Recomiendo:
0

«Los movimientos al sur de Europa necesitamos una agenda común para enfrentar a la troika»

Fuentes: La Marea

Ni mareas ciudadanas, ni plataformas contra la austeridad. Que le den a la troika. Directamente. Con este explícito nombre, un colectivo ciudadano formado por decenas de personas ha logrado movilizar en varias ocasiones a cientos de miles de portugueses desde el pasado mes de septiembre, con la pretensión de dar una vuelta de tuerca más […]

Ni mareas ciudadanas, ni plataformas contra la austeridad. Que le den a la troika. Directamente. Con este explícito nombre, un colectivo ciudadano formado por decenas de personas ha logrado movilizar en varias ocasiones a cientos de miles de portugueses desde el pasado mes de septiembre, con la pretensión de dar una vuelta de tuerca más a las reivindicaciones contra los recortes. «Ya no vale con decir lo que no queremos, hace falta señalar a los culpables de tanto sufrimiento, que son el FMI, el BCE y la Comisión Europea», asevera Joao Camargo, miembro de la organización.

Los recortes implantados por el gobierno conservador de Passos Coelho están llevando a la pobreza a gran parte de la ciudadanía portuguesa. Las escuelas han denunciado que hasta 10.000 niños llegan con hambre a los centros. Tras las movilizaciones masivas, desde Que le se lixe a troika -Que le den a la troika- creen que hace falta dar un paso más y coordinar la lucha ciudadana en todos los países del sur. Con el objetivo de realizar un primer acercamiento, tres miembros de la organización -el propio Camargo, Luisa Ortigoso y Helena Dias-, han viajado este fin de semana a Madrid para reunirse con representantes de las mareas ciudadanas. Aún no hay nada decidido, pero advierten que hay que darse prisa: «Es urgente que demos una respuesta conjunta».

¿Qué es y cómo surge el colectivo Que se lixe a troika?

L.O.: Somos un grupo de gente muy heterogéneo. Unos miembros vienen de partidos, otros no, otros de sindicatos, otros no, unos que trabajan, otros que no, estudiantes, jóvenes, menos jóvenes, como puedes ver aquí (ríe). Tenemos de todo.

J.C.: El colectivo surgió a raíz de la quinta evaluación de la troika, que fue en septiembre de 2012. Queríamos hacer una protesta que tuviera un nuevo objetivo político basado no sólo en decir que la austeridad es mala, que el gobierno es malo, sino en dejar claro quiénes son los que están detrás, quiénes están obligando a que se tomen estas medidas. Es decir, nuestro adversario es la troika. En el colectivo estamos gente de muchos movimientos, partidos y sindicatos, pero todos venimos de forma individual. Empezamos unas 30 personas, con el objetivo de preparar una manifestación para el pasado 15 de septiembre.

Hacía muchos meses que no pasaba nada. Estaba todo muy calmado, con únicamente acciones puntuales. Eran cosas importantes, pero no había un movimiento masivo en la calle, a nivel nacional. El 15 de septiembre se produjo la primera gran movilización, que resultó ser la manifestación más grande desde el 1 de mayo de 1974, después de la revolución. Fue una fecha muy importante, ya que el gobierno tuvo que recular en muchas medidas. Sin embargo, las han cambiado por otras.

L.O.: Después, el 13 de octubre, hicimos una gran manifestación cultural, con espectáculos, música, bailes, durante ocho horas en la plaza de España de Lisboa. Con la plaza llena de gente durante horas, con los media en directo. Fue importante. Fue una manera de decir no queremos estas políticas, no queremos a la troika. Ahora el colectivo está formado por 120 personas. Todos estamos a título individual y dejamos claro que no representamos a nadie. Estamos ahí para incentivar, motivar al pueblo.

¿También os habéis organizado en mareas?

L.O.: En la última manifestación, el pasado 2 de marzo, ensayamos esta forma de organizar la marcha, con una marea de educación, otra de sanidad, otra feminista, otra de los jubilados, etc. Aquí creo que estos últimos se llaman yayoflautas, allí se les conoce como la marea gris. Lo que ocurre es que hubo demasiada gente, tanta que se diluyeron un poco estas mareas.

Después de varios meses de movilización, ¿en qué punto se encuentra el movimiento?

J.C.: Está creciendo. Lo que ha ocurrido es que la última manifestación ha sido más grande que la del 15 de septiembre. Han intentado de todo para que fuera más pequeña. El Gobierno tenía que presentar un paquete de medidas de austeridad, que incluye el recorte de 4.000 millones de euros, pero ha retrasado el anuncio, y sigue sin hacerse a día de hoy. También se ha intentado convencer a la gente de que era una manifestación controlada por partidos políticos, porque el colectivo Que se lixe a troika tiene gente del Bloco de Esquerda, del Partido Comunista Portugués, e incluso a gente del Partido Socialista, pero estos últimos son muy minoritarios dentro de su formación, que está en contra de la troika y la austeridad. Por último, se intentó también convencer a la gente de que iba a ser una manifestación violenta.

Al final, no lograron nada. Fue una manifestación mucho más grande que la primera, en la que no se dio ningún problema. La gente no tuvo miedo. La central sindical más grande también apoyó la manifestación. Nosotros lo aplaudimos, ya que mientras mas personas y grupos se unan a nuestras convocatorias, mejor. Que venga toda la gente, con o sin partido, con o sin sindicato, con o sin banderas, pero que vengan. Incluso los militares han venido.

L.O.: El 2 de marzo no tuvimos a la prensa con nosotros cubriendo la manifestación, al contrario de lo que ocurrió el 15 de septiembre. Los editores de los medios de comunicación han bloqueado las noticias. Después de que se cantara la Grândola [canción que sirvió de señal para la Revolución de los Claveles] en el parlamento, no podían ocultar más la indignación, porque era obvio. Estaban en directo las televisiones y se vieron obligados a hablar del tema.

Lo bonito es que la gente ha cogido esa acción y la ha reproducido. De hecho, tenemos un nuevo verbo, que es grândolar. Ahora, cuando se localiza a un ministro en la calle o en un acto, la gente se le acerca y le canta la Grândola. No se le deja hablar antes de cantársela. ¿Alguien sabe que un ministro está en un acto? Se junta la gente y va a cantarle la Grândola. No es necesario que nosotros digamos nada, la gente lo hace de manera espontánea. Luego, vamos haciendo otras acciones pequeñas. El otro día, cuando habló el ministro de Finanzas para adelantar las previsiones de recortes, un gran grupo de gente se dirigió a la residencia oficial con pañuelos blancos a pedir su dimisión.

¿Hay en Portugal la misma desconfianza que aquí hacia los políticos?

J.C.: Es cierto que el principal partido de la oposición, el Partido Socialista, fue el que  llamó a la troika. Firmó el memorándum. Pero hay otros partidos que siempre han estado en contra. Por ejemplo, el Partido Comunista Portugués y el Bloco de Esquerda ni han firmado ni han hablado con la troika. Entonces, yo creo que aún hay algunas reservas con ciertos partidos políticos, pero en este último grupo ese rechazo no existe.

L.O.: En la calle ves incluso a gente del partido del gobierno protestando, diciendo que éste es el peor gobierno que hemos tenido nunca.

J.C.: En algunas conferencias del partido del gobierno, hemos podido ver a su propia gente diciendo a los ministros que están locos, que no pueden hacer lo que están haciendo. La base social, la que les ha elegido, ha desaparecido. No tienen ninguna legitimidad democrática. No han cumplido su programa.

L.O.: Es un gobierno aislado, están solos. Solos con la troika.

J.O.: El ministro de Finanzas dice que las manifestaciones son muy interesantes pero que lo que a él le interesa son los acreedores internacionales. Y el primer ministro dice que no gobierna por manifestaciones, que él tiene una misión. Se considera a sí mismo un mesías, algo que es muy peligroso. El 2 de marzo leímos una moción de censura popular que exige la dimisión del gobierno y ahora vamos a empezar una campaña para recoger firmas, a nivel simbólico. No existe esta figura de moción de censura popular, pero es una forma de dejar claro que el pueblo no quiere esto, a este gobierno, estas políticas, a la troika.

L.O.: La Grândola dice que el pueblo es el que manda. Pues bien, el pueblo está mandando al gobierno que se vaya.

En este contexto, hablar de soberanía nacional se vuelve una quimera.

L.O.: La hemos perdido completamente. Los centros de decisión no están en nuestro país, no es nuestro gobierno, ni siquiera el parlamento. Están fuera. Son los gestores de la troika, del FMI, del BCE, la Comisión Europea. Todos deciden, menos los portugueses. Y nuestro gobierno acepta destruir un país, el sistema productivo, la economía. Para cumplir el memorándum que está firmado tendríamos que llevar a todos los portugueses a la profunda miseria. Y ni si quiera así lo podríamos pagar. No se puede. Es impagable. Los economistas que no están al mando de la troika y el gobierno están advirtiendo que es una locura.

Recuerda a la dinámica de las pasadas décadas en los países latinoamericanos, a los que desde aquí se intentaba donar el 0’7% mientras la deuda subía y subía. ¿Nos están llevando hasta el tercer mundo?

J.C.: La tercermundización de Europa del Sur se extenderá después al interior. Hollande dice ahora que va a aplicar una austeridad de izquierdas. Es imposible. ¿Qué es eso?

L.O.: Yo creo que es una lucha internacional, global, es un problema del sistema. No es una crisis como las de los años 80, en la que los banqueros hicieron algunas reformas y ya está. Ahora, creo que los banqueros no encuentran una solución. Lo pagamos nosotros y lo pagaremos cada vez más y más, hasta la muerte.

Se suele escuchar que si existe una estrategia global para empobrecer a grandes capas de población, la resistencia debería ser también global. Sin embargo, parece que los movimientos sociales de España y Portugal no se miran mucho los unos a los otros.

J.C.: Es cierto. Por eso hemos venido, para empezar a tener una agenda común, realizar acciones conjuntas, abrir canales de comunicación directos que podamos usar. En realidad no creo que haya mucho más que podamos hacer en Portugal. Ya hemos entendido que con manifestaciones masivas estos no se van. Es muy difícil. Haces la movilización más grande de la historia y después no consigues nada.

L.O.: Por manifestaciones mucho más pequeñas que las de estos meses cayó el gobierno anterior. Pero estos dicen que tienen una misión.

J.C.: Es un nuevo régimen que han preparado para nosotros. Pero no lo queremos. Queremos lo que teníamos antes y desde ahí mejorarlo. Pero ellos están sembrando las semillas de su destrucción de manera muy clara. Estamos llegando a un punto que es o nosotros o ellos. Estamos intentado que todo vaya bien, que entiendan que no es un camino bueno el que están tomando. Pero rehúsan escuchar a la gente.

L.O.: Hay un nivel de pobreza infantil excesivo. Esto va a estallar. Nuestro objetivo es realizar manifestaciones y acciones coordinadas en otros países empobrecidos de Europa. Por lo menos, vamos a intentar que a corto plazo se haga a nivel ibérico.

¿De qué otras maneras estáis estrechando lazos entre España y Portugal?

J.C.: Yo tengo contacto con otras organizaciones como Juventud Sin Futuro y Helena es de Attac, que ya está muy bien coordinada a nivel internacional. También los colectivos de auditoría de la deuda en Portugal está en contacto con los de aquí. Esas redes están en todos lados y se pueden transformar en correas de coordinación.

No es normal tampoco lo que pasa en España, con el gobierno. Si este último escándalo de corrupción hubiera pasado cinco años atrás, el gobierno habría tenido que dimitir  Es increíble. La democracia, cada vez de manera más clara, es sólo apariencia, no tiene contenido. En algunos sitios han colocado a tecnócratas, pero ni a ellos los quieren. Los tecnócratas son políticos, digan lo que digan, pero de la peor clase.

Fuente: http://www.lamarea.com/2013/03/16/los-movimientos-al-sur-de-europa-necesitamos-una-agenda-comun-para-enfrentar-a-la-troika/