Los presos políticos mapuche no están encarcelados por delitos comunes. Están presos por defender el territorio, por enfrentar el avance del capital forestal, por resistir la militarización del Wallmapu y por la recuperación territorial.
Los presos políticos mapuche no están encarcelados por delitos comunes. Están presos por defender el territorio, por enfrentar el avance del capital forestal, por resistir la militarización del Wallmapu y por la recuperación territorial.
A más de cinco décadas de los hechos, las familias seguimos luchando incansablemente por la justicia que nos ha sido negada. Los criminales a quienes se intenta beneficiar no han mostrado arrepentimiento alguno ni han entregado información que permita dar con el paradero de nuestros familiares detenidos desaparecidos y ejecutados políticos.
Los países y corporaciones que más han contribuido a las emisiones son, paradójicamente, quienes menos sufren sus consecuencias, mientras los territorios empobrecidos y los pueblos indígenas enfrentan los impactos más severos con menos herramientas de adaptación.
Presentar como éxito la encarcelación de militantes de la causa mapuche es un contrasentido: la reivindicación territorial y la exigencia de libertad para los presos políticos mapuche seguirán siendo banderas fundamentales de nuestra lucha.
Participan la integrante de Fundación SOL, Andrea Sato; la Vicepresidenta de Mujer e Igualdad de Género de la CUT, Karen Palma; y la responsable del Equipo de Mujer y Género de la FNT-CCU, Fabiola Valenzuela.
La política de defensa no pertenece exclusivamente a un ministerio o a un gobierno. Pertenece a la ciudadanía. Si el convenio no compromete la neutralidad estratégica del país, debe transparentarse. Y si la compromete, con mayor razón debe debatirse.
Como escribí en el prólogo de su Autobiografía de un Rebelde (2015), la suya fue «el testimonio de una vida construida con, por y en la Revolución. Cuando había que hacer trabajo de masas como sindicalista y dirigente gremial, Manuel Cabieses lo hizo, inclusive cuando fue prisionero. Cuando había que transmutar la lucha política en titulares, editoriales y crónicas periodísticas, Manuel Cabieses lo hizo. Y también cuando hubo que alzarse en armas contra la tiranía. Casi una década de vida clandestina con pistola al cinto. La praxis del periodismo y la revolución convergieron en su vida, en su coraje y en su pluma.
Cabieses partió al destierro, pero pronto tomó la decisión de reingresar clandestinamente al país, para colaborar con la resistencia a la dictadura en el interior de Chile. Se incorporó al Secretariado Nacional del MIR, mientras esta organización era sometida a una intensa persecución.