Recomiendo:
0

Crónicas de urgencia desde Torino, Italia

El macrojuicio penal contra los magnates mundiales del amianto

Fuentes: Rebelión

Lunes, 15 de marzo de 2010   El pueblo contra Schmidheiny Hoy, día 15 de marzo, estaban convocados en las puertas del Palacio de Justicia de Turín todos los abogados, que en nombre de las 2000 mil víctimas que han fallecido a causa de las fábricas de amianto que estaban instaladas en la región italiana […]

Lunes, 15 de marzo de 2010

  El pueblo contra Schmidheiny

Hoy, día 15 de marzo, estaban convocados en las puertas del Palacio de Justicia de Turín todos los abogados, que en nombre de las 2000 mil víctimas que han fallecido a causa de las fábricas de amianto que estaban instaladas en la región italiana de Piamonte, defienden su causa ante un tribunal penal.

Han acudido a la cita representantes de las asociaciones de victimas italianas así como de las victimas de todo el mundo y otros que luchan por su prohibición.

Es éste un juicio de suma importancia mundial. Por primera vez, se aceptan las responsabilidades penales, además de las civiles; por primera, vez están encausados los principales accionistas de las empresas que se han beneficiado del polvo mortal y, por vez primera, se extienden estas responsabilidades no sólo al patrimonio de las empresas locales sino también al conjunto del patrimonio de los accionistas encartados.

Stephan Schmidheiny, el principal encausado, magnate enriquecido con el negocio del asbesto que él y su familia han mantenido durante cerca de cien años, puede dar con sus huesos en la cárcel y ver sus bienes confiscados. Como las vio venir a tiempo, puso parte de su fortuna a buen recaudo y la depositó en una fundación a la que trató de dar un perfil de capitalismo verde. Le ha llamado Fundación AVINA, y se dedica a cooptar socio-lideres de los movimientos sociales para debilitar las resistencias y buscar aliados de cara a todas las demandas que le esperan en lo próximos treinta años, provenientes de todo el mundo.

Stephan Schmidheiny, principal encausado como hemos dicho, es uno de los hombres mas ricos del mundo en la actualidad, según podemos ver en el último número de la revista Forbes. Él y la familia han dominado el negocio de la fibra mortal en el mundo. Con presencia en decenas de países, y controlando el lobby del amianto, han ocultado, retrasado y procurado legislaciones favorables desde hace más de cuarenta años, fecha en la que ya eran conocidos los efectos letales del amianto. El silencio de médicos de empresas y administraciones que han logrado en estos años, les ha permitido no tener que aplicar las mínimas medidas de seguridad en sus empresas a las que una correcta legislación les hubiese obligado. Además, desde hace muchos años existían los sustitutivos de esta fibra (que era usada en más de tres mil productos, y que se sigue usando aun en los países empobrecidos), pero que resultaban mucho menos rentables que el amianto. En fin, un caso claro de enriquecimiento a costa de decenas de muertos cuyo goteo no cesará en los próximos treinta años.

François Iselin, del sindicato suizo de ayuda a las víctimas del asbesto (CAOVA), comenta que es un caso de «cinismo industrial» y que este grupo denominado Eternit, ha sido un caso extremo de ocultamientos, siendo este holding del amianto una de las corporaciones mas oscuras que hayan existido.

Todos los aquí presentes coinciden en afirmar que Stephan y su familia han aprovechado todas las dictaduras para hacer sus buenos negocios con el amianto. Así ha ocurrido tanto en Brasil como en Nicaragua, en España o en la Alemania de Hitler, siendo especialmente atroz su explotación de las minas de amianto en África del Sur durante el apartheid, que sólo abandonaron vendiéndola con mucha ganancia en 1992, dos años antes de que se implantara un régimen no racista en el citado país. Esto ha servido para que uno de los abogados de las víctimas en el juicio, Sergio Bonetto, considere que esta venta con ganancia implica que la compradora seguirá en el negocio, obteniendo beneficios, y el precio incluye la valoración actualizada de los rendimientos futuros. Schmidheiny lejos de abandonar el asbesto continúa pues recibiendo réditos de esa venta actualizada.

Ángel Cárcoba, en representación del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) de España en Turín, exiliado en Suiza en tiempos del franquismo, nos ha confirmado la presencia de muchos trabajadores españoles de la emigración en las empresas de Eternit así como en otras que manejaban amianto, por lo que sus efectos se han notado y se seguirán notando, debido a que este polvo letal hace aparecer sus efectos después de los quince años y hasta los treinta del contacto con el mismo.

El juicio promete ser largo. Los abogados del acusado Schmidheiny tratan de hacer toda clase de piruetas formales para retrasar el desarrollo de la causa. Por ejemplo, están en estos momentos aduciendo que no son claras las acusaciones contra su defendido, habida cuenta de que algunas víctimas podrían ser adjudicadas a su familia y no a él, dado que era muy joven cuando algunos de los trabajadores afectados se expusieron al mineral, tanto en sus trabajos como en los pueblos en el que estaban sus fabricas. O bien están cuestionando la pertinencia de que el juicio se celebre en Turín en lugar de en Génova, sede del grupo suizo en Italia, y otros artilugios por el estilo.

Pero las expectativas de este macrojuicio en todo el mundo son muy grandes porque puede marcar un hito en cuanto a la adjudicación de responsabilidades, al ser éstas extensibles a los accionistas y no solo a los gerentes de las empresas.

Por ello las asociaciones de víctimas claman justicia, y por ello el principal encausado ni siquiera se ha presentado al juicio, con lo éste se esta realizando declarándolo en rebeldía.

Como observó Eric Jonckheere, copresidente de la asociación belga de víctimas, al que su padre ingeniero de Eternit, su madre y dos hermanos fallecieron a causa del amianto, «las familias son pacientes… y no buscamos venganza sino que se aplique la justicia»

Desde las puertas del Palacio de Justicia de Turín, y con la compañía de todos los representantes de los afectados, quedamos a la espera de encontrarnos mañana en el simposium mundial de asociaciones de victimas el amianto que se va a celebrar en esta misma ciudad, y en el que, probablemente, dará lugar a la creación de una gran asociación Internacional contra el amianto, por la prohibición, reparación y por la justicia. E igualmente, prosperará la iniciativa de la creación de un Tribunal Penal Internacional Laboral al que se puedan llevar este tipo de crímenes industriales.

Martes, 16 de marzo

El fin de la impunidad

Los/as representantes de Francia, Suiza, Italia, España, Holanda, Bélgica, Brasil, Perú, Gran Bretaña, Japón, India y China, reunidos en el palacio de Congresos de Torino, una vez recibidas las noticias de la vista del juicio celebrado el pasado lunes, se congratulaban de que por primera vez en el mundo del amianto los propietarios escondidos detrás de las anónimas corporaciones, perdían al fin su estatuto de impunidad.

Estuvieron coordinados por Laurie Kazan-Allen, del secretariado del Internacional Ban Asbestos, Annie Thébaud-Mony del Ban Asbestos Francia y Fulvio Aurora de las Asociaciones Italiana esposti Amianto.

Intervino en el acto Mercedes Bresso, Presidente Della regione Piemonte y Eleonora Artemio, Assesore regionale alla Sanitá.

Danielle de March-Ronco, vicepresidenta del Parlamento Europeo, asistió y participó en todas las sesiones.

El catedrático de derecho penal Davide Petrini, de la Universidad del Piamonte «Amadeo Avogadro», comentaba que era ya un triunfo inédito el mero hecho de la celebración del juicio y su desarrollo normal, a pesar de lo inesperado del mismo, por sentar en el banquillo de los acusados a dos potentados, dueños de las empresas asesinas, y por ser abordado con unas seis mil partes civiles personadas en el proceso.

Los representantes suizos de las asociaciones de victimas desplegaban largas pancartas en las que figuran una interminable lista de nombres de fallecidos en las mismas puertas del acusado Stephan Schmidheiny: se trataba de trabajadores de la fábrica suiza del amianto sita en la localidad de Niederurnen, que como en el caso de Italia recibía todas las instrucciones del propio Schmidheiny. Porque se saben estas circunstancias, el fiscal lo considera presunto culpable, en lugar de a sus directores de fábrica como había venido siendo hasta ahora lo habitual.

En una sucesión de galería de horrores, los representantes de los países mencionados, iban desgranando las particularidades de sus tragedias, que en aquellos en los cuales aún no se ha conseguido la prohibición de esta fibra mortal, la situación es, y seguirá siendo, extremadamente dramática. Han de soportar todas las muertes habidas y por haber, hasta que pasen treinta años de la deseable prohibición.

En el caso de la India, su representante Madhumita Dutta, nos mostró la situación especialmente terrible que viven, habida cuenta de que aún se niega la letalidad del amianto, y de que la confusión entre políticos e industriales del asbesto es más que conocida. Malas noticias, pues, para las victimas presentes y futuras que, al igual que en China, veían cómo desgraciadamente está incrementándose el uso de la fibra controvertida, tal como expresó Sanjiv Pandita.

En el caso de Perú se ha podido detectar el intento de infiltración del industrial del amianto, Stephan Schmidheiny, que en 2004 tuvo la osadía de financiar un simposium en el que se iba a debatir sobre la fibra letal. La forma de hacerlo fue a través de la ya conocida fundación AVINA, que reza en los programas del citado encuentro como financiadora junto a su inseparable ASHOKA. Los representantes suizos de la organización CAOVA, que conocen bien al personaje enjuiciado, constatan que en estos momentos AVINA y sus aliados son más peligrosos que la propia Eternit, el oligopolio del amianto en el mundo. Dicen que mientras el amianto mata el cuerpo, AVINA y sus falsos cantos de sirena, penetran con daño el la mente y en el espíritu.

Para el caso español, ha hablado el representante de Comisiones Obreras, Ángel Cárcoba, un luchador histórico, que ha explicado como el amianto entra en el país  de la mano de Uralita, una empresa de la dictadura, como «premio» al banquero Juan March por los servicios prestados durante la guerra civil española, gozando por tanto de total impunidad y que ha continuado durante la monarquía, sin que hasta la fecha se haya producido nada igual a lo que se vive aquí en Torino. Y aunque el amianto llegó con unos años de retraso a España, la epidemia de cáncer va en aumento estimando en más de 50.000 muertes en los próximos 20 años. Ha propuesto, una vez más, la constitución de un Tribunal Penal Internacional Laboral que enjuicie a estos presuntos crímenes perpetrados contra los trabajadores, de la envergadura del que nos ocupa. Y ha propuesto, además, la dedicación de recursos a la investigación del cáncer especifico del amianto y la creación de un registro nacional e internacional de mesoteliomas. Exige a los gobiernos de la Unión Europea la creación de un fondo de indemnización a las víctimas del amianto y el control de las actuales Eternit que siguen intoxicando a la ciudadanía.

Se han sucedido los recuerdos luctuosos, no en vano hablamos con asociaciones de victimas, pero se ha hecho especial mención de Romana Blasotti, una mujer de 82 años, que hace veinticinco inició la lucha contra Eternit, empresa del amianto en Italia, después de ver desaparecer a su marido, a su prima, a un sobrino, a su cuñada y, finalmente, a su hija, todas ellas víctimas directas o indirectas del polvo mortal. Romana ha podido tener la satisfacción de ver iniciado el proceso penal contra los presuntos homicidas, y cuenta que a pesar del dolor afincado en su estómago que no cesa, tiene aún ganas de vivir y de jugar con sus nietos en un alarde de esperanza. Esta mujer, Romana Blasotti, es todo un símbolo de coraje en toda la región del Piamonte italiano y especialmente en Casale Monferrato, el pueblo en el que ha estado instalada la fábrica de Schmidheiny hasta el año 1986, y que ha regado de muertos su suelo, entre trabajadores, familiares y vecinos, por lo cual se le juzga. Una gran parte de esos dos mil, cuyos familiares se han personado en el juicio.

Se ha concluido el encuentro mundial de víctimas y luchadores contra el amianto con un nudo en la garganta pero a la vez con la esperanza de que empieza a verse luz en esta fatídica historia que comenzó a principios del siglo veinte.

Lo que ocurra en Turín servirá para todo el mundo.

Los afectados, que somos todos, hemos entonado para terminar la consigna de «justicia a Eternit»


Miércoles, 17 de marzo

Casale Monferrato, la capital mundial del amianto

 

(Un viaje en búsqueda del lugar del crimen desde el que ha emergido la vida)

Este pequeño pueblo de Italia, localizado en la provincia de Torino, con menos de 40.000 habitantes, tenía asignado un destino fatal cuando a principios del siglo XX se instaló una enorme fábrica de transformación del mineral de amianto.

Consecuencia de los conocidos efectos mortales de la fibra del mineral, miles de muertos han dejado una estela de «sangre, sudor y lagrimas» en el pequeño pueblo. Y cientos de familias están hoy, o han estado afectados, por el mal.

Así, en Casale Monferrato el destino la ha convertido en la capital mundial del amianto y del sufrimiento.

Pero ese fatum, lejos de amedrentar a su población la ha hecho más rebelde, más luchadora, más inconformista y más solidaria.

Ellos, con Romana Blasotti a la cabeza, una mujer de 82 años que ha perdido cinco familiares a causa del amianto, han encabezado la lucha mundial por la condena de la fibra mortal. Todas las esperanzas del mundo están puestas en su lucha, de la que la parte jurídica centra en estos momentos sus desvelos. Si los magnates Stephan Schmidheiny y el barón De Cartier, dueños de las empresas Eternit en el mundo, resultan condenados, nuevos juicios les esperan y, posiblemente, millonarias indemnizaciones a la víctimas habidas y por haber en todo el orbe.

Esta es la razón por cuales las victimas reclaman, como derechos que les pertenecen, los bienes procedentes del enriquecimiento de los magnates, así como el gastado en las supuestas obras de filantropía de las Fundaciones AVINA Y ASHOKA.

En nuestra visita a Casale Monferrato, en busca del lugar del crimen lo que hemos encontrado es una efervescencia de vida en medio de la tragedia. Desde hace un año el hospital público de Casale ha dedicado un espacio a las victimas avanzadas del mal del mesotelioma y de otros cánceres debidos al amianto. Han puesto en marcha una forma de entender los cuidados a los enfermos graves pionera en el mundo: tratan de recrear en el propio hospital un ambiente casero. Dejan entrar animales domésticos que han convivido con los pacientes , no hay horario de visita y tienen una atención multidisciplinar: médicos, enfermeras, psicólogos, fisioterapeutas, etc. Además disponen de una cuenta para recibir aportaciones solidarias. La cuenra es la siguiente:

IBAN c/c IT86M03048226000000000-83692 de la banca del Piemonte.

En nuestra visita hemos mantenido una reunión, en el sindicato Cgil que acoge a la asociación de víctimas de Casale, con los propios afectados y luchadores. La presencia de Romana Blasotti, fundadora y presidenta de honor de la citada asociación, ha sido enormemente emotiva. Ha saludado a las delegaciones de Brasil, Japón, Gran Bretaña, Italia y España allí presentes, con una lucidez y un coraje envidiables. Un ejemplo vivo de hasta donde hay que llevar las luchas, pues ella viene trabajando desde hace 25 años, desde que murió su marido, en 1986.

Marucci, otra luchadora presente en la reunión del sindicato y que ha perdido a dos familiares, ha mostrado su sentimiento de grandeza cuando el día anterior ha asistido a la asamblea de asociaciones de victimas de todo el mundo, celebrada en Turín, y ha comprobado cómo el orbe entero ha sido movilizado en la lucha contra el amianto y en el acompañamiento de la tragedia de Casale, y se ha sentido grande. Ha reiterado que junto a las luchas locales, hace falta esa lucha global que estamos emprendiendo: a por la Internacional contra el amianto, ha terminado conminándonos.

Otra afectada, Juliana que ha perdido a su padre, ha insistido en la importancia de comunicar a toda la población el carácter mortífero de la fibra. Ha dicho, «no hay dosis pequeñas».

Bruno Pesce y Nicola Pondrano, históricos sindicalistas de la lucha en Casale, han subrayado, aue no pueden olvidarse a las actuales y próximas victimas, por lo que la necesidad de prevención, tutela continuada e investigación contra el cáncer especifico, el mesotelioma, deben volverse prioritarios.

Comentan que han han podido captar la introducción en sus asambleas de «espías» de Schmidheiny para controlar los procesos que han llevado a la denuncia y al posterior juicio.

Por fin, en esta intensa jornada, hemos podido asistir al lugar del crimen. Hoy consiste en unos restos de edificios semiderruídos, y en sus día abandonados por Schmidheiny sin ninguna desamiantizacion, y en una inmensa zona de varias hectáreas con un armazón de cemento a nivel del suelo, a modo de mausoleo viviente de la tragedia, en donde una vez bien limpiado el lugar se tiene el proyecto de hacer una zona ajardinada, denominada «Eter-Not» para recordar a Eternit y a lo que no se debe nunca más repetir.

Durante estos tres días de estancia en Torino, nos ha acompañado un equipo de televisión que, por encargo de las TV públicas de Bélgica, Suiza y Alemania, prepara un extenso documental con todo la historia del amianto en el mundo, que estará a disposición del público a partir del año 2011.

El lugar de muerte y destrucción que pensábamos que sería Casale Monferrato, en el Piamonte italiano, ha resultado ser el hervidero de contestación y dignidad que empezó, hace ya 25 años, una mujer sin rencor pero con sumo coraje, en el pequeño pueblo de CASALE MONFERRATO.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Paco Puche es enviado especial para la revista el Observador.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.