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La juventud europea ha roto el ensordecedor silencio que rodeaba las orientaciones del "Pacto por el Euro Plus"

¿La Puerta de las Soluciones?

Fuentes: Editorial de L’Humanité Dimanche

En Alemania, el partido de derechas en el poder está siendo derrotado domingo tras domingo en los comicios locales. En el caso de España, los socialistas han sido duramente castigados. Las mismas políticas aplicadas por diferentes fuerzas producen los mismos efectos en la vida cotidiana y los mismos efectos en las urnas. Es preciso buscar […]

En Alemania, el partido de derechas en el poder está siendo derrotado domingo tras domingo en los comicios locales. En el caso de España, los socialistas han sido duramente castigados. Las mismas políticas aplicadas por diferentes fuerzas producen los mismos efectos en la vida cotidiana y los mismos efectos en las urnas. Es preciso buscar otra vía junto con las fuerzas progresistas, especialmente con el Front de Gauche en Francia, para hacer frente a las políticas de austeridad y para reanimar la democracia.

La juventud europea ha roto el ensordecedor silencio que rodeaba las orientaciones del «Pacto por el Euro Plus», esa violenta purga social, esa excavadora de implacables palas que, en todos y cada uno de los países de la Unión Europea, destruye los salarios mínimos, el empleo estable y seguro, los servicios públicos, la Seguridad Social, las pensiones, los derechos laborales… «No somos antisistema, el sistema es antinosotros», proclaman estos jóvenes «sin futuro». De esta manera, nació hace varios días, en plena campaña electoral en España, el movimiento de los «indignados» en más de cincuenta ciudades. Y poco a poco se va extendiendo a Berlín, Oslo, Londres, Roma, París…

Este movimiento, en consonancia con las manifestaciones de los trabajadores en Portugal, Grecia, Reino Unido, Hungría o Rumanía, se opone claramente a la devastación causada por las políticas de austeridad, de paro y de precariedad en toda la Unión Europea. Existen similitudes con la «Primavera Árabe».

Recientemente algunos intelectuales de bien, aquéllos que tienen los micrófonos y los platós de televisión a su disposición, se arrogaron el derecho a insultar a Stéphane Hessel por el título de su último libro : «¡Indignaos !». Sin embargo, Hessel tiene razón. ¿Cómo no se van a indignar los jóvenes y los trabajadores cuando el propio sistema financiero, que los ha empujado al borde del precipicio, los exprime y los humilla aún más para lograr pingües beneficios ? Una publicación económica cercana a la patronal señalaba : «Los márgenes de beneficio de las empresas europeas se acercan a sus niveles récord». En Francia, los cuarenta principales grupos en Bolsa tienen un disponible de 170.000 millones de euros, es decir, un incremento del 12%. Este dinero se destinará a relanzar la guerra económica entre los grupos, mediante fusiones y adquisiciones que siempre se traducen en destrucción de puestos de trabajo. Y nos indignamos todavía más cuando descubrimos que los principales bancos franceses acaban de repartir 2.000 millones de euros de bonus entre sus directivos.

Estos mismos bancos que tienen acceso dinero fresco por un interés del 1% gracias al Banco Central Europeo, luego conceden créditos con un interés que oscila entre el 6% y el 19% a países como Grecia, Portugal, Irlanda y España. Los jóvenes españoles gritan en la Puerta del Sol en Madrid: «No somos mercancías en manos de políticos y banqueros». ¡Qué lucidez tan bella, tan llena de esperanza! Rechazan las políticas de austeridad, las aplique quien la aplique, ya sea un gobierno socialista o uno de derechas. Protestan contra la alternancia en el poder producida por bipartidismos simplistas. Llaman, pues, a seguir otro camino en la construcción europea, a unirse a quienes en Francia, Países Bajos e Irlanda rechazaron de forma mayoritaria el Tratado de Lisboa y a quienes rechazan la dictadura impuesta por los mercados financieros; la misma dictadura que impregna el «Pacto por el Euro Plus» y el «Mecanismo Europeo de Estabilidad», que no es sino un FMI europeo.

Esta otra vía comienza por romper el silencio que rodea al consenso sobre este diabólico pacto al servicio de aves de rapiña ávidas de dinero. Y esto es precisamente lo que acaba de hacer en su último congreso la Confederación Europea de Sindicatos al adoptar el «Manifiesto de Atenas». La CES hace un llamamiento a movilizaciones unitarias contra el contenido de este Pacto por el Euro, que obliga a incluir en las constituciones nacionales las reducciones del gasto público y social. Este pacto ha sido dictado por la gran patronal para disminuir los salarios, retrasar la edad de jubilación, privatizar las pensiones, reducir los niveles de la Seguridad Social y llevar a cabo nuevas privatizaciones como las impuestas en Portugal, Grecia e Irlanda.

Estas decisiones ponen a Europa ante una encrucijada. Son todo lo contrario de lo que convendría hacer para conjugar progreso social, ecologismo, democracia y eficacia económica para salir de la crisis. Éste es precisamente el verdadero reto de las próximas citas electorales y lo que los poderosos quieren ocultar. Tienen miedo de que los ciudadanos acaben preguntándose de qué servirá elegir presidente a una persona que aplicará los recortes. Lleven etiqueta de izquierdas o de derechas, la austeridad, el paro y la precariedad son siempre injustos e ineficaces. Hay que inventar otra vía : la vía del progresismo europeo que propone el Front de Gauche.

En este sentido, las fuerzas progresistas deberían abanderar el proyecto de un pacto humano, de un nuevo pacto social, solidario, ecológico que sólo será posible si desarmamos por completo a los buitres de los mercados financieros, tasando los movimientos especulativos de capital, armonizando al alza los impuestos sobre sociedades y sobre el capital, recuperando la recaudación de los ingresos fiscales que están siendo desviados actualmente, reformando el Banco Central Europeo para que éste pueda comprar toda o parte de la deuda de los Estados a través de la creación de moneda, favoreciendo la refinanciación de los préstamos… Un proyecto que esté al servicio de los Estados en base a criterios como la creación de empleo, formación, educación, investigación e innovación, con el desarrollo de servicios públicos que generen igualdad social y protejan el medio ambiente. Unos servicios públicos de nuevo tipo que promuevan la cooperación europea y que deberían dar vida al proyecto de bienes públicos y colectivos a nivel europeo y mundial, accesible para todas y todos. Además, habría que inventar una especie de «Plan Marshal» para ayudar a los pueblos del Sur del Mediterráneo que buscan la vía de la emancipación.

Existen soluciones para salir de los asfixiantes lodazales en los que estamos atrapados. Y esto es lo que dicen los jóvenes españoles de la Puerta del Sol, plaza a la que han rebautizado como la «Puerta de las Soluciones». ¿Habrá una cámara o un micro disponible para darles la voz y la palabra?

Fuente: http://www.humanite-en-espanol.com/spip.php?article947