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La encrucijada electoral

Dos tácticas del socialismo en Puerto Rico

Fuentes: MASenlucha

En respuesta al artículo publicado en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=136491. Me encuentro entre los que apoyamos la inscripción del Partido del Pueblo Trabajador. A algunas personas esto les parece extraño y hasta escandaloso. Soy socialista e independentista. Sin embargo, el PPT no es socialista y no es independentista. ¿Será que le he dado la espalda a mis […]

En respuesta al artículo publicado en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=136491.

Me encuentro entre los que apoyamos la inscripción del Partido del Pueblo Trabajador. A algunas personas esto les parece extraño y hasta escandaloso. Soy socialista e independentista. Sin embargo, el PPT no es socialista y no es independentista. ¿Será que le he dado la espalda a mis ideales? ¿Cómo se explica que un socialista e independentista esté apoyando un partido que no es ni una cosa ni la otra, un partido en el que, para colmo, pueden participar estadistas, estadolibristas y defensores de otras posiciones de status? Quisiera explicar mis razones brevemente, tanto a los que comparten mis concepciones socialistas e independentistas, como a los trabajadores y trabajadoras que no las comparten, y con los cuales aspiro a desarrollar un diálogo y un trabajo compartido para empezar a cambiar la terrible situación que vive Puerto Rico. Y ese es un buen punto de partida: la situación que vive el país.

No hay duda de que la crisis económica y fiscal, las políticas de ambos partidos dominantes que hacen pagar al pueblo por dicha crisis, la corrupción cada vez más desenfrenada de los altos funcionarios de gobierno, el desastre ambiental que se agudiza, la violencia que arropa nuestras vidas, entre otros procesos, facilitan que muchas personas empiecen a cuestionarse el rumbo que lleva el país bajo los actuales gobernantes, así como la naturaleza y los límites de las políticas económicas existentes, que sólo favorecen a las grandes empresas, procesos que también abren los oídos de muchos a la necesidad de cambios políticos y sociales profundos. La gravedad de la situación del país preocupa a la gran mayoría de los trabajadores y trabajadoras, sean estadistas, estadolibristas o independentistas.

Ante ese panorama desolador, dejaría de ser socialista si renunciara explicar a mis compañeros trabajadores mi concepción sobre estos problemas. Y esa concepción está clara y puede resumirse brevemente. Me parece que los problemas que nos aquejan tienen una raíz común: el funcionamiento de un capitalismo en profunda crisis, que genera en todo el mundo iguales consecuencias, como el desempleo masivo, los recortes de servicios, los ataques a los salarios y conquistas de los trabajadores, el aumento de la pobreza y la aceleración de la destrucción ambiental. Pienso que en definitiva no podemos solucionar ni enfrentar estos problemas sin crear un tipo de economía distinta, basada en la propiedad pública de los recursos económicos más importantes y en su administración democrática con el objetivo de satisfacer las necesidades de todos y todas, a la vez que usamos responsablemente los recursos naturales y minimizamos la destrucción ambiental. Esa mezcla de propiedad pública y democracia es lo que yo llamo socialismo.

La experiencia de muchos pueblos también me dice que para crear ese tipo de democracia no bastará con ganar elecciones: hará falta vencer la resistencia de los privilegiados que sin duda intentarán detener estos cambios, aún cuando esos cambios cuenten con el apoyo de la mayoría. También hará falta crear un tipo de estado mucho más democrático y participativo que los estados existentes. A defendernos de la agresión de los privilegiados y a crear un nuevo tipo de estado, más democrático, es a lo que me refiero cuando hablo de revolución, cuya forma específica y concreta depende de las condiciones específicas y concretas de cada país. En fin, como socialista considero que los problemas de Puerto Rico tienen su raíz en el capitalismo y que tan sólo encontrarán su solución a través de una revolución anti-capitalista. Por eso soy miembro del Movimiento al Socialismo y por eso el MAS hace todo lo posible por difundir y promover esa perspectiva socialista. Por eso intentamos atraer a todos los que podamos a las ideas del socialismo e intentamos atraer a todos los que podamos a las filas del MAS. No escondemos nuestras ideas anti-capitalistas. Todo el mundo las conoce. Cualquier persona que lea nuestro periódico, Rumbo Alterno, podrá comprobar lo que digo.

Pero a la vez que hago todo esto, también intento mirar un poco más allá de los grupos socialistas. Reconozco que la gran mayoría de los trabajadores no comparten mis ideas. Reconozco que en este momento no van a ingresar al MAS, ni a ninguna de las otras organizaciones socialistas. Pero constato que yo y muchísimos de ellos estamos de acuerdo en algunas cosas importantes. Muchos trabajadores estadistas y populares, fieles a sus ideas, están cada vez más descontentos, avergonzados y rabiosos con los líderes de los partidos de siempre. Estos amigos y amigas rechazan la ley 7, el IVU, el gasoducto, los aumentos de matrícula en la UPR, el deterioro de las condiciones de trabajo, de los servicios de salud y las escuelas, etc. A estos hermanos y hermanas les planteo, en primer lugar, que por encima de nuestras diferencias de opinión sobre el tema del status, si queremos defendernos, tenemos que organizarnos sindicalmente, tenemos que organizar nuestras comunidades, tenemos que organizarnos como estudiantes, como ambientalistas, como mujeres… Y les planteo, en segundo lugar, que no podemos detener las políticas que nos agobian sin unirnos también en el terreno electoral. Con ustedes, que no son socialistas, con ustedes trabajadores estadistas o estadolibristas, respetando nuestras diferencias, yo, que soy socialista, estoy dispuesto a construir un partido amplio para luchar juntos contra la ley 7, contra el IVU, contra el gasoducto, por servicios de salud adecuados, etc. Por eso me uno a la propuesta de inscribir el PPT. En el PPT nadie tiene que abandonar sus ideas estadistas o autonomistas o independentistas: tan sólo basta entender que los partidos tradicionales ya no nos sirven y que podemos y necesitamos crear algo distinto, que necesitamos trabajar juntos ahora tras esas exigencias que nos unen. Los líderes del PNP y los líderes del PPD, a nombre de la estadidad y el ELA piden nuestro apoyo para luego golpearnos cada vez más duro. Los trabajadores y trabajadoras tenemos que salir a colaborar como trabajadores y trabajadoras, a pesar de las diferencias sobre el status que habrá que seguir discutiendo, para impulsar un programa compartido en defensa de los niveles de vida, de una política de empleo, etc. que todos y todas, trabajadores populares, estadistas e independentistas necesitamos. Queremos impulsar, porque a todos nos conviene: una mayor igualdad económica (exigiendo, por ejemplo, que los salarios se ajusten al aumento de los precios), una mayor igualdad en la carga contributiva (acabando con los privilegios de las grandes empresas), una recuperación de la agricultura y actividades de elaboración dirigidas al mercado interno.

La propuesta del PPT conviene al pueblo trabajador de Puerto Rico y de Estados Unidos. La estructura actual de la economía de Puerto Rico tan sólo beneficia a un puñado de empresas privilegiadas. Para el pueblo de Puerto Rico representa desempleo, miseria, destrucción ambiental y desesperanza. Para el pueblo de Estados Unidos representa la necesidad de subsidiar una economía empobrecida. El PPT pretende articular una propuesta de desarrollo económico que permita superar el desempleo y la miseria en Puerto Rico y liberar al pueblo de Estados Unidos de tener que subsidiar una economía que no funciona. Para eso podemos y debemos unirnos trabajadores estadistas, autonomistas e independentistas y debemos buscar el apoyo de los que también aspiran a la igualdad social en Estados Unidos. Esa es la idea del Partido del Pueblo Trabajador, un frente unido en el terreno electoral de los trabajadores para empezar a cambiar las cosas en nuestro país.

Alguien me dirá: Bernabe, que vergüenza, ¿acaso no te acuerdas que las medidas de desarrollo económico que planteas no son posibles dentro de los límites de la relación colonial o del capitalismo? ¿Cómo es posible que estés generando ilusiones en la gente? A lo cual respondo: creo que el capitalismo y la colonia no pueden satisfacer las necesidades del pueblo. No tengo duda, por tanto, de que una lucha consecuente por mejorar la situación de los trabajadores y trabajadoras planteará el problema colonial y el problema del capitalismo. Esa es mi convicción socialista e independentista. Pero reconozco que el 95% de los trabajadores en Puerto Rico no la comparten y yo no exijo que compartan esa opinión como condición previa para que podamos impulsar juntos un partido propio de los trabajadores y trabajadoras, para trabajar y luchar juntos por el salario, por el empleo, por los servicios, por el ambiente. Creo que la experiencia demostrará lo que ya dije, pero será la experiencia y la reflexión a partir de ésta la que lo demuestre: por ahora iniciemos la experiencia de un trabajo conjunto para crear un partido como ninguno de los partidos que existe en Puerto Rico.

Para algunos, como no se trata de un partido socialista, ni independentista, como se trata de un partido amplio, resulta ser poca cosa, resulta ser una cosa monga, una cosa aguada, incluso uno distracción. Para mí, al contrario, que muchos empiecen a desprenderse de los partidos tradicionales para apoyar un partido identificado con la clase trabajadora y la defensa del ambiente, bajo un programa opuesto a todo lo que los patronos y las grandes empresas nos han impuesto, sería ya un cambio importantísimo en todo el panorama político y social puertorriqueño. Y cómo en el PPT hay gente de diversas posiciones y diversos pareceres, no todos sus integrantes lo explicarán como yo lo explico, ni lo justificarán como yo lo justifico: pero eso es lo importante del PPT, su amplitud, anclada en la defensa del bienestar del pueblo trabajador.

Demás está decir que es absurdo contraponer la inscripción o el voto por el PPT y la construcción de movimientos sociales, sindicales, estudiantiles, etc. o contraponer la participación electoral a otras formas de exigir justicia, como los piquetes, marchas, huelgas, paros, desobediencia civil. Oigo una voz que plantea: Bernabe, en lugar de ir a las elecciones, hay que organizar a la gente en el taller, la comunidad, la escuela… ¡Como si se tratara de una cosa o la otra! ¡Como si no fuese posible y necesario usar las campañas y el trabajo electoral para impulsar, difundir y extender las luchas del taller, la comunidad o la escuela! A mi me parece que conviene a todas las luchas sociales en nuestro país que exista un partido amplio que las apoye, que recoja sus exigencias en su programa, cuyos candidatos sean parte de esas luchas, un partido que lleve sus exigencias a las asambleas municipales, las alcaldías y la legislatura…

Alguien dirá que no queremos tener nada que ver con ese nido de sabandijas en que se ha convertido el Capitolio. Eso está bien como desahogo. Pero miremos la cosa fríamente: ¿A qué nos dedicamos buena parte de nuestro tiempo sindicalistas, activistas comunitarios, ambientalistas, feministas? Precisamente a presionar alcaldes, legisladores y demás funcionarios para que desistan de políticas desastrosas o adopten propuestas que favorecemos. La pregunta no es si vamos a bregar o no con estas instituciones, la pregunta es si nos vamos limitar como siempre a estar presionando desde afuera piqueteando y marchando o si, al contrario, además de piquetear, marchar, etc. algo que, sin duda, tenemos que seguir haciendo, también queremos tener legisladores que nos representen e impulsen nuestras exigencias, por ejemplo.

Construir tal partido amplio plantea muchos desafíos para los que asumimos ese esfuerzo, entre ellos la elaboración de un programa de cambio y reconstrucción económica y social de nuestro país. Aquí los socialistas en particular tenemos mucho trabajo por delante. Hay dos cosas que hacemos todo el tiempo (a veces bien y a veces mal) y una que casi no hacemos: participamos en luchas inmediatas, por lo general para responder a las agresiones contra el pueblo y el ambiente (contra la ley 7, contra la cuota, contra el gasoducto), y eso está bien, y combinamos esto con declaraciones generales de que la solución definitiva es el socialismo, y eso también está bien. Pero sobre cómo iremos de las luchas inmediatas hacia aquel objetivo, tenemos poco o nada que decir: ¿Qué propuestas de transición tenemos, qué programa de gobierno, qué dirección para la transformación del país? No es raro que la gente, más allá de respetar nuestro compromiso y nuestra persistencia en las luchas inmediatas, no se tome nuestra visión socialista muy en serio… es demasiado vaga y abstracta para que se pueda hacer algo con ella. El proyecto del PPT nos pone por delante el reto de elaborar propuestas concretas, planes concretos para ir sacando a Puerto Rico de su crisis, para crear una sociedad más justa. Esto requiere mucho trabajo e incorporar compañeros y compañeras que puedan aportar desde las más diversas experiencias y disciplinas. No se soluciona mezclando en diversas combinaciones las consignas de siempre. Me parece que muchos en la izquierda estamos acostumbrados al trabajo de siempre: luchas inmediatas (trabajo sindical, por ejemplo) y declaraciones socialistas. El proyecto del PPT nos exige salir de ese esquema de décadas en el que seguimos estancados. Eso no es fácil. Es mucho más fácil repetir las rutinas de siempre.

Algunas personas han visto con sospecha que la legislatura PNP haya bajado el número de endosos necesarios para inscribir un partido: el PNP, nos advierten, quiere quitarle votos al PPD para asegurar su victoria. Igualmente, algunas personas en la calle nos dicen, con preocupación genuina, si se inscribe el PPT y si votamos por el PPT, quizás gana Fortuño de nuevo. En cuanto a lo primero, no dudo que las intenciones de la mayoría legislativa PNP sean las ya descritas. Pero la pregunta fundamental no es esa, sino, más bien, si la reducción del número de endosos, si una mayor facilidad para inscribir partidos es algo positivo o algo lamentable, si es más, o menos, democrático, si nos abre algunas posibilidades o las cierra. A mi me parece que abre posibilidades de iniciativas en el campo electoral y por eso debemos usar esas oportunidades para impulsar nuestra agenda contraria a la del liderato PNP. En cuanto a lo segundo, al peligro de reelección de Fortuño, insistimos que tanto el liderato del PNP como del PPD son enemigos del pueblo trabajador. Gane quien gane, si gana uno de estos dos partidos tendremos que seguir resistiendo sus políticas, denunciando su corrupción, exigiendo el fin de sus abusos. La pregunta, entonces, es: además de todas las demás iniciativas necesarias, ¿qué podemos hacer en las elecciones para sacar a esos partidos del gobierno?, y si no podemos sacarlos, ¿qué podemos hacer para poder resistir sus abusos con más fuerza y efectividad? En el terreno electoral inscribir y votar por el PPT contribuye a las dos metas: a sacar a esos partidos del gobierno y, si no los sacamos, a colocarnos en mejor posición para detener y resistir sus políticas. En el segundo caso, conviene a la resistencia que tendremos que seguir construyendo que un partido que apoya esa resistencia, logre difundir y popularizar un programa favorable al pueblo trabajador, que reciba la mayor cantidad de votos posible, elija la mayor cantidad de funcionarios posible.

Hugo Delgado, miembro del MST, al criticar la posición del MAS en apoyo a la inscripción del PPT propone que los socialistas adoptemos, al contrario, una perspectiva de abstención y lucha de masas. Nadie está, por supuesto, contra la lucha de masas: que las masas se muevan es nuestro objetivo también. Pero esto no se logra enganchándole el slogan «lucha de masas» a la abstención. La pregunta es si la abstención tiene impacto, no en nosotros, que podemos sentirnos muy felices con nuestras profesiones de fe socialista, sino en «las masas». La pregunta es si eso ayuda a movilizarlas y organizarlas. Yo he participado en campañas de boicot. He observado muchas más. Mi experiencia es que tienen un impacto marginal, que convocan a muy poca gente más allá de los ya convencidos. Se prestan, eso sí, para el auto-engaño: a diferencia de los votos, nadie contabiliza quién se abstuvo por apoyo a nuestras campañas de boicot. Y así es muy fácil sentirnos felices porque no hemos caído en el «reformismo», por que somos revolucionarios y hacernos, de paso, las más grandes ilusiones sobre el impacto que tenemos, la «elevación de la conciencia», la simpatía que hemos generado… etc. Y sin embargo, no hemos salido del cascarón de siempre. Ejemplo de esto es pensar que la abstención de muchas personas corresponde a un grado creciente de politización o incluso de radicalización. Si la abstención de mucha gente se tradujera en una creciente organización política del pueblo fuera de las urnas eso sería otra cosa: pero no es el caso. No veo nada en el panorama para pensar que «organizar la rabia» va tener un pacto mayor que el que en su momento tuvo «organízate y lucha». Y al igual que no creo que la abstención de muchos refleje necesariamente una mayor conciencia política, tampoco creo que la participación electoral de la mayoría refleje un conservadurismo o una mentalidad colonial, como suelen decir muchos independentistas: esas personas, esos trabajadores y trabajadoras, piensan que las elecciones son importantes y tienen razón; piensan que el resultado de las elecciones es importante y tienen razón; piensan que quien participa o no participa, y quien gana o pierde en las elecciones es importante y tienen razón. No me interesa convencerlos de lo contrario. Estoy de acuerdo con ellos. Lo que planteo como socialista es que hacen falta otras cosas además de la lucha electoral y que incluso en el terreno electoral necesitamos algo nuevo y que estoy dispuesto a construirlo junto a trabajadores y trabajadoras que no están de acuerdo conmigo en todo.

A la perspectiva que aquí esbozamos Hugo Delgado contrapone la idea de construir un «partido socialista de cuadros de combate». Sin entrar en debates sobre cómo concebir tal partido de «combate», insisto que, como socialista estoy de acuerdo con la construcción de organizaciones socialistas (partidos, para todo los efectos, aunque no lleven ese nombre) a nivel nacional, desde la perspectiva que expliqué al principio de este ensayo. La pregunta no es esa. La pregunta es si los que estamos comprometidos con esa perspectiva también debemos apoyar el surgimiento de un vehículo de convergencia y acción política en el que pueden coincidir todos los que ya están cansados de la política tradicional pero que no necesariamente comparten con nosotros la perspectiva socialista, o de un «partido socialista de cuadros de combate». Quieren protestar, impulsar cambios, pero no bajo nuestras banderas: ¿debemos buscar un puente para iniciar junto a ellos un trabajo político inédito en Puerto Rico? Esa es la pregunta.

Delgado también nos plantea la importancia de ciertos sectores que pueden articular una resistencia más vigorosa a los ataques del gobierno en el futuro cercano. Dejando de lado por el momento el tema de si los sectores que él señala (el magisterio y los estudiantes) están en tal condición en este momento, puedo decir que estoy de acuerdo: ciertamente hay que priorizar en aquellas luchas que en determinado momento tienen mayores posibilidades, o los sectores que en otros debates Delgado ha descrito como «estratégicos». No hay duda de que debemos trabajar en la construcción de esas luchas más avanzadas, más militantes, más organizadas, «más estratégicas». Pero esa no es la pregunta: la pregunta es si, además de impulsar esas luchas y organizaciones, también queremos crear un gran frente unido de todas las luchas, todas las organizaciones, a pesar del distinto calibre y orientación de sus lideratos. Un frente unido cuyo único criterio de afiliación sea la oposición a la ley 7, oposición a las APP, oposición a la reforma laboral, oposición al gasoducto…, defensa de los empleos, del servicio público, de los derechos de los trabajadores, del ambiente.

Yo pienso que tenemos que impulsar las luchas y organizaciones más militantes, pero pienso que también hace falta ese frente unido de todas las luchas y organizaciones populares. Pienso que si queremos empezar a detener la ofensiva del gobierno, los socialistas tenemos el deber de construir nuestras organizaciones, pero también tenemos que explorar la posibilidad de proyectos amplios junto a los que, sin ser socialistas, también quieren luchar por un Puerto Rico más justo y solidario. Para ambas cosas, para impulsar una lucha unida de todas las uniones, todas las organizaciones comunales, ambientales y estudiantiles y para reagrupar a los miles de trabajadores de todos los colores políticos es conveniente el proyecto de inscribir un partido amplio del pueblo trabajador.

Aquí ha existido y existe una diferencia entre el MAS y el MST, algo que Hugo Delgado y yo hemos tenido ocasión debatir en el pasado, tanto en lo relacionado a las luchas del magisterio, como en lo referente a los intentos de crear diversos frentes y de impulsar una huelga general contra la ley 7 y la política de Luis Fortuño. [Los interesados pueden ver mi artículo «Las tareas del presente y las lecciones del pasado» (febrero 2010) http://pr.indymedia.org/news/2010/02/41744.php]

La práctica del MST parte, para ser justo, de dos ideas correctas: primero, que para detener la ofensiva del gobierno hace falta una lucha persistente y militante; segundo, que los líderes de muchas organizaciones (sindicales, por ejemplo) han demostrado poca capacidad y disposición para impulsar esa resistencia. De aquí sacan una serie de conclusiones: no queremos un frente unido con sindicatos «empresariales», burocráticos, ni chupacuotas, como las uniones afiliadas a la AFL-CIO y Change to Win o la CPT. Pero tampoco podemos contar con otros sindicatos, como la UTIER, que hacen declaraciones radicales, pero en la práctica se quedan cortas y dejan en la estocada a sus aliados. Se trata, entonces, de agruparnos a partir de las organizaciones verdaderamente militantes, como la Federación de Maestros. Pero no se trata tampoco de los 30 mil o 40 maestros que alguna vez fueron miembros de la FMPR, sino de su núcleo militante. Con esa vanguardia enfrentada al patrono y el gobierno, el pueblo se sentiría convocado y se movilizaría… Como planteaban antes de la huelga magisterial: una vez comenzada la huelga, la Federación se convertiría en un gran movimiento social. Por igual lógica, a pesar de las exhortaciones de muchos, no se hizo nada hasta el último minuto para organizar un frente amplio de apoyo a la huelga magisterial. ¿Resultado? Colapso de la huelga en diez días. Delgado habla del potencial de lucha del magisterio. No pongo en duda tal potencial. Pero no dudo que el magisterio atraviesa en este momento por una situación de desmovilización e incluso de sentimiento de impotencia y desmoralización ante los desmanes del patrono. Nunca ha caído tan bajo el prestigio o capacidad de movilización de la FMPR. Se podrá hablar todo lo que se quiera del «fortalecimiento de conciencia» y fórmulas similares, pero la realidad es que la FMPR jamás pudo retomar la huelga «recesada» y hoy se encuentra sin convenio y con una fracción ínfima de su matrícula anterior. Delgado critica con gran facilidad a los sindicatos empresariales, al independentismo pequeño burgués, etc., pero olvida mencionar esta historia, la historia de la casi desintegración del sindicato más grande de Puerto Rico, aspecto tan importante para entender el momento político actual. (Sería bueno estudiar esta experiencia tomando en cuenta los señalamientos de Delgado sobre la tendencia de la izquierda a lanzarse a proyectos sin preparación, a destiempo y fundados en expectativas poco realistas, a lo que yo añadiría la capacidad de seguir de espaldas a la realidad, como si las derrotas hubiesen sido victorias…)

No deja de ser interesante que los dos focos de resistencia que Delgado destaca como particularmente importantes sean los estudiantes y el magisterio. Y no tanto los estudiantes, sino específicamente los estudiantes socialistas. Al igual que no habla del magisterio, sino más bien de la FMPR, y no sólo de la FMPR sino del sector más conciente y firme de la FMPR. Esta es la autosuficiencia socialista que no lleva a ningún sitio, o peor, que lleva a un desastre como el que ha vivido la FMPR. Nosotros insistimos que hay que buscar otro camino. Hay que impulsar una política de frente unido, de sumar fuerzas, sin por ello diluir nuestras posiciones. Reconstruir un sindicato del magisterio para todos los maestros y maestras, no sólo el núcleo socialista. Construir un frente unido de todas las organizaciones opuestas a la ley 7, el gasoducto y las demás políticas desastrosas que nos afectan y unirnos también a la iniciativa de inscribir un partido amplio que pueda abarcar a todo el pueblo trabajador que vaya rompiendo con los partidos dominantes.

No hay duda de que el proyecto del PPT puede quedarse corto en sus objetivos. Delgado tiene razón al decir que no cuenta con grandes recursos económicos. Ciertamente no tiene el aparato de funcionarios a tiempo completo en todo el país que él considera requisito para desarrollar un partido electoral. Hemos asumido el reto de apoyar y contribuir a la inscripción de un partido con los muy limitados recursos que contamos ya que pensamos que es un proyecto necesario. La disposición de miles de personas a darnos su endoso (ya estamos cerca de 30,000), las conversaciones e intercambios que se tienen en el proceso, nos confirman que hay mucha gente que está deseosa de ver nuevas opciones. Semana a semana evaluamos los resultados. Si pensamos que la inscripción no es posible no titubearemos en señalarlo. Por ahora, sigue siendo, como fue desde el principio, difícil, pero posible. Como dije, el apoyo está ahí. Como bien dice Delgado, tenemos pocos recursos. Pero los recursos más importantes somos nosotros y nosotras. ¿Podrá inscribirse el PPT? La respuesta no está escrita. Depende de lo que hagamos. Podemos apoyar este esfuerzo, combatirlo o ser indiferentes. Por las razones que he tratado de explicar invito a todos y todas a que se sumen a este proyecto.

Artículo original publicado en: http://www.masenlucha.org/inicio/2011/09/28/la-encrucijada-electoral-dos-tacticas-del-socialismo-en-puerto-rico/

 

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