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El Premio Nobel de la Paz para aquellos que declararon la guerra a mi país

Fuentes: Counter Currents

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


El Premio Nobel de la Paz es el más prestigioso honor que se le puede otorgar a una persona en su vida. El legado de Alfred Nobel es tan incomparable y falto de parangón que más de un siglo después de que se concediera el primer Premio Nobel sigue siendo el premio más importante y apreciado que se le puede conceder a las personas que trabajan por la promoción y el avance de las ciencias y de la paz global.

Muchas personas viven toda su vida con el sueño de ganar un Premio Nobel, sin revelar esta secreta aspiración a nadie. Químicos, físicos, médicos, economistas, escritores, poetas y activistas que dedican toda su vida a un logro innovador que merece con pleno derecho un Premio Nobel pueden ser testigos del rápido e inexorable paso de los años sin que la Fundación Nobel o las universidades, organizaciones y grupos que conceden premios importantes les reconozcan nunca sus grandes avances y logros.

Nadie puede creer de que el Premio Nobel sea una realidad insignificante o que pierda importancia o valor con el tiempo. Cada año, semanas antes del anuncio de los Premios Nobel de Psicología o Medicina, Química, Física, Literatura, Paz y Economía los medios de comunicación de masas, los autores, los profesores universitarios y las personas ordinarias empiezan a especular acerca de a quién pueden conceder el premio e inscribir así su nombre en la brillante historia del Premio Nobel.

Al escribir su testamento en 1895 Alfred Nobel pensó que sería conveniente confiar la responsabilidad de conceder el Premio Nobel de la Paz a un comité noruego porque no tenía las mismas tradiciones militares que Suecia y «a finales del siglo XIX la Asamblea Legislativa noruega estaba muy implicada en la Unión Interparlamentaria y sus esfuerzos por resolver conflictos a través de la mediación y el arbitraje», como se lee en la página web del Comité Noruego del Nobel.

Alfred Nobel se había dado cuenta de la necesidad de apoyar y patrocinar los esfuerzos globales por fomentar la paz y la tranquilidad en todo el mundo, y por ello pidió a este grupo de cinco legisladores noruegos que decidieran a quién se destinaba el Premio Nobel de la Paz cada año.

No es ajeno a la realidad afirmar que el criterio para otorgar el Premio Nobel de la Paz tal como lo estipula el Comité Noruego del Nobel suele tener una motivación política, lo cual no es acorde con la esencia de la voluntad de Alfred Nobel. Por supuesto, en la historia del Premio Nobel de la Paz hay personas que lo han recibido con toda justicia por sus esfuerzos sinceros para promover la paz, fomentar el diálogo entre las naciones y reducir o abolir los ejércitos permanentes. Pero, seamos simplemente justos, ¿merecía realmente la Unión Europea recibir el Premio Nobel de la Paz?

Realmente no sé si esta unión contribuyó verdaderamente en las décadas pasadas a la fraternidad e integridad entre sus 27 miembros, pero de lo que he sido testigo personalmente el año pasado es de que esta unión ha declarado agresivamente una guerra total y sin derramamiento de sangre a Irán que afecta a millones de civiles inocentes de mi país los cuales no pueden entender por qué crimen se les está atacando y castigando de esta manera tan beligerante e injusta.

Desde el pasado 1 de julio la Unión Europea empezó a imponer a Irán un embargo inclusivo de petróleo a consecuencia de la presión tanto directa como a través de los lobbys de Estados Unidos y en una campaña cuyo objetivo era paralizar el programa nuclear de Irán, que según ellos no tiene fines civiles, y, finalmente, romper el soporte de la economía iraquí y obligar a este país a hacer concesiones políticas.

A consecuencia de estas sanciones, el valor de la moneda iraní, el rial, ha llegado a su valor más bajo frente al dólar en tres décadas, el país se ha visto afectado por una sorprendente e insoportable hiperinflación que, según el profesor Steve H. Hanke, ha estado aumentando el precio de los artículos y de las materias primas en un 70% cada mes desde que las sanciones empezaron a tener efecto y la exportación de petróleo del país ha disminuido entre 600.000 y 800.000 barriles al día, lo que significa una reducción de las ventas de un 50% . Además, varias compañías internacionales de seguros, lineas aéreas y de transporte marítimo han dejado de cooperar con Irán a consecuencia de la crisis que afecta al país.

A consecuencia del embargo de petróleo y de otras restricciones financieras que la UE ha impuesto a mi país, las familias iraníes no pueden pagar los estudios de sus hijos en el extranjero y, por consiguiente, gran cantidad de estudiantes iraníes en universidades extranjeras están volviendo en masa. Medicamentos y productos farmacéuticos especiales que se solían importar del extranjero ya no llegan a los mercados iraníes y miles de pacientes que necesitan desesperadamente medicamentos para enfermedades como talasemia, hepatitis, diabetes, diferentes tipos de cáncer, enfermedades del corazón y trastornos psiquiátricos se enfrentan a graves problemas para encontrar sus medicamentos.

¿Admiten los dirigentes de la Unión Europea que sus sanciones están provocando una gran cantidad de víctimas entre ciudadanos iraníes ordinarios y están destrozando las ambiciones y aspiraciones de miles de jóvenes que no pueden realizar sus sueños debido a los problemas financieros que han trastocado sus vidas?

¿Admiten los dirigentes de la Unión Europea a los que ahora se les ha concediro el grandioso honor de uno de los premios mas importantes del mundo por promover la paz que el poder adquisitivo de las clases medias y trabajadoras ha experimentado en los últimos meses una inimaginable caída libre y que sus vidas están a punto de deshacerse en pedazos?

Las guerras no se emprenden simplemente bombardeando ciudades o arrojando armas nucleares sobre otras naciones. Lo que la Unión Europea he estado haciendo con Irán es la representación inequívoca de una guerra total en la que las víctimas silenciosas son los ciudadanos ordinarios.

Alfred Nobel escribe en su testamento: » el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquellos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad «.

¿Destruir la economía de Irán y arruinar las vidas de miles de civiles inocentes es la gran obra por la cual se le ha concedido el Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea?

Fuente: http://www.countercurrents.org/ziabari131012.htm