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Un diálogo con Rafael Correa, Presidente del Ecuador (II)

«Los líderes latinoamericanos gozan de un inmenso apoyo popular y saben convocar a su pueblo por una causa»

Fuentes: Rebelión

1. Seremos la fuerza más grande de la Asamblea Constituyente H.D. Este domingo es la votación para la Asamblea Constituyente: ¿Cuál es tu pronóstico? R.C. Hasta ahora vamos muy bien. Lograr la mayoría absoluta es difícil, pero no imposible. Creo, que por lo menos vamos a sacar, como vamos hasta ahora, cincuenta escaños, y con […]

1. Seremos la fuerza más grande de la Asamblea Constituyente

H.D. Este domingo es la votación para la Asamblea Constituyente: ¿Cuál es tu pronóstico?

R.C. Hasta ahora vamos muy bien. Lograr la mayoría absoluta es difícil, pero no imposible. Creo, que por lo menos vamos a sacar, como vamos hasta ahora, cincuenta escaños, y con mucho vamos a ser la fuerza más grande en la Asamblea. Lo ideal es que saquemos los suficientes escaños para tener mayoría absoluta y no tener que conversar ni llegar a acuerdos con nadie.

Esto no es soberbia. Es que en la realidad de la política ecuatoriana, el llegar a acuerdos, el negociar entre comillas es «yo te doy y tú, cuanto me das». Es un trueque, un comercio y para esas cosas no nos prestamos. Pero esa será la decisión del pueblo ecuatoriano. En todo caso, hasta ahora las cosas van muy bien, pero no nos confiemos, porque eso también lo sabe la derecha. Sabe que las cosas van muy bien para nosotros y no van a estar dispuestos a dejarnos triunfar tan fácilmente. Ellos saben que sería el principio del fin. Que la Asamblea Nacional Constituyente en verdad empezará una nueva historia para el país. En consecuencia, en los próximos días debemos estar preparados para cualquier cosa: escándalos, autoatentados, atentados, intentos de desestabilización, destituciones, juicios etcétera. Debemos estar preparados para cualquier cosa.

2. Se están fraguando atentados contra el Presidente

H.D. ¿Tú incluyes en este escenario la posibilidad de un atentado contra tí?

R.C. Sí. Por supuesto que es una de las posibilidades más latentes y tenemos indicios en inteligencia que se están fraguando algunos de esos casos.

H.D. ¿Y tu sistema de seguridad está a la altura del desafío o estás solo artesanalmente preparado?

R.C. No hay sistema de seguridad infalible. Creo que el equipo que me rodea es muy profesional, pero creo que por mi propia forma de ser, por nuestro propio estilo de gobierno es muy difícil dar seguridad. Tú ves que me bajo del carro o saludo a la gente, ando como libro abierto. Y si me quieren matar lo van hacer. Yo creo que sería el mayor favor para la causa del Socialismo del Siglo XXI, como ha sido en Chile frente a la caída de Allende: «Podrán cortar las flores, pero no podrán detener la primavera.»

H.D. Te preferimos vivo.

R.C. Mira, yo no soy alarmista ni tremendista. No es nuestro estilo. Pero, efectivamente tengo que decir, que sí hay peligro y que sí tenemos datos de atentados que se están fraguando. La derecha está desesperada y no escatimará recursos para tratar de impedir que lleguemos a la Asamblea Nacional Constituyente o que ganemos la Asamblea.

3. La relación con Fidel, Hugo Chávez y demás Presidentes latinoamericanos

H.D. ¿Cómo ves a Fidel y a Hugo Chávez?

R.C. Fidel claramente es un líder fuera de serie. Lo que hizo pues, en el momento en que lo hizo; todo lo que arriesgó. Es un líder excepcional. Hugo Chávez también. Hugo Chávez también es otra circunstancia. Creemos que en el siglo XXI los cambios violentos ya no son dables. Tú habrás escuchado algunas de mis conferencias y esto les choca mucho a socialistas tradicionales. Yo cuestiono el materialismo dialéctico. En todo caso, en el siglo XXI pues, obviamente el arma de los revolucionarios debe ser el voto. Hugo Chávez también es un líder excepcional con un apoyo enorme de su pueblo y que ha logrado abrir nuevas sendas para toda América Latina.

H.D. Inclusive entre presidentes la química humana es importante. Tú eres costeño, eres cálido en cierto sentido (se ríe), como Hugo Chávez.

R.C. Hugo es un querido amigo. Para mi es una persona excepcional y existe un profundo respeto y cariño hacia él. Pero, quiero decirte que hay una profunda amistad con muchos presidentes de América Latina. Por ejemplo, la propia Michelle Bachellet, la quiero mucho. Tabaré Vásquez. Néstor Kirchner. El propio Evo. Lula. Alan García. Entonces, existe una amistad muy arraigada entre los presidentes de América Latina.

H.D. Hugo Chávez apoya mucho, por ejemplo, con la Refinería del Pacifico.

R.C. Por eso te digo que es un ser excepcional. Esos afanes que tiene de ayudar. El país que menos necesita integración energética en Sudamérica se llama Venezuela, porque tiene refinerías de sobra y tiene casi trescientos mil millones de barriles en reserva. Quince veces más que toda Sudamérica junta. Tiene reservas de gas, pero es el que más promueve la integración. Por su afán de ayudar y yo sé que es sincero ese afán de ayudar.

Obviamente la mala fe va a decir que quiere el liderazgo regional, quiere imponerse, quiere influenciar y que se descontenta con Lula. Todos los que conocemos de cerca, de adentro la situación sabemos que es puro cuento. Es un hombre sincero que quiere ayudar y ahora esta apoyándonos muchísimo y vamos a emprender este proyecto común, la Refinería del Pacifico.

4. Líderes, hombres de Estado y Pueblo en América Latina

H.D. Un líder necesita ciertas cualidades para triunfar y un Jefe de Estado posiblemente otras. La gente dice, que tú no eres un hombre del aparato. ¿Cómo ves ese problema del líder que se convierte en jefe de estado?

R: No son cosas excluyentes. Uno de los problemas que hemos tenido es, que los hombres de estado en América Latina no han sido líderes, y la crisis de líderes de América Latina ha sido clamorosa hasta inicio de este siglo. Hoy, mira los líderes que hay en América Latina y la legitimidad que tienen. En consecuencia, esos gobiernos gozan de un inmenso apoyo popular. Yo creo que es necesario saber transmitir un mensaje, convocar a todo un pueblo en función de una causa, si eso se puede definir como liderazgo.

Eso no excluye, en absoluto, las capacidades para manejar un estado. Personalmente creo que soy bastante buen administrador, estamos corrigiendo muchas cosas y muy rápidamente. Pero si Usted quiere, en estos siete meses de gobierno me he convencido de lo que es nuestro principal deber. Después de que el neoliberalismo o la partidocracia trataron de robarnos con la comunicación hasta la autoestima, hasta la esperanza, convenciéndonos que no teníamos solución, que éramos los más inútiles, los más corruptos, etc., me he convencido en estos siete meses, que el principal deber mas allá de ejecutar es motivar, animar: ser un animador, un motivador, un hombre inteligente para levantar la moral. Porque un pueblo con la moral en alto, motivado es capaz de muchas cosas.

Ver también:

Un diálogo con Rafael Correa, Presidente del Ecuador (I)

«Frente a globalización neoliberal la integración latinoamericana es ineludible y necesaria»