Categoría: Chile
En el curso de los debates que la actual coyuntura política ha abierto en la perspectiva de la próxima elección de integrantes de la llamada Convención Constitucional se suele apreciar una dosis no menor de confusión. Es así que en ellos se suelen entremezclar los numerosos problemas asociados a la dictadura del capital, y sobre todo a su más cruda expresión en las políticas sectoriales impuestas por su cavernaria versión neoliberal, con los de carácter más directamente político, expresados en el sistema legal-institucional consagrado por la Constitución de Pinochet y prolongado luego con las sucesivas reformas concordadas entre la Concertación y la derecha.
El día sábado 23 de enero, a través de la Resolución Nª 0027, dio a conocer el Servicio Electoral de Chile SERVEL las listas de quienes pueden ser, desde ya, considerados candidatos a ‘convencionales constituyentes’ para las elecciones a realizarse el 11 de abril próximo. Esas listas pueden engrosarse en el futuro —aunque no significativamente—, luego que se resuelvan las diversas reclamaciones y apelaciones elevadas al mismo organismo y sobre las que éste deberá pronunciarse en breve.
El visible derrumbe institucional frente a la ola de recién llegados al país, y la violencia creciente de la policía contra la ciudadanía hacen urgente plantearse una reflexión de base, que incluso vaya más allá del marco nacional y constitucional que hoy inicia su debate en Chile.
Hay silencios más elocuentes que mil palabras. Es lo que podemos decir respecto del casi total silencio que ha habido en nuestro país a la hora del fallecimiento de uno de los compatriotas más valientes y probos que Chile ha tenido en muchas décadas.
La ejecución del joven trabajador-artista Francisco Martínez en una calle central de Panguipulli por un carabinero en funciones ilustra de manera elocuente que el objetivo cívico de la institución policial de velar y preservar la paz pública ha sido completamente desvirtuado. Hay un fenómeno de corrupción desbocada en el sentido más clásico del término: de degeneración de la esencia misma de un ente, cuerpo o sustancia, según la filosofía de Aristóteles.
Mientras escribo estas líneas, la Municipalidad de Panguipulli, el juzgado de policía local y otras dependencias de servicios públicos arden y se consumen por las llamas en una expresión de rabia e impotencia, frente a la indolencia y el desprecio por la vida de un joven.
Conversamos con Alondra Carrillo y Karina Nohales, candidatas de la Convención Constitucional de la Coordinadora Feminista 8M, sobre la situación del feminismo frente al proceso constitucional y sobre por qué la lucha feminista no aboga por «una mejor Constitución», sino por propiciar la politización de las masas.