En las vísperas de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desenvolvimiento Sustentable – Rio+20 (2012), hemos sido abordados por una avalancha venida de los activistas internacionales que denunciaban los peligros de la economía verde, tan propalada por los medios y las grandes ONG ambientalistas, con la anuencia de políticos ideológicamente alineados, tanto con la derecha como con la izquierda, en este continente latinoamericano-caribeño.