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Uruguay

Desdibujando la Patria Oriental

Fuentes: Rebelión [Imágenes: montevideo.gub.uy]

La foto que bien podría subtitularse el “Entreguismo progresista”, es la imagen principal de una conferencia de prensa ocurrida el día 11.08.21 en Montevideo:

(https://bit.ly/3sYlyQw). En la misma se pretendió convertir un premio de 250 mil dólares proveniente de un cuestionable fondo estadounidense, en un logro para la cultura nacional.

De izquierda a derecha, Directora de Cultura, Intendenta de Montevideo, encargada de negocios de la embajada norteamericana y directora del Museo Blanes. Todas acompañadas por la bandera de EE.UU., responsable por tan «desinteresada» premiación.

En otra de las imágenes la bandera nacional apenas se ve, algo que no parece una buena forma de reivindicar el “sabremos cumplir”. ¿Lapsus o vergüenza inconsciente?

En pleno recrudecimiento de la asfixia económica contra Cuba y Venezuela, dentro de una pandemia que agudiza sus trágicas consecuencias humanitarias, ¿tiene lógica que el gobierno estadounidense de muestras de humanidad hacia la cultura uruguaya? No sabíamos que EE.UU. apostaba ahora por el fortalecimiento de la identidad y la soberanía nacional de los pueblos. Suponemos que personas progresistas y de izquierda, coterráneas del autor de Las Venas Abiertas, conocen muy bien el viejo papel injerencista de varias agencias norteamericanas cuyos fondos de “ayuda”, dependientes del Departamento de Estado, han sido denunciados de vieja data por su papel en operaciones encubiertas. A veces violentas, a veces pacíficas (“educativas y culturales”) han buscado siempre incidir donde actúan para volcar la voluntad de sectores de la sociedad y de la opinión pública en favor de los intereses imperialistas. Dan Mitrione, experto coaching en confesiones de la USAID, vino al Uruguay en los años 70 para dar conferencias sobre el “complejo arte del interrogatorio”.

Blanes decía que «hay verosimilitudes preferibles a muchas verdades», pero la nota de prensa antes que asemejarse a la realidad, la tergiversa. En el mejor caso se pretendió hacer creer al pueblo uruguayo que se ganó un premio en buena lid, y en el peor, convencerlo que una combinación de capacidad y viveza criolla permitió sacarles algunos dólares a gringos ingenuos y de pocas luces que se dejaron utilizar para beneficio de la cultura nacional. El neutral título de la conquista dice: «Proyecto del museo Blanes fue seleccionado en fondo internacional». Al leer nos enteramos que el «fondo internacional» proviene de la Oficina de Asuntos Educativos y Culturales del Departamento de Estado, es decir el mismo e inofensivo organismo intervencionista que dirige varias agencias «preocupadas» por la libertad y la democracia en el mundo.

Después del saqueo y la destrucción de patrimonios culturales de la humanidad en Irak y otros países, pasaremos por alto que el premio recibido lo otorga el “Fondo del Embajador para la Preservación del Patrimonio Cultural” cuyo objetivo es “apoyar la preservación de sitios arqueológicos, objetos y formas de expresión cultural tradicional en todo el mundo”.

 Lo interesante aquí es cuando nos informan de manera “transparente” que el proyecto fue “seleccionado”. Como, porque y por quienes, no sabemos. Apenas que la embajada de EE.UU. en Uruguay hizo la convocatoria a principios de 2021 y que el proyecto del museo Blanes “fue uno de los 32 seleccionados a nivel mundial”. Es más, para reforzar el orgullo por la conquista, nos enteramos que solo 7 países en América Latina recibieron fondos y que el de Uruguay fue “el tercer monto más alto”. Para disipar cualquier preocupación de que el Departamento de Estado haya otorgado este fondo según sus clásicas y oscuras intenciones, nos informan que “el proceso de postulación llevó meses y fue muy competitivo, ya que estuvo abierto a todas las embajadas de los Estados Unidos y las propuestas de sus respectivos países”. Con esa aclaratoria de idoneidad ética, Juan Manuel Blanes puede descansar en paz seguro de que su arte no será instrumentalizado por intereses extranjeros.

En el perverso mundo real en el cual luchamos para que prevalezca la verdad y la justicia, muy pocos son los espacios en donde los méritos escapan al condicionamiento político y geopolítico. Algunas esferas del mundo académico todavía preservan cierto rigor y objetividad a la hora de evaluarlos. Estos también tienden a respetarse en las competiciones deportivas como los Juegos Olímpicos. Sin embargo, el mundo asistió como en la final de gimnasia rítmica en Tokio 2020 le fue robada la medalla de oro a la atleta rusa en favor de la israelí, mismo habiendo esta cometido una falta considerada grave en esa disciplina. De manera que este “premio” otorgado al museo Blanes es por lo menos opaco. Y como el reciente abandono de sus aliados en Afganistán volvió a confirmar que EE.UU. no tiene amigos sino intereses, resta saber cual es el que persiguen en esta oportunidad.

La nota pretende adicionalmente legitimar el fondo, diciéndonos que “Desde su creación, se han apoyado a más de mil proyectos en cien países”. Qué maravilla. Podemos confiar que ninguno de esos proyectos fue usado para operaciones encubiertas, ni para incidir en la subjetividad de los pueblos donde fueron implementados. Fueron todos 100% utilizados para causas nobles. Un oasis de amor a la humanidad dentro de un Estado imperialista, inmoral, genocida y terrorista.

Pensar que toda esta puesta en escena, para nada sutil, ha sido protagonizada por personas que llegaron a reflexionar sobre condicionamientos que la sociedad enmascara y subordinaciones “cripticas” que afectan a los individuos según su género. ¿Tan desesperada era la situación del Museo Blanes como para ofrecerse de esa manera, obviando la situación mundial? Nos parece que, «El pintor de la Patria» no merecía que se hiciese eso en su nombre.

Analizando este accionar cabría preguntarse si se pretende que el mismo se corresponda con la “reconstrucción” o con la “realización” de la tan anhelada utopía por una nueva sociedad.

En las duras condiciones de la pandemia, agravadas por las políticas neoliberales del gobierno Lacallo-Pou, estamos seguros que miles de uruguayas y uruguayos por dignidad declinarían de aceptar buenos alimentos costeados por la embajada de EE.UU. en lugar de los ofrecidos con mucho esfuerzo en las ollas populares. Esa es la poderosa razón por la cual desde 1492 hemos resistido a todos los que nos han querido dominar por la fuerza o por fondos espejitos de colores. Como decía Tanguito: “Todo no se compra, todo no se vende”.

Sea como sea, las compañeras y compañeros progresistas y de la izquierda uruguaya deben estar muy vigilantes ante iniciativas como estas llevadas adelante por quienes ocupan cargos de responsabilidad en la administración pública. Con la puñalada que le dio al Pepe Mujica el señor Luis Almagro, esa excrecencia que está en la OEA, la hemos pagado muy caro. Para el pueblo boliviano implicó un golpe de estado con trágicas muertes. Por eso no nos sorprende que al conmemorar el 238 aniversario del nacimiento del Libertador Simón Bolívar, el Presidente de México, Manuel López Obrador, haya afirmado desde su moderación que «Es ya inaceptable la política de los últimos dos siglos, caracterizada por invasiones para poner o quitar gobernantes al antojo de la superpotencia». La OEA, agregó López Obrador, debe ser sustituida por otro organismo alternativo, “verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie”.  

La unión latinoamericana existe en los corazones de las mujeres y hombres que luchan por hacerla realidad. Hoy las hijas e hijos de los Libertadores decimos: ¡No a la injerencia disfrazada. Si a la Patria Grande!

Anisio Pires sociólogo venezolano, (UFRGS/Brasil), profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Residió por 15 años en Uruguay.

@AnisioVenezuela