Categoría: Ecología social
Mientras esta arteria del comercio mundial se enfrenta a una presión cada vez mayor debido a las sequías, Estados Unidos la tiene en la mira
La Ley de Glaciares fue construida desde abajo hasta su sanción en 2010. La reforma impulsada por Milei viene desde arriba: empresas mineras trasnacionales y sus aliados internos (políticos, empresarios y gerentes). La reforma elimina las condiciones mínimas para la preservación del agua y las actividades humanas en los pueblos. Bajo una mirada irracional y rentista, la modificación va de la mano con la reforma laboral, que deja derechos mínimos para quienes serán expulsados hacia las ciudades. «Sin glaciares no tendremos agua. Sin agua no hay ciudadanía que sobreviva», advierte el autor.
El doctor en Biodiversidad y divulgador publica ‘La Tierra no es tu planeta’ (Arpa Editores), una invitación a reconectar con lo vivo y a ceder espacio a las especies con las que cohabitamos.
Desde los Andes hasta el Himalaya, el retroceso de los glaciares está forzando a las culturas locales a modificar rituales milenarios, produciendo una desconexión espiritual y una sensación de culpa ante la desaparición de las deidades de hielo
La actual crisis de contaminación química exige que la Unión Europea rechace cualquier intento de desregulación de la norma que vertebra la protección frente a sustancias químicas nocivas, el Reglamento REACH, y garantice una protección eficaz de la salud y de la naturaleza.
Al comenzar un nuevo año, personas de todo el mundo se enfrentan al aumento de los costos de la vivienda, la energía y los alimentos. A la mayoría le preocupa la situación económica. Las perspectivas laborales parecen inciertas ante la generalización de la inteligencia artificial, la automatización y otras disrupciones.
La reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el presidente Javier Milei, con el aval de los gobernadores mineros, choca de frente con la información científica del flamante informe de Naciones Unidas que alerta sobre la «quiebra global hídrica». Con glaciares en retroceso, debido al innegable impacto del calentamiento global, defender la norma vigente significa salvar cada gota de agua y la vida.
La derogación exprés en EEUU del dictamen sobre el peligro de las emisiones de gases es el trofeo mayor de una ofensiva planeada durante años contra las políticas verdes a base socavar las investigaciones y promover los combustibles fósiles