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La Francia de abajo…

Fuentes: Rebelión

Traducido por Imanol Haro para Rebelión

Desde hace unos meses, televisiones y radios de todo el mundo están intentando entrevistarme, para que les dé mi opinión sobre los sucesos que están sacudiendo los barrios pobres de las ciudades de Francia. Desgraciadamente, no puedo responder a todas las peticiones, y por eso he decidido dar mi opinión en mi página web.

A pesar de que quiero mantenerme lejos de la política, es difícil mantenerse fuera de los desórdenes de los políticos. Y cuando esos desórdenes encienden el odio de toda una juventud, tengo que hacer un gran esfuerzo para no envalentonar a quienes promueven la violencia y para quedarme callado.

Nicolas Sarkozy, que aparece como una estrella de Star ac’ en el mundo mediático del país, y que, desde hace unos años, nos alimenta con detalles sobre su vida privada y ambición política, no puede impedir crear sucesos cada vez que en los sondeos IPSOS baja su nivel de cotización. Esta ocasión, Nicolas Sarkozy ha cogido a contrapié a todo aquello que defiende la República Francesa: la Liberté, la Égalité y la Fraternité de un pueblo.

Las declaraciones que hace el Ministro de Interior, futuro candidato a presidente, reflejan no sólo su falta de habilidad en la política y en el ámbito de las relaciones humanas -estrechamente unidas-, sino la parte puramente demagógica y egocéntrica de este futuro pequeño Napoleón.

Si los barrios pobres explotan hoy otra vez, no será por el hastío de la gente que sufre las condiciones en las que tienen que vivir diariamente generaciones enteras de inmigrantes. Desgraciadamente, la lucha entre los jóvenes de las ciudades y los policías de Sarkozy que se enfrentan abiertamente no es una lucha política. Los coches en llamas son reacciones espontáneas y epidérmicas a la falta de respeto del Ministro de Interior con sus comunidades.

A Sarkozy no le gusta esa gente y quiere librarse de esa gentuza a base de golpes de Karcher1 y lo ha dicho alto y claro a las once de la noche en una ciudad que estaba caliente. La respuesta está en la calle.

La tolerancia cero funciona en dos sentidos. Es inaceptable que un político (pero, ¿es de verdad un político?) se permita desequilibrar una situación tensada por años de ignorancia e injusticias, y se permita amenazar abiertamente a todo un sector de la sociedad francesa sin entrar a tratar los problemas verdaderos.

Al actuar como un hombre de guerra, ha abierto una brecha que espero que termine con él. El odio enciende el odio desde hace mucho tiempo y, a pesar de ello, Sarkozy sigue pensando que la represión es el único modo de impedir la rebelión. Esa voluntad de imponer sus ideas a cualquier precio me lleva a pensar en otros dirigentes contemporáneos. Y siento escalofríos por la espalda.

La historia nos enseña que la falta de apertura y filosofía entre diferentes comunidades engendran odio y enfrentamiento. La Intimada de los barrios pobres de París se parece a los enfrentamientos entre los niños palestinos armadas con piedras y tiragomas y los soldados israelíes armados con Uzis2.

La historia se repite por todas partes. El ruido y la furia son los únicos medios de mucha gente para hacer oír su voz. Los ataques terroristas que aparecen en diversas secciones de los periódicos son el resultado. Nunca se ha ganado ninguna guerra utilizando el terror para aplastar el terror. Sólo sirven para mantenerlos en el tiempo.

Nicolas Sarkozy en un admirador de la máquina de comunicación de George Bush. Se sirve de los medios de comunicación para encumbrar su imagen y manipular a la población. Como Bush, no defiende un ideal, únicamente responde a los miedos que él mismo introduce en las cabezas de la gente. Si fuera por él, Francia estaría militando en la Caza al terror puesta en marcha por los americanos. Estoy seguro.

Nicolas Sarkozy quiere ser presidente de nuestra república y «nadie se interpondrá en ese camino». Si este hombre no comete ningún error en su estrategia para lograr la presidencia, efectivamente, nada se interpondrá en su camino y, en definitiva, su voluntad todopoderosa podrá ser satisfecha.

¿Qué la historia se repite? Claro que sí. Siempre. La ambición por el Poder y el egocentrismo de quienes se creen dueños de la verdad terminan SIEMPRE en una dictadura.

Sarkozy es, ciertamente, un pequeño Napoleón. No sé si tiene la fuerza suficiente como para convertirse en un gran Napoleón, lo que sé es que mañana será imposible utilizar la excusa de que no estábamos al corriente.

Mathieu Kassovitz es director de la película «La haine» («El odio»)

www.mathieukassovitz.com

NOTAS DEL TRADUCTOR:

(1) Sarkozy prometió «limpiar» las ciudades con el Karcher, aparato que arroja chorros de agua a alta presión para limpiar las aceras y los muros. Para más información, consultar el artículo «Los adolescentes excluidos hacen arder Francia» de Flor Beltrán en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=22408.

(2) El subfusil UZI es una de las armas más conocidas del mundo.

Versiones en francés (original) e inglés en http://www.mathieukassovitz.com/main.htm

Versión en euskara en http://www.berria.info/testua_ikusi.php?saila=mundua&data=2005-11-15&orria=023&kont=988

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