Juan F. Samaniego | 

El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación medioambiental multiplican los riesgos de contagio de animales a personas.

Toda civilización ha sido moldeada por su fuente de energía. El carbón, el petróleo y el gas impulsaron el desarrollo en el siglo XX, pero también concentraron el poder, profundizaron las desigualdades y nos dejaron una crisis climática innegable.

Cuidar la Tierra no es delito porque proteger las condiciones que hacen posible la vida constituye un deber ético, social e incluso histórico de la humanidad. Delito es destruir aquello de lo que depende la existencia colectiva: el agua, los bosques, el aire, los territorios y las comunidades humanas que viven en relación con ellos.

Un estudio internacional publicado en ‘Current Biology’ ha aportado evidencias de que la contaminación por un metabolito de la cocaína altera el comportamiento del salmón atlántico juvenil en su hábitat natural

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Los sistemas de producción agroecológica están creciendo en toda la región, impulsados por la necesidad de establecer sistemas más sostenibles, reducir los costos de producción y responder a la demanda de alimentos sanos y libres de contaminación por plaguicidas. Tres casos testigo en sistemas extensivos, intensivos y de subsistencia, y las propuestas de la Red de Acción en plaguicidas y sus Alternativas de América Latina (Rapal) para más agroecología.

La amenaza nuclear

La única forma de evitar una guerra mayor es restaurar el miedo estratégico (Sergey Karaganov)

Festival de cine Rural y de Montaña de Cervera de Pisuerga

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Entrevista al filósofo Timothy Morton

Guillem Pujol | 

Entrevistamos a uno de los filósofos más incómodos del pensamiento ecológico actual. Contrario a las teorías que afirman que «todo está conectado», Morton apuesta por crear «pequeños espacios de cuidado» dentro del infierno en el que vivimos.