La actividad del nuevo gobierno, encabezado por el presidente Gustavo Petro, es digna de reconocimiento. Designó un gabinete de amplia aceptación para todos los sectores económicos, políticos y sociales.
La actividad del nuevo gobierno, encabezado por el presidente Gustavo Petro, es digna de reconocimiento. Designó un gabinete de amplia aceptación para todos los sectores económicos, políticos y sociales.
Los Doce Apóstoles es una de las tantas historias del apocalipsis paramilitar en Colombia.
En La Habana, la capital de Cuba, se realizó una primera reunión entre funcionarios del gobierno del presidente Gustavo Petro y los delegados del Ejército de Liberación Nacional que representan a esta organización en sus diálogos y negociaciones con el Estado colombiano.
Nunca antes en la historia colombiana se había visto una barrida de generales tan grande como la que acaban de hacer el Presidente Gustavo Petro y su ministro de Defensa, Iván Velásquez. De la Policía salieron 24 generales; en el Ejército, 16 tienen que colgar el uniforme; seis en la Fuerza Aérea e igual número en la Armada.
Así como las nubes tienen en su interior el agua y la tormenta, el capitalismo lleva en su interior la guerra, y en ninguna otra parte del mundo la Historia muestra esta intrincada relación, que cada día cobra mayor actualidad, como en Colombia.
La victoria de Gustavo Petro en Colombia desató una animada polémica sobre unas transiciones para abandonar los extractivismos mineros y petroleros.
El inédito cambio de jefe de gobierno y el perfil del gobernante elegido, son resultados forjados en el tiempo. Fue posible después de más de doscientos años de oscurantismo político y de padecer los resultados y efectos de 118 erráticos, mediocres, lacayos e irresponsables gobernantes, desde 1810.
A la necesidad de cambios estructurales en lo que hace a las desigualdades sociales, Petro agregó conceptos poco desarrollados por la mayoría de los gobiernos progresistas latinoamericanos.
A escasos días de su posesión el presidente Gustavo Petro ha cogido “el toro por los cuernos” y le metió el diente a la “cuestión militar” con mano de cirujano de alta precisión.