en blanco a Israel para que bombardee Gaza y, si nada lo impide, con el riesgo de otra limpieza étnica a través del desplazamiento forzado de población palestina.
Cuando Israel invoca su derecho a defenderse exige, de forma implícita, vía libre para perpetuar su pecado original: el acto ilegal de la ocupación y la aplicación de un castigo colectivo con licencia para matar
Garcés, jurista y asesor personal de Salvador Allende durante su presidencia, testigo directo de aquellos años y posterior abogado de miles de víctimas de Pinochet, acaba de ser reconocido por la Cámara de Diputados chilena “por su contribución a la justicia y su lucha contra la impunidad”.
Las consecuencias de la guerra de Irak condicionan las relaciones internacionales actuales, afectan a la credibilidad de EEUU ante el Sur Global y han contribuido a crear una crisis de identidad en Washington.
La invasión de Irak hace ahora veinte años se produjo bajo unas premisas aceptadas por una parte importante de los medios de comunicación estadounidenses y europeos. Miles de voces periodísticas en 2003 dieron por buena la mentira de Washington y Londres -sostenida en España por el Gobierno de Aznar- que aseguraba la existencia de armas de destrucción masiva en poder del régimen de Sadam Hussein.
El anuncio de Biden del envío de más tropas estadounidenses a Europa y la definición de China como “desafío” a los “intereses y valores” de la OTAN no son anuncio de más paz y sí preludio de más tensiones.
Pedro Sánchez no tuvo palabras de pésame para las familias de las víctimas mortales. Tampoco consideró oportuno defender la apertura de una investigación, a pesar de la evidente opacidad. Empleó el marco de la extrema derecha.


