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Francia elimina el último símbolo de su colonialismo en África

Fuentes: Prensa Latina

El Consejo de Ministros francés aprobó este miércoles un proyecto de ley que pone fin al Franco CFA, una divisa usada por 14 estados africanos y que constituía hasta hoy el último vestigio simbólico del colonialismo en África.

El texto regula el paso del franco CFA al Eco, y pone fin a la centralización de las reservas de divisas de los Estados de África Occidental en el Tesoro francés, conforme al acuerdo suscrito en diciembre entre Francia y los Estados de la Unión Económica y Monetaria del África Occidental (Uemoa), Benin, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea-Bissau, Malí, Níger, Senegal y Togo.

Otros seis países el África central (Camerún, Chad, Gabón, Guinea Ecuatorial, República Centroafricana y Congo), que utilizan el franco CFA pero forman una zona monetaria separada, la Comunidad Económica y Monetaria del África Central (Cemac), se dotarán igualmente de una moneda propia.

De acuerdo a la nueva ley, el Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO) ya no tendrá que depositar la mitad de su reserva de divisas en el Banco de Francia, obligación percibida por los críticos del franco CFA como una dependencia humillante respecto de la antigua metrópoli.

Estipula también que Francia se retirará de todos los órganos de gobierno en los que estaba presente, sólo se le informará de las decisiones adoptadas, y que la paridad fija del franco CFA con el euro debe mantenerse con el futuro Eco.

En todo caso la emancipación financiera no es completa, ya que París sigue reservándose un papel de garante de la nueva moneda, en caso de una grave crisis monetaria, lo que tranquiliza a la comunidad empresarial, pero incomoda a los defensores de la ruptura total.

“El papel de Francia evoluciona para convertirse en el de un estricto garante financiero de la zona, pero ya no participará en la gestión”, explicó este miércoles el canciller francés, Jean-Yves Le Drian, ante la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional.

Para entender la importancia que el porvenir económico de la zona tiene para Francia es necesario remontarse a 1945, recién acabada la Segunda Guerra Mundial, cuando se creó el “franco de las Colonias Francesas de África” o franco CFA.

Tras la independencia de estas colonias la moneda fue rebautizada como “franco de la comunidad financiera africana”, para los Estados miembros de la Uemoa, y como “franco de la cooperación financiera” en los de la Cemac, pero en ambos casos Francia seguía teniendo la autoridad sobre las políticas económicas de los países implicados.

Con el Eco algunos de los instrumentos de control desaparecen, pero el mantenimiento de la paridad con el euro supone una verdadera negación de la soberanía monetaria africana, privando a los países de la Uemoa de actuar sobre la tasa de cambio de su divisa.

Un aspecto delicado pues, según el economista Jean-Luc Dubois, este es un “instrumento de política económica de una importancia particular puesto que estos países producen y exportan productos de base y tienen que ser competitivos en el mercado internacional”, por lo que la sujeción a un euro fuerte penaliza las exportaciones a destinos diferentes de la Unión Europea.

Consecuencia de lo anterior, y gracias a la garantía ofrecida por el Tesoro francés, se encuentra la regla de la libre conversión y transferibilidad que legaliza la evasión de capitales desde África hacia Europa, beneficiando especialmente a Francia, y que convierte a los países del sur en financiadores del desarrollo europeo.

Transcurridos 75 años los resultados no dejan lugar a dudas, de los 8 países del África occidental que usaban el franco CFA, la mitad se encuentra entre el grupo de naciones más pobres del mundo, según la ONU, a pesar de que tres de ellas forman parte del grupo de países productores de petróleo.

La moneda común no logró erradicar los problemas crónicos de las economías africanas, con el agravante de que al ser una moneda fuerte dificulta “tener exportaciones tan competitivas como los países asiáticos, sobre todo en sectores como el textil”, según explica el economista senegalés Ndongo Samba.

La mayoría de los países de la zona CFA tienen sectores agrícolas frágiles y sus industrias están en fase embrionaria, por lo que la rigidez de la divisa y la dificultad de devaluarla, pues para ello era necesario el voto unánime de sus miembros y el visto bueno de Francia, ha sido históricamente una traba para su desarrollo.

Antonio Cuesta es corresponsal de Prensa Latina en Francia

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