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La plaga de Italia

Elogio del Grillo

Fuentes: Rebelión

-Crì, crì, crì! -Chi è che mi chiama? -disse Pinocchio tutto impaurito. Los ortópteros son un orden de insectos alados hermimetábolos, con aparato bucal masticador; Beppe Grillo, sólo un cómico, cuyo blog inaugurado en enero de este año cuenta más de 100.000 visitantes diarios. El pasado 22 de noviembre los lectores del International Herald Tribune […]

-Crì, crì, crì!

-Chi è che mi chiama? -disse Pinocchio tutto impaurito.

Los ortópteros son un orden de insectos alados hermimetábolos, con aparato bucal masticador; Beppe Grillo, sólo un cómico, cuyo blog inaugurado en enero de este año cuenta más de 100.000 visitantes diarios. El pasado 22 de noviembre los lectores del International Herald Tribune se encontraron de bruces en la página 7 con una extraña página publicitaria de http://www.beppegrillo.it/ con un eslogan chocante «Limpiar el Parlamento». Miles de ciudadanos italianos habían pagado[1] este llamamiento tragicómico para averiguar si existe algún otro estado en el mundo entero en el que 23 miembros del Parlamento condenados por la justicia sigan sentados en sus escaños. Si existiera tal país, dice el comunicado, los italianos firmantes estarían gustosos de «hermanarse» con ellos. Ni el IHT ni ninguna otra publicación internacional contactada por Grillo aceptó publicar los nombres de los 23 parlamentarios. Concluye el texto pidiendo a estos parlamentarios que den una señal real de cambio suspendiéndose de sus cargos. Cantar, canta, este Grillo.

No era la primera vez que Beppe Grillo se convertía en noticia en la prensa internacional. Su nombre figura entre los 37 «Héroes europeos del 2005» de la revista Time; la red mundial de la CNN repitió cuatro veces una entrevista de 15′; en su último tour, corriendo rápido por el suelo, visitó 70 polideportivos-madriguera, donde lo escucharon 300.000 espectadores, a los que enredaba convenciéndoles de la importancia estratégica de Internet como medio para protegernos y resistir contra la Economía, dueña actual de la política. Este cómico resistente italiano lleva, sin embargo, años censurado. Tan censurado que hasta Berlusconi lo ha censurado de su larga lista de cómicos y periodistas proscritos. A Beppe, nada de censuras, mejor un pleito: La Fininvest de Berlusconi lo denuncia por difamación a raíz de un artículo «El caso Parmalat y la decadencia de Italia». Pero las fuertes patas, espinosas y alegres, de nuestro Grillo, le permiten un brinco de sorna: «Me ha sabido mal: sólo quieren 500.000€».

«Vivo en esta habitación desde hace más de cien años», dice el Grillo-parlante de Collodi. Beppe Grillo no lleva tantos en el candelero. Sus primeros pinitos en la RAI se remontan a 1977. Hace sátira social, y sus índices de audiencia suben como la espuma. En 1986, gana un León de Oro de Cannes, entre otros prestigiosos premios, por una serie de anuncios publicitarios de una famosa marca de yogur; sin embargo, nuestro grillaccio del malaugurio, igual que el de Collodi, no se conforma, no se va, «sin antes haber dicho una gran verdad». En 1987, el natural belicoso de esta suerte de Gryllus campestris emerge. Frota sus alas y su sátira salta de lo social a lo político, y es que la corrupción en la Italia craxiana tufa tanto que no hay quien lo aguante. Por culpa de dos números memorables sobre Craxi[2], lo censuran en la RAI durante años. Y, mientras los pinochos haraganes siguen diviertiéndose persiguiendo las coloridas mariposas de la flamante Mediaset del Cavaliere, he aquí que el Grillo, a principios de los noventa, da otro salto y comienza a cantar de otro modo: el crí-crí de su sátira abandona la política y acomete la economía consumista. Nace la sátira económico-ecológica, con la que sigue espoleando las cabezas llenas de serrín de los que le rodean: inhala los vapores que emite el furgón al hidrógeno de Markus Friedli; se planta delante de la puerta 2 de la fábrica de Mirafiori (Turín) de la Fiat[3] con Smile el coche superecológico inventado en Suiza en 1996; anticipa la quiebra Parmalat[4] por dos años; demuestra cómo el 40% de las compañías italianas que cotizan en Bolsa tiene cinco consejeros de administración en común[5]

Luego, la intensión de la censura informativa durante el régimen berlusconiano empuja al Grillo hacia nuevos campos: en 2005, con motivo de su gira «beppegrillo.it» pone en marcha un blog que, en poco tiempo, pasa a situarse entre los 37 más frecuentados del mundo entero. El régimen alimenticio de su sátira informativa es omnívoro: economía, ecología, información, salud, política, internet, tecnología. A este Grillo de duras mandíbulas, paciente y filósofo como el de Collodi, le enerva que le manejen como a una marioneta, especialmente cuando le tocan el bolsillo -para algo es genovés- o las palabras. Canta Grillo: «Cultura: el robo de las palabras. Las palabras deben dar miedo. Hay mundos detrás de las palabras. Hay cosas. Si nos cambian las palabras, nos cambian el mundo». Grilla gritando ante el polvo sutil PM10, la absoluciones de Andreotti y Berlusconi (eran PRESCRIPCIONES), la gasolina verde y el gasóleo blanco, la leche con merluza Omega 3, las externalizaciones, las delocalizaciones, los termovalorizadores, la contabilidad creativa, el capitalismo sin capitales, el bienestar percibido y su sobrina la pobreza relativa, los países en vías de desarrollo, la salud enferma y la sana enfermedad; sacude con sus alas las conciencias de quien le escucha denunciando a cardenales que justifican la guerra, fascistas convertidos en judíos, revolucionarios que ignoran qué es eso de «www», árbitros convertidos en banqueros y políticos en cómicos; por un lado, admira la tecnología y la ciencia humanitaria (VOIP, Wimax, Creative Commons, nanopatología, wikipedia, wikimedia, euronews, las minicentrales fotovoltaicas caseras), por otro, reniega de la tecnología imbécil, digamos, del frigorífico, que para crear frío usa el calor, de los SUV, del carbón… Nuestro Grillo cuenta con buenos amigos: de Chomsky a Mina, de Fabrizio de Andre a Stefano Benni, Stiglitz, Renzo Piano, Marco Travaglio… Ayer, el blog recogía una carta de Dario Fo en la que éste explica que se ha presentado a las elecciones primarias del centroizquierda para ser alcalde de Milán en vista de la situación trágica que viven Milán y los milaneses. Otro cómico en la política. Cierto es que la sátira, como recordaba Luciano Canfora en Viva Zapatero!, siempre tuvo un carácter de denuncia política, pero lo de hoy en Italia es otra cosa. Leemos en el Ensayo General sobre lo cómico de Alfonso Sastre que, cuando los regímenes totalitarios ahogan la libertad de expresión, lo cómico tiende a refugiarse en el humor blanco. No es el caso. Hoy, en Italia, la libertad de expresión ahogada se ha trocado en resistencia informativa. Para desinformación, grilla Grillo, la de los periódicos y las televisiones.

En este estado de cosas, hay que reconocer que Pinocho tiene algo de razón cuando critica el hecho de que todo el mundo, grillos-parlantes incluidos, pregone advertencias, eche broncas y venda consejos. Es cierto, abundan tanto el complejo paternalista como el afán moralizante como las casandras. Abundan también los ortópteros que saltan por todo. (Véase el cardenal Ruini, que lo mismo opina de la reforma de la constitución que de embriones que de escuchas telefónicas que de matrimonios homosexuales españoles). De todos modos, este Grillo no peca ni de saltarín ni de rapidín. Sus saltos son largos en palabras, mas también en hechos. Informa, subvierte, anima. Qué más pedir.

Si he de quedarme con dos melodías de las muchas de este Grillo, me quedo con dos. Primera: los políticos están ya superados, no nos representan, no necesitamos líderes, son empleados nuestros, cococós, con contrato a fin de proyecto, necesitamos proyectos de futuro sobre los grandes temas: energía e información.

Segunda: somos partisanos de la información. La red nos salvará. Crí-crí.