Ramón Contreras López | 

Los incendios y las olas de calor no son un fenómeno natural: son la factura de un modelo económico que sigue intacto

Reseña

Territorios que se organizaron para enfrentar la injusticia, tierras de comunidades que dicen “no” ante un modelo depredador y, al mismo tiempo, construyen alternativas, lejos de los reflectores mediáticos y de los espacios de poder, organizaciones que crecen con autonomía, dificultades y alegrías. Treinta localidades y dieciséis provincias. Se trata de territorios de dignidad, donde se siembra presente y futuro. Un libro publicado por Editorial Sudestada.

La OMM avisa de un evento fuerte entre agosto y octubre

Eduardo Robayna | 

Se esperan temperaturas superiores a lo normal en todo el mundo. Desde la ONU instan a frenar los combustibles fósiles y a tomar medidas tempranas para proteger a la población.

Cada verano volvemos a rasgarnos las vestiduras mientras el planeta arde. No es ya un incendio con nombre y lugar: es la faz entera de la Tierra la que humea. En Alemania el calor derritió las juntas de las vías del tren; en una sola semana de junio, la ola de calor —que no es sino el cambio climático global— mató a diez mil personas en Europa.

Vari@s autor@s | 

Durante miles de años la humanidad ha luchado por conquistar la libertad: ha escrito constituciones, derribado imperios, desatado revoluciones, fundado repúblicas y proclamado derechos universales.

El cambio climático ha dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una crisis actual que ya está cobrando vidas en Europa.

El desguace de la Ley de Glaciares, la privatización de AySA y el accionar de la empresa Mekorot son todas acciones de una misma política que viola el derecho humano al agua y la transforma en mera mercancía, solo disponible para quién pueda pagar. Un análisis en clave histórica y actual respecto a un bien natural imprescindible para la vida.

Entrevista a María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS

Marta Montojo | 

La experta advierte que la crisis climática y la contaminación atmosférica comparten el 80% de sus causas y urge a acelerar la transición energética como la medida más eficaz de prevención en salud pública.

La respuesta real a los incendios devastadores es resilvestrar la biosfera y acabar con el antropocentrismo, replanteando en lo más profundo el paradigma que subyace a la actual gestión antropocéntrica, basada en la perpetuación de sistemas de explotación.