Desde Ucrania hasta Taiwán, Eurasia se ha convertido de nuevo en el epicentro de un gran enfrentamiento entre grandes potencias (Estados Unidos, China y Rusia). Para analizarla, debemos liberarnos del software mental heredado de la Guerra Fría, pensar en nuevos términos y tener plenamente en cuenta el contexto planetario: el de una crisis global y multidimensional. Esta contribución no pretende ser exhaustiva, sino una invitación al debate.