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Alemania

El caso Böhmermann-Erdogan

Fuentes: Viento Sur

¡Vaya quien habla! El pasado 17 de marzo de 2016 una cadena pública regional alemana (NDR, Norddeutscher Rundfunk) difundía un clip titulado «El boss del Bósforo» criticando -de forma más bien amable- el autoritarismo de Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía. Erdogan reaccionó de forma muy crispada: convocó al embajador alemán en Ankara. El gobierno […]

¡Vaya quien habla!

El pasado 17 de marzo de 2016 una cadena pública regional alemana (NDR, Norddeutscher Rundfunk) difundía un clip titulado «El boss del Bósforo» criticando -de forma más bien amable- el autoritarismo de Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía. Erdogan reaccionó de forma muy crispada: convocó al embajador alemán en Ankara. El gobierno alemán no reaccionó de forma muy firme pero, no obstante, defendió la libertad de expresión…

Pero el 31 de marzo el humorista Jan Böhmermann publicaba otro clip groseramente insultante contra Erdogan al que trataba, entre otras cosas, de «pedófilo», «follador de cabras», «perverso», y «homosexual» de pene minúsculo. La cadena de televisión (ZDF Neo) retiraba muy rápidamente esta contribución, pero Erdogan presentó una denuncia en Alemania, tanto a título personal como en calidad de Jefe de Estado. En Alemania, según el párrafo 103 del código penal, el insulto o la difamación del Jefe de un Estado con el que Alemania mantiene relaciones diplomáticas es castigado con una pena que puede ir desde una multa hasta los tres años de prisión. Y el gobierno alemán tendrá que decidir si el proceso, según ese párrafo 103, tendrá lugar o no.

Pero, ¿porqué Böhmermann optó por publicar un texto de tal mal gusto? Ante los tribunales su argumentación será la siguiente: su texto, titulado «Schmähkritik» («crítica injuriosa»), no estaría dirigido contra Erdogan sino contra los planteamientos represivos ante textos como el del 17 de marzo, mostrando lo que sería un texto verdaderamente insultante. No sabiendo en qué medida los tribunales seguirán esta argumentación, me atrevo a decir que ese texto de Jan Böhmermann es muy irresponsable y un golpe contra la libertad de expresión. Es verdad que Böhmerman no tiene mucha audiencia y quiere valerse de un escándalo para mejorar su audiencia. Pero aquí se ha pasado.

En Alemania, el debate público sobre este asunto se ha polarizado. Los Verdes demandan simplemente la derogación del párrafo 103 del código penal. En los grandes medios, al gobierno Merkel se le hacen preguntas como: ¿No es víctima Alemania de un chantaje por parte de la Turquía de Erdogan, que se supone que retiene millones de refugiados para que no vengan a Europa y Alemania? ¿Tiene Erdogan la posibilidad de introducir en Europa y en Alemania sus reglas autoritarias, la censura, la opresión de la prensa y del derecho democrático a criticar libremente a los gobiernos? Si, hay que ser firmes y defender la libertad de expresión. Pero al mismo tiempo hay que denunciar prácticas como la de Böhmermann que no pueden sino desacreditar el libre uso de esta libertad.

Y hay un matiz en este debate. ¿Está ofendida toda la ciudadanía turca por el texto de Böhmermann? Se podría creer, ya que Böhmermann no sale ya de su casa, en su barrio de la ciudad de Colonia donde viven muchos emigrantes de origen turco, sin guardia policial. Pero las víctimas del autoritarismo de Erdogan viven, mayoritariamente, en Turquía…

14/04/2016

Nota sobre la decisión del gobierno de Angela Merkel el 15 de abril

Un día después de la redacción de este comentario, Angela Merkel ha declarado públicamente que se abrirá el proceso judicial contra Jan Böhmermann según el párrafo 103 del código penal. En la misma declaración ha subrayado las relaciones amistosas entre Alemania y Turquía, pero también los valores del Estado de derecho y de las libertades democráticas y su intención de continuar planteando críticas a este respecto al gobierno turco. Asimismo ha anunciado la derogación del artículo 103 en un futuro próximo. Aparentemente se trata de un compromiso en el seno del gobierno de coalición que, dice, no ha tenido unanimidad en la decisión tomada.

Manuel Kellner es editor del SOZ

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