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Perú: Un nuevo impasse político

Congreso plantea la vacancia presidencial

Fuentes: Rebelión

Tres audios difundidos ayer por el congresista de oposición Edgard Alarcón (de las filas de UPP, vientre de alquiler del preso nacionalista Antauro Humala), ha vuelto a estremecer al pueblo peruano. Y no es para menos.

Escuchando los audios se dilucida que las conversaciones entre el presidente Martin Vizcarra con su asistenta Karmen Rocca, la secretaria general de Palacio, Miriam Morales, y algunos asesores, tenían como fin orientar la declaración de las funcionarias investigadas por la fiscalía de la Nación y la comisión de Fiscalización del Congreso de la República, por el escándalo Richard Swing, en una clara línea de obstrucción de la justicia.

Es por esta razón que la Junta de Portavoces del Poder Legislativo acaba de presentar la moción de vacancia presidencial por incapacidad moral basándose en el artículo 113 de la Constitución Política del Estado. La vacancia presidencial es un procedimiento administrativo legal que puede demorar diez días y necesita el voto de 52 congresistas para ser aprobada.

Cuestión complicada teniendo en cuenta que a diferencia del 2018 cuando se produce la vacancia de PPK (éste fue aislando cada vez más hasta quedarse solo), Vizcarra, todavía conserva el apoyo de importantes bloques de la clase dominante, los militares, el antifujimorismo, la Iglesia, sectores de la centroizquierda y la gran prensa.

Por su lado, los que estarían detrás de la intentona golpista del Congreso de la República, serían grupos de poder vinculados a los negocios de la educación “trucha”. En particular, aquellos que tienen universidades o institutos a los que les denegaron la certificación por la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU), para poder funcionar.

El caso Richard Swing implicó un dispendio de S/. 170,000 que salió del bolsillo de todos los contribuyentes peruanos. Parte del dinero se pagó para que éste “ofreciera conferencias virtuales en pleno estado de emergencia”. “Hoy he botado a la ministra, por atrevida la renuncié”, declaró Swing refiriéndose a la ex Ministra de Cultura, Sonia Guillen (RPP, 31/05/20). Todo indicaba que tenía un “padrino” en las más altas esferas del poder político. Pero el presidente negaba cualquier vínculo con Richard y cedió la “cabeza” de la ex Ministra.

Horas después de la difusión de los audios y la moción e vacancia presidencial, el mandatario Vizcarra, dio un Mensaje a la Nación, tratando e mostrar entereza y confrontando con el Congreso acusándolo también de “corrupto” y descalificando al congresista Alarcón por tener procesos judiciales. Además, calificó de ilegal los audios difundidos y que él sabía de la existencia de los audios desde el 30 de julio, cuestión que genera ms preguntas. ¿Por qué si sabía de los audios no los denunció antes?

Es así como asistimos a un nuevo escenario caracterizado por una crisis profunda del régimen político capitalista, que después del golpe de Estado que impuso Vizcarra al cerrar el Congreso en setiembre del 2019, logró recomponerse a través del “combo” de referéndums, reformas y prisiones preventivas contra la oposición política, y que le ha permitido gozar de una popularidad de más del 50%, pero que ahora ha vuelto a salir a la superficie por el carácter en descomposición de todo el sistema político.

Esta cuestión es la que explica en parte (lo otro es el salvataje extraordinario de más de S/. 60,000 millones denominado Reactiva Perú a favor de la Elite económica), porque el manejo bonapartizante de Vizcarra sobre la pandemia ha sido el peor del mundo ubicándonos en el primer lugar de muertos por cien mil habitantes.

Este nuevo embate político en las alturas entre dos mafias se desarrolla contradictoriamente ya que las bancadas parlamentarias tienen miedo de que, por un lado, Vizcarra en el poder termine metiendo presos a varios congresistas vinculados a casos de corrupción, y por otro, que el mandatario desde Palacio manipule el resultado de las elecciones del bicentenario a favor de un candidato de su confianza ya que todavía tiene a los militares y el Estado de Emergencia de su lado.

Mientras que del lado del Ejecutivo existe el temor de que los partidos puedan avanzar en las investigaciones por el caso Richard Swing, Chinchero, el Club de tenis, los negocios de los hermanos, los “saqueadores de Ilabaya”, etc. que lo involucran directamente. Además, Vizcarra, que ha estado acostumbrado a concentrar todo el poder político gracias a sus rasgos bonapartistas, teme que las leyes populistas aprobadas por el Congreso, terminen mellando su popularidad.

Por estas razones, hay analistas que creen que la suerte de Vizcarra ya está echada. Pero si bien es verdad, eso es una probabilidad, pues, el mandatario es consciente que, de ser vacado, pues, puede terminar preso con su ex jefe PPK y sus enemigos como Alberto o Keiko Fujimori.

Además, cuando PPK fue vacado, las masas estaban en las calles. Ahora, la gente está en su casa por miedo a contagiarse del covid-19. Perú tiene, según el SINADEF, 70 mil muertos y cerca de un millón de contagiados. Y las convocatorias a marchas hechas por la CGTP no tuvieron convocatoria, siendo reprimidas y desmoralizando a las bases sindicalizadas.

Así las cosas, el impasse es de las masas trabajadoras y su vanguardia. Se hace menester una respuesta de lucha del sindicalismo combativo retomando la consigna “Que se vayan todos” y el llamado a un Plenario de bases obreras.

César Zelada. Director de la revista La Abeja (teoría, análisis y debate).

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