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Los pueblos indígenas se alzan en Bolivia y Ecuador

Fuentes: CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Introducción

Los pueblos indígenas en América Indo-Afro-Latina, especialmente en Bolivia y Ecuador, se están levantando para tomar el control de sus vidas y actuar en solidaridad con otros pueblos para salvar el planeta. Están exigiendo prácticas nuevas, aunque ancestrales, de democracia participativa e intercultural. Abogan por un desarrollo ecológicamente sostenible, por autonomías basadas en las comunidades y por la solidaridad con otros pueblos local, regional e internacionalmente, lo que ellos describen como la «unidad en la diversidad». Sus valores son con frecuencia diferentes de los de Estados Unidos o Europa. Un dirigente indígena afirmó: «El dinero que tenemos lo damos no a los bancos para acumular intereses, sino a otros, y su gratitud es el interés que recibimos».

En América Indo-Afro-Latina habitan 55 millones de personas indígenas o 400 pueblos indígenas. La mayoría de ellos residen en México, Guatemala, Ecuador, Perú y Bolivia. Rechazan el término de «indios» impuesto por Europa. Se llaman a sí mismos «Ios pueblos originarios». Constituyen el 67% de la población de Bolivia. En Ecuador son el 40%, principalmente en la fría Sierra y en los muy calurosos trópicos amazónicos. Con frecuencia se alían con los afro-ecuatorianos que habitan a lo largo de la costa del Pacífico y que suponen el 10% de la población.

Los portavoces de los pueblos indígenas son conscientes de que las diferencia entre sus cosmovisiones y las de Europa y Estados Unidos son parte de los actuales conflictos de clase e ideológicos que se deben resolver para lograr la paz mundial y el equilibrio ecológico. También reconocen que deben superar las divisiones en sus propias filas y que sus luchas necesitan la solidaridad con otros pueblos oprimidos de todo el mundo. Están relacionados internacionalmente, como en el caso de «Vía Campesina», integrada por 87 naciones de todo el mundo y con un peso tan importante en los Foros Sociales Mundiales de este siglo. Sensibilizados con la crisis ecológica mundial, los movimientos de los pueblos nativos organizaron en 2008 la Primera Cumbre Interregional del Amazonas, región conocida como «los pulmones del planeta».

En Bolivia y Ecuador los pueblos indígenas y quienes los apoyan están refundando el Estado, «democratizando la democracia» e introduciendo el pluralismo jurídico. Están desempeñando un papel fundamental en las campañas populares contra la globalización capitalista neoliberal y el intervencionismo estadounidense y europeo. Reconocidos en declaraciones de NNUU y de la OIT sobre derechos indígenas, ellos hacen hincapié en los derechos humanos y planetarios, incluyendo los derechos de la naturaleza («Pachamama» o «madre naturaleza», literalmente «madre universo»)1.

La CIA ha calificado con frecuencia a los movimientos sociales de los pueblos originarios de desafío de enorme importancia para la hegemonía de Estados Unidos. Los territorios que ocupan los pueblos originarios contienen el 80% de la biodiversidad de América Latina, varios acuíferos importantes y recursos tan valiosos como petróleo.

Bolivia y Ecuador, históricamente sacudidos por la pobreza, los golpes militares y las masacres de pueblos originarios, campesinos, estudiantes y trabajadores, son ejemplo de muchos desafíos. Ambos países siguen siendo de los más pobres del mundo y han padecido recientes epidemias de cólera. Los ingresos medios de un campesino boliviano son 50 dólares al año. Ésta es una de las razones por las que, siempre que pueden, los campesinos basan sus vidas en el legado indígena del trabajo de irrigación en terrazas y en el «ayllu» o comuna. Muchos intentan emigrar. Uno de cada cuatro bolivianos trabaja fuera de la nación. Sus remesas suponen el 10% del PNB de Bolivia.

Los intereses económicos brasileños suponen el 20% del PNB boliviano. Los rentables sectores de la energía y minero venden gas que alimenta el 70% de la industria de São Paulo, Brasil, la mayor ciudad de América del sur. Brasil controla el 35% de la principal exportación agrícola de Bolivia, la soja. Algunos hacendados brasileños, junto con un centenar de familias bolivianas, controlan cinco sextas partes de las tierras agrícolas de Bolivia.

Ecuador sigue siendo el mayor productor mundial de plátanos, pero ahora obtiene más dinero del petróleo, de los productos forestales y de las remesas de sus emigrantes (más de 3 millones de personas en una población de 14 millones). Ecuador es una fuente importante de petróleo. Tiene abundantes cedros, ceibos y caobas, y varios árboles 250 años. Es el mayor productor mundial de madera de balsa. En el año 2003 los intereses forestales de Colombia provocaron el genocidio de los ya reducidos, pequeños y nómadas pueblos originarios de los tagaeri y taromenari.

El presidente de Bolivia Evo Morales, un aymara elegido en 2005 por mayoría en la primera vuelta, un hecho sin precedentes en el sistema multipartidista de Bolivia, ha señalado muchas veces que «la lucha de nuestro pueblo es una lucha histórica contra el imperio». Los pueblos originarios de todas las Américas tienden a considerar el imperio como un proceso ininterrumpido de 516 años de sometimiento genocida en medio de su orgullosa resistencia. Entienden bien la continuidad del colonialismo/imperialismo: el uso rutinario de secuestros, desapariciones, tortura y violencia machista contra la mujer, y la creación y perpetración de una impagable deuda externa por el chantaje económico.

El director de cine boliviano Jorge Sanjinés llamó una vez a los campesinos indígenas bolivianos «la nación clandestina» . Ahora ellos y otros pueblos en América Latina y del Caribe están cambiando la historia. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, un economista que estudió en Estados Unidos, elegido en una segunda vuela en 2006, ha declarado: «Estamos viviendo no en una época de cambio sino en un cambio de época».

Bolivia y Ecuador, lo mismo que Venezuela, han celebrado recientemente elecciones democráticas, incluso referéndumes populares, y en los casos de Bolivia y Venezuela, revocatorios. Sus presidentes han ganado estas elecciones por unas mayorías impresionantes. En nombre de los oprimidos han implementado políticas contra las prácticas del capitalismo neoliberal del «libre mercado», la desregulación y la privatización. En varios sentidos han defendido «un nuevo socialismo para el siglo XXI». Evo Morales evoca un «socialismo comunitario basado en la reciprocidad y la solidaridad» de tipo aymara.

En una comparecencia ante la ONU en septiembre de 2008 Evo, como se le conoce popularmente, propuso «Diez Mandamientos» para salvar el planeta, la vida y la humanidad:

    1. Poner fin al sistema capitalista,
    2. Renunciar a las guerras (Evo dijo: «No creo que pueda haber paz bajo el capitalismo»),
    3. Crear un mundo sin imperialismo o colonialismo,
    4. Honrar el derecho al agua,
    5. Desarrollar energías limpias,
    6. Respetar la naturaleza (Pachamama),
    7. Reconocer que los servicios básicos son derechos humanos,
    8. Luchar contra las desigualdades,
    9. Promover la diversidad de culturas y de economías,
    10. Tratar de «vivir bien» (lo que en Ecuador se conoce como «sumak kawsay», vivir plenamente), en vez de vivir mejor a expensas de los demás.

       

Evo señaló que el recién elaborado proyecto de constitución de Bolivia «es para apoyar un nuevo pacto con toda la humanidad y con Pachamama, desde el corazón de los Andes, desde el sur, para todo el mundo».

Procesos revolucionarios arraigados en los movimientos indígenas y sociales

Los procesos revolucionarios en Bolivia y Ecuador están arraigados en los movimientos sociales de los pueblos originarios y de otros. En Bolivia las movilizaciones masivas en contra de la privatización del agua en 2000 y 2004 triunfaron contra la poderosa empresa transnacional estadounidense Bechtel. En 2003 movilizaciones similares por la nacionalización del gas hicieron caer al gobierno del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, conocido como «el gringo» debido a que hablaba mejor inglés que castellano. El régimen de Sánchez de Lozada fue responsible de la masacre de más de 60 ciudadanos en El Alto, una nueva ciudad andina de más de un millón de personas pobres situada sobre La Paz, la capital más alta del mundo.

Uno de las primeras cosas que hizo el presidente Evo Morales tras llegar al poder en 2006 fue nacionalizar el petróleo y la producción de gas. Con lo recaudado en las nacionalizaciones creó una «pensión de dignidad» para las personas mayores de 60 años y un «suplemento de ingreso familiar» para ayudar a que los niños permanecieran en el colegio. Extendió un crédito a un cero por ciento de interés a los productores de maíz, trigo, arroz y otros productos básicos. Bajo Morales Bolivia ha eliminado su deuda fiscal, ha pagado la mitad de su deuda exterior y cuadruplicado el empleo en los sectores mineros y metalúrgico. Su PNB se ha casi duplicado en tres años mientras que sus reservas de divisa extranjera se han casi quintuplicado hasta llegar a más de 8.000 millones de dólares. Equipos cubanos de maestros y de personal médico han ayudado a reducir el analfabetismo en un 80% y a proporcionar atención sanitaria gratuita a la mitad de la población. La «misión milagro» cubana ha operado gratuitamente de los ojos a casi 300.000 bolivianos para devolverles la vista.

El vice-presidente boliviano Álvaro García Linares tranquiliza con frecuencia a los capitalista extranjeros y afirma que la economía de Bolivia será «capitalismo andino/amazónico» que proporciona un fuerte apoyo a las pequeñas y medianas empresas, incluyendo las cooperativas y a los artesanos. A pesar de estas palabras tranquilizadoras, el gobierno estadounidense ha tratado de minar la democracia boliviana igual que hizo tantas otras veces. Ha levantado las restricciones al uso por parte de la CIA del asesinato de dirigentes extranjeros. Tanto Evo Morales como el ecuatoriano Correa han denunciado planes para asesinarlos.

Tras asumir la presidencia Evo ordenó la salida del palacio presidencial de la oficina de la CIA. Más tarde, ante las presiones estadounidenses en favor de Bechtel y de otras empresas transnacionales, sacó a Bolivia del Tribunal de Resolución de Conflictos del Banco Mundial. A lo largo de 2008 altos cargos bolivianos a nivel gubernamental expulsaron a varios miembros del personal estadounidense de la Agencia Estadounidense para Desarrollo Internacional (USAID), que había establecido una «Oficina de Iniciativas de Transición» para dar fondos a la administración de derecha. Evo descubrió que el embajador estadounidense Philip Goldberg estaba promoviendo y financiando a dirigentes de extrema derecha en los departamentos secesionistas del este ricos en gas que en nombre de la autonomía de los departamentos (separatismo en la práctica) estaban ordenando masacres de indígenas y ocupando oficinas federales. Esto fue un apenas velado intento de un golpe de Estado «civil», un golpe en busca de apoyo militar.

El embajador Golberg había servido antes en países que habían sufrido violentas desintegraciones, como la antigua Yugoslavia. Fue embajador en Kosovo, donde Estados Unidos toleró o apoyó las masacres por parte de paramilitares de serbios y de otras minorías étnicas. Su superior es John Negroponte, vice-secretario de Estado y director del departamento de Estado para América Latina. Negroponte fue el embajador en Honduras durante los ochenta y supervisó la guerra de los «contra» en contra del gobierno sandinista elegido democráticamente. Él y el personal de la embajada perteneciente al departamento de Estado ayudan a coordinar los intentos por parte de Estados Unidos de minar o de derrocar los movimientos sociales y gobiernos actuales de orientación socialista como los de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

La embajada de Goldberg empezó reclutando voluntarios de los Peace Corps y becarios Fulbright para «espiar» a cubanos y venezolanos en Bolivia. También trabajó con una unidad especial de inteligencia de la policía boliviana. Goldberg fue fotografiado reuniéndose con dirigentes de la trama golpista y con una conocida figura paramilitar colombiana. En septiembre de 2008 Evo expulsó a Goldberg en el punto álgido de intento de golpe «civil». Estados Unidos respondió enviando a casa al embajador boliviano.

En una reunión celebrada en Chile en septiembre la recién creada Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) condenó unánimemente el entonces en curso intento de golpe de Estado y sus masacres. UNASUR apoyo incondicionalmente al gobierno democrático de Evo y envió observadores a unas negociaciones propuestas por el gobierno en las que finalmente la oposición accedió a participar. Cuando más tarde las negociaciones fracasaron debido a la intransigencia de la derecha a pesar de las importantes concesiones de Evo, los observadores de UNASUR volvieron a condenar vez a la derecha por su conducta anti-democrática y criminal.

Mientras, un equipo investigador de expertos de UNASUR confirmó los detalles de una masacre ocurrida el 11 de septiembre de 2008 en la que murieron personas que protestaban pacíficamente, la mayoría de ellas indígenas, en el departamento de Pando: 18 personas murieron por disparos, 60 resultaron heridas y más de 100 «desaparecieron». El gobernador de derecha al que se considera responsable de la masacre, Leopoldo Fernández, un aliado del dictador de los setenta Hugo Banzer, huyó a Brasil pero fue capturado por el ejército y encarcelado.

El 1 de noviembre de 2008 el gobierno de Bolivia suspendió definitivamente las operaciones de la Agencia estadounidense contra la Droga (DEA) que financiaba a las fuerzas fascistas de oposición que estaban detrás del intento de golpe y de los «grupos criminales» que planeaban matar a autoridades del gobierno. El presidente Evo Morales ofreció pruebas de estos y de otros crímenes de la DEA, como su implicación en el narcotráfico y las órdenes de investigar en 2003 a dirigentes de izquierda, incluyendo al propio Evo. Éste afirmó que Bolivia seguiría protegiendo a los pequeños productores de coca para mantener el uso cultural de ésta por parte de los pueblos indígenas y que desempeñaría un papel clave en un nuevo esfuerzo unificado de América del sur, respaldado con fondos regionales, contra el narcotráfico. Washington respondió suspendiendo las tradicionales preferencias comerciales con Bolivia.

En Ecuador las ocupaciones de edificios del gobierno y las huelgas generales se convirtieron en un acontecimiento anual en los noventa. Los movimientos de masas de las clases marginadas, de estudiantes, obreros e indígenas empezaron a conectar entre sí. Los indígenas emprendieron cinco levantamientos. De 1995 a 2005 los movimientos populares derrocaron a siete presidentes. En enero de 2000 los indígenas tomaron el parlamento de Ecuador y «gobernaron» de hecho la nación durante ¡24 horas!. Empezó a tambalearse el viejo Estado, dirigido por una burguesía compradora en la región costera de Guayaquil, terratenientes de ahí y de la Sierra, oficiales militares y paramilitares, y una ultra-reaccionaria Iglesia católica.

En un principio el presidente de Ecuador Rafael Correa trató de tranquilizar a Washington. Mantuvo el dólar estadounidense como moneda de la nación. Al mismo tiempo desafío al gobierno estadounidense al declarar que cabía la posibilidad de que no reconociera la legalidad de la deuda exterior de Ecuador. Expulsó al representante permanente del Banco Mundial y afirmó que en 2009 no renovaría el contrato de arrendamiento de la base militar estadounidense en Manta.

Entonces, el 1 de marzo de 2008, utilizando la base de Manta, Estados Unidos y Colombia organizaron un bombardeo militar y una invasión Ecuador, y mataron al menos a 24 personas, incluyendo a Raúl Reyes, un comandante de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), que en aquel momento celebraban un encuentro con alumnos de la Universidad de México en el norte de la selva ecuatoriana. Correa denunció después el control por parte de Estados Unidos de oficiales de alto rango de las fuerzas de seguridad y de inteligencia de Ecuador, y destituyó a dirigentes de las Fuerzas Armadas, de la Policía y de su propio ministerio de Defensa. La Organización de Estados Americanos (OAS) demostró su independencia del tradicional control estadounidense al votar a favor de denunciar el ataque militar a Ecuador.

En noviembre de 2008 el presidente Correa, contrario a los planes de integración económica ya en marcha en América del sur, secundó el llamamiento de la Unión Europea a unas negociaciones comerciales bilaterales. El gobierno ecuatoriano anunció también una privatización parcial del río Nappo. Planeó permitir el desarrollo estatal de las minas en el parque Yasuni, declarado reserva de la biosfera por la UNESCO en 1989. Pero al mismo tiempo Correa aceptó el informe de una comisión internacional independiente de investigación de la deuda externa de Ecuador desde 1976 a 2006. El informe constató que muchos de los contratos de préstamo implicaban corrupción, ilegalidades y «saqueos», violaban la seguridad nacional, contribuían a aumentar la pobreza y las desigualdades, y eran «detestables» por haber sido contratados muchas veces durante los años de dictaduras militares. Correa anunció que probablemente no se pagaría la «deuda ilegítima, corrupta e ilegal».

Mientras, los movimientos sociales e indígenas de América Latina exigían «el reconocimiento de la deuda histórica, social y medioambiental» en la que la mayoría de las naciones «acreedoras» han incurrido «durante cinco siglos de colonización de Abya Yala» («Abya Yala» significa «continente de vida» en la lengua de los pueblos kuna de Panamá y Colombia).

Refundar el Estado, nuevas constituciones

Por toda América Indo-Afro-Latina han arraigado vigorosos movimientos para «democratizar la democracia». Los movimientos sociales que pusieron fin al peor periodo de las «guerras sucias» apoyadas por Estados Unidos y derrocaron a las dictaduras militares del periodo comprendido entre 1964 y1984 no se conformaron con las limitadas democracias que las habían sustituido. La gente había luchado por derechos humanos y no por las amnistías que se concedieron a los dictadores y a sus secuaces como condición para permitir las nuevas «democracias». El ir por la calle y encontrarse de pronto a la persona que lo había torturado a uno era otra forma de tortura. Además, las recién introducidas «democracias representativas» servían típicamente a los intereses del gran capital y al neoliberalismo económico en vez de a los intereses de la población en general.

Mientras se extendía la pobreza, los movimientos desencadenados por los pueblos indígenas y otros grupos, especialmente las mujeres y los jóvenes, se movilizaron contra el FMI y sus defensores en los recién elegidos parlamentos y presidencias. «Democratizar la democracia» significaba para muchos introducir democracia económica y no sólo una limitada democracia política. La gente empezó a exigir asambleas constituyentes. Las elecciones de Morales y de Correa prepararon el camino para una refundación del Estado y un rechazo oficial del neoliberalismo.

El único requisito en las elecciones para la asamblea constituyente de Bolivia era que el 30% de los delegados fueran mujeres. Los candidatos del MAS (Movimiento Al Socialismo) de Evo Morales obtuvieron 137 de los 255 escaños; 64 de los delegados del MAS eran mujeres. Los delgados acabaron de redactar la nueva constitución de 411 artículos en diciembre de 2007, sólo después de haberse visto obligados a cambiar la localización de las reuniones de la asamblea debido a la violencia de la derecha y a su sabotaje del proceso. Esta violencia formaba parte del intento de golpe «civil» que, en realidad, empezó el mismo día que Evo fue elegido presidente.

Los votantes de Ecuador eligieron su asamblea constituyente en septiembre de 2007. Ésta incluía a 80 miembros del Congreso procedentes de la heterogénea colación política de Correa «Alianza País», 40 de la oposición conservadora, 10 de pequeños partidos de izquierda y 5 de la  CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador, fundada en 1986). Otras organizaciones, como la CONFENIAE (Confederación de Nacionalidades del Amazonas Ecuatoriano) y la FENOCIN (Federación Nacional de Organizaciones Campesinas e Indígenas) presionaron a la asamblea para que hicieran cambios institucionales en defensa de sus intereses. El 28 de septiembre de 2008 los votantes aprobaron con un 65% de votos a favor la Constitución formada por 444 artículos. El presidente Correa concluyó: «El neoliberalismo ha sido aplastado y arrojado al basurero de la historia».

Las nuevas constituciones de ambas naciones diferencian entre la vieja democracia representativa y una nueva democracia participativa y comunitaria. Exigen una nación plural, un interculturalismo genuino (en vez de un multiculturalismo superficial), el reconocimiento de las diferencias entre las culturas y la «unidad en la diversidad». A consecuencia de ello las comunidades de pueblos indígenas tienen derecho constitucional a un autogobierno local y a sus propios procedimientos judiciales basados en costumbres y tradiciones indígenas. La Constitución de Bolivia exige el pluralismo jurídico dentro de un propuesto «Tribunal de Justicia Plurinacional Constitucional».

Sólo cuando hay una nación plural puede haber interculturalismo real. Una nación plural implica refundar el Estado. A los ojos de los pueblos indígenas el viejo Estado era uno colonial, formado por individuos selectos. Defendía las libertades individuales sólo para las elites. En modo alguno representaba a las sociedades colectivas como las de los quechuas, aymaras, guaraníes, shuar, siona y otros pueblos indígenas. El nuevo Estado también tiene que ser uno independiente, unitario, plurinacional que celebra la diversidad humana y la verdadera democracia. En términos indígenas, hacer salir al colonialismo y hacer entrar a toda la humanidad.

La nueva constitución que propone Bolivia contiene la siguientes disposiciones, que presentamos aquí de forma sintetizada y sin orden particular:

  1. Un Estado unitario, plurinacional, comunitario y democrático,
  2. Cada uno de los 36 pueblos tienen derecho y autonomías regionales iguales, esto es, una descentralización democrática de poder,
  3. Nacionalización de los recursos naturales y control por parte del Estado de los bosque y de la biodiversidad,
  4. Tres formas de propiedad económica: pública, privada y comunitaria — en la practica, una economía mixta compatible con la visión del vice-presidente de un capitalismo andino/amazónico,
  5. Implicación del Estado en los sectores estratégicos de la economía e inversión privada extranjera que se subordinará a los planes de desarrollo nacional,
  6. Reforma agraria con expropiación de propiedades inmensas de tierra (latifundios),
  7. Re-elección y cese de cualquier alto cargo elegido por mandato popular – implementado ya el 10 de agosto de 2008, cuando se accedió a la demanda de la oposición de un referendum y el 67% de los votos fueron a favor de mantener a Evo Morales como presidente; los partidarios de Evo obtuvieron también varios gobernadores mientras que aumentaba su porcentaje de votos en los pocos departamentos en los que había ganado la oposición de derecha,
  8. Elecciones en la judicatura; reconocimiento de las formas comunitarias y ancestrales de resolución de conflictos,
  9. Un Parlamento plurinacional con una sola cámara (en la práctica, la eliminación del estructuralmente elitista Senado),
  10. Sanidad y educación gratuitas e iguales; acabar con el analfabetismo,
  11. Sustitución de La Paz como capital por Sucre (una concesión a la oposición de derecha),
  12. Prohibición de la discriminación basada en el sexo, el color, la edad, la orientación sexual,la identidad de género, la cultura, nacionalidad, religión, ideología, minusvalía, embarazo,
  13. Prohibición de las bases militares extranjeras,
  14. El agua potable como un derecho humano,

La mayoría de los observadores esperan que los votantes bolivianos aprueben la constitución en un referendum programado para el 25 de enero de 2009. Al mismo tiempo se someterán a votación por separado los artículos sobre la propiedad de la tierra.

La Constitución de Ecuador contiene las siguientes disposiciones, que también presentamos de forma sintetizada y sin un orden particular:

  1. El Estado hará más estricto el control de las industrias estratégicas, como el petróleo, la minería y telecomunicaciones, y protegerá la biodiversidad,
  2. El Estado reducirá los monopolios,
  3. Parte de la deuda exterior será declarada ilegítima,
  4. Reforma agraria; acabar con los latifundios; prohibición de las semillas modificadas genéticamente,
  5. Asistencia sanitaria gratuita; educación gratuita para todos por medio de los institutos; programas de vivienda asistidos por el Estado,
  6. Un Estado laico; matrimonio civil para parejas gay (medidas a las que se oponen una de las Iglesias católicas más reaccionarias del continente),
  7. Derechos de la mujer, incluido la valoración de trabajo en casa,
  8. Libre responsabilidad sobre la propia sexualidad y vida; reconocimiento de los diferentes tipos de familia; sin embargo, derecho a la vida desde el momento de la concepción (las activista feministas dieron en general la bienvenida a sus logros y afirmaron que la cláusula sobre la vida en el momento de la concepción se podría eliminar por medio de futuras movilizaciones populares),
  9. Derechos iguales para los discapacitados,
  10. Seguridad social universal; pensiones para las madres que se queden en casa y para trabajadores del sector informal,
  11. Control presidencial del Banco Central; menos autonomía para las Fuerzas Armadas,
  12. Consagración de los derechos colectivos de la Naturaleza,
  13. El agua potable como un derecho humano; prohibición de la privatización del agua,
  14. Soberanía alimentaria y derecho a tener unas fuentes alimenticias seguras,
  15. Derecho a tener acceso a los medios de comunicación de masas y a establecer unos medios de comunicación comunitarios,
  16. Prohibición de las bases militares extranjeras,
  17. Un sistema económico sostenible y basado en la solidaridad; una economía «privada, social y solidaria», en la práctica una economía mixta,
  18. Integración en el resto de América Latina, especialmente vía UNASUR,
  19. Prohibición de que el Estado asuma deudas privadas, en la práctica que no haya rescates de bancos privados,
  20. Forma de vida equilibrada (sumak kawsay),

Está claro que en las nuevas constituciones de ambas naciones hay ambigüedades y contradicciones. La de Ecuador, por ejemplo, incluye lagunas legales para el gran capital y los latifundistas, como el Artículo 323, una prohibición de todas las formas de confiscación. En Bolivia, algunos han criticado un énfasis excesivo en las autonomías locales indígenas y que se dé una atención inadecuada al 70% de la población que es urbana o al importante papel que desempeñan las mujeres en la creación y defensa de las economías «informales» claves para la supervivencia y el progreso humanos.

También es motivo de gran preocupación para los pueblos indígenas de Ecuador la cláusula que llama a su «consulta previa informada» sobre minería, petróleo y otros derechos económicos reconocidos a personas de fuera en los territorios en los que residen estos pueblos indígenas. La consulta a los pueblos indígenas no significa su «consentimiento». Ya se han producido asesinatos y represión de quienes protestaban contra las empresas petroleras extranjeras. El presidente Correa ha llegado a calificar de «terroristas» a algunas de esta personas que protestaban. Las declaraciones de la ONU y de la OIT sobre los derechos de los pueblos indígenas se interpretan generalmente como llamamientos al «consentimiento previo». «El petróleo es la sangre de la tierra» afirma un dicho del pueblo u’wa que resiste a los intereses petrolíferos extranjeros en Colombia, «si succionas la sangre nos matas».

Está claro que las nuevas leyes no se traducen necesariamente en nuevas realidades. Los movimientos que dieron nacimiento a las nuevas constituciones de Bolivia y Ecuador tendrán que mantenerse y que fortalecerse para que se cumplan y se amplíen en la práctica los artículos sobre medio ambiente, plurinacionalismo y derechos sociales.

La oposición de derecha en el contexto histórico

Hace mucho tiempo un maya dijo:

    Destruyeron nuestras cosechas

    cortaron nuestras ramas

    quemaron los troncos de nuestros árboles

    pero no pudieron matar nuestras raíces 2 .

En 1781 fue capturado y torturado Tupak Katari, el dirigente de una revuelta generalizada y casi triunfante de pueblos originarios de América del sur contra el colonialismo español. Destrozaron su cuerpo, lo «descuartizaron» literalmente. Antes de morir, anunció orgullosamente a quienes lo habían capturado: «Volveré y seré millones».

Evo Morales, un firme defensor de la paz mundial y de la no violencia, ha afirmado que la oposición de derecha está tratando de «descuartizar» Bolivia, pero que no lo logrará. En cierto modo, Tupak Katari ha vuelto y es millones. La derecha boliviana, relativamente fuerte en cuatro departamentos ricos en comercio, narcotráfico, agricultura, gas y otros recursos naturales, pero incapaz de ganar elecciones nacionales trata de crear un Estado secesionista centrado en la económicamente poderosa ciudad de Santa Cruz. Esto dejaría al centro de Bolivia en la pobreza.

Lo mismo que en Bolivia, en Ecuador y Venezuela hay una derecha anti-democrática vinculada a agencias gubernamentales estadounidenses y elementos paramilitares en Colombia. También ella trata de derrocar a los nuevos gobiernos revolucionarios elegidos democráticamente escindiendo las zonas más ricas en nuevos Estados separados: la región industrial, petrolífera, agrícola y comercial de Guayaquil en el sudoeste de Ecuador y la rica en petróleo región de Zulia en el noreste de Venezuela.

Los bolivianos tienen una larga historia de resistencia popular frente a los elementos de derecha que han gobernado la nación en nombre de elites internas y extranjeras. Han aprendido de sus luchas anteriores. En 1952 lograron la primera revolución del continente desde la Revolución Mexicana de 1917. Introdujeron por corto tiempo una reforma agraria y la nacionalización de las minas de estaño, la principal industria de la época. Muchos mineros eran marxistas. En 1946 el Congreso de Mineros aprobó las «Tesis Pulacayo», un programa que se hacía eco del pensador revolucionario bolchevique y comandante militar Leon Trotsky. Este programa exigía el control por parte de los trabajadores de los medios de producción, una democracia genuina y la internacionalización de la lucha revolucionaria. Mineros armados cambiaron el curso de los acontecimientos en 1952 en el momento en que parecía que el ejército de la derecha podía aplastar a las fuerzas democráticas en un baño de sangre.

Sin embargo, Estados Unidos fue invirtiendo gradualmente la Revolución de Bolivia de 1952 adiestrando a las fuerzas armadas y enviando asesores económicos favorables al capitalismo de libre mercado y al capital extranjero. Para 1964 no sólo se había invertido la Revolución sino que había sido sustituida por una serie de dictaduras militares y gobiernos civiles ocasionales que llevaron a cabo varias masacres de trabajadores, de campesinos y estudiantes en una «guerra sucia». El criminal de guerra nazi Klaus Barbie, posteriormente extraditado a Francia y declarado culpable de asesinatos masivos en 1987, ayudó a crear campos de concentración bolivianos. La pobreza aumentó. Debido a la silicosis, el exceso de trabajo y al declive del sector minero, la esperanza de vida media de un minero es hoy de 35 años.

Una lucha de guerrilla dirigida por Ernesto «Che» Guevara en el sudoeste de Bolivia fracasó cuando las fuerzas armadas bolivianas adiestradas por Estados Unidos capturaron al Che el 8 de octubre de 1967 y, siguiendo órdenes estadounidenses, lo mataron al día siguiente. En varias localidades rurales empezaron a aparecer cruces con el nombre de «San Che».

En 1971 una Asamblea de los Pueblos respaldada por el gobierno militar del general Juan José Torres aprobó una alianza de campesinos y trabajadores, y un programa para el socialismo. Torres fue derrocado por el general Banzer, lo que llevó a una salvaje ola de represión que duró siete años y que se conoce como «el banzerato», un periodo próspero para las elites de Bolivia y para el capital extranjero. La floreciente ciudad de Santa Cruz empezó a concentrar la mayoría de la riqueza de la nación.

Continuaron las protestas populares de la mayoría pobre y de una pequeña clase media económicamente débil. Para el año 1980 las huelgas, revueltas y masacres llegaron a otra fase. El denominado «Golpe de la cocaína» de aquel año estableció una dictadura particularmente brutal y corrupta que duró más de dos años. En 1985 el economista educado en Harvard Jeffrey Sachs introdujo una «terapia de choque» de tratamiento neoliberal de la economía que dejó en la calle a miles de mineros que tuvieron que emigrar con sus familias al campo o a las ciudades para tratar de encontrar un trabajo con el que sobrevivir. A principios de los noventa Sachs introdujo este mismo programa económico en la antigua Unión Soviética. En ambos casos los resultados fueron desastrosos para la mayoría de las personas.

Durante y después la «terapia de choque» de Sachs los movimientos de resistencia de Bolivia alcanzaron nuevos niveles de organización basada en la comunidad. Se perfeccionaron los bloqueos de carreteras y otros actos de desobediencia civil. Los comités de mujeres, una institución tradicional entre los mineros, empezaron a dirigir las barriadas urbanas. Un sindicato de vendedores callejeros iba creciendo cada año hasta llegar a sus actuales 800.000 miembros. Los ciudadanos bolivianos hicieron enormes manifestaciones bajo las consignas de «Por la vida y la paz», «Por la vida y el pan» y «El pueblo antes que los beneficios».

Los pueblos indígenas acabaron una marcha histórica de 33 días, «Marcha por el territorio y la dignidad» (1990). Ganó fuerza un movimiento de productores de coca dirigido por Evo Morales y que se llamó Movimiento Al Socialismo. Trabajadores, vendedores callejeros, ex-mineros, campesinos desesperados y cabezas de familia en El Alto y otras barriadas urbanas organizaron comités de defensa y lucha de los barrios. Las mujeres y los jóvenes desempeñaron papeles fundamentales. La mayor parte del tiempo Bolivia estaba bajo estado de sitio, con toda la oposición reprimida. Sin embargo, los movimientos sociales siguieron reapareciendo y ganando fuerza, siguieron derrocando gobierno tras gobierno hasta la elección de Evo en 2005.

El prefecto Rubén Costas en Santa Cruz y varios ex-nazis y grandes terratenientes empezaron a organizar su golpe ¨civil». Utilizaron términos racistas para referirse a Evo, afirmaron que ningún «dinero indio» podría gobernar la nación y enviaron bandas de matones fascista para atacar, pegar y matar a los indígenas. Tomaron oficinas nacionales, incluyendo aeropuertos, con lo que impidieron que el presidente de la nación pudiera volar a zonas clave.

Varios de los dirigentes fascistas de derecha del movimiento de oposición son fanáticos anti-comunistas cuyas familias pro-nazis fueron a Bolivia desde la Europa del este tras la Segunda Guerra Mundial, a menudo protegidos o animados por el gobierno estadounidense, como en el caso de Klaus Barbie. Comúnmente se cree que uno de los actuales dirigentes, Branco Marinkovic, un croata-boliviano, está a sueldo del hombre en el gobierno de «el gringo» que ordenó la masacre de El Alto de 2003, y que después huyó a Estados Unidos con «el gringo» y otros muy altos cargos del gobierno.

Con los años los dirigentes fascistas de los cuatros departamentos secesionistas han contratado de forma rutinaria a pistoleros brasileños, algunos de los cuales se unieron a los pistoleros bolivianos y peruanos en la masacre de Pando del 11 de setiembre de 2008. Pando es el departamento que dio refugio a los asesinos de Chico Mendes, el mundialmente conocido sindicalista y dirigente del movimiento medioambiental de los recolectores de caucho brasileños asesinado en 1988. Desde entonces sus asesinos y sus secuaces han estado operando en nombre de las elites de Pando para ayudar a mantener la disciplina laboral y la lealtad política, pero cada vez con menor éxito.

Aunque momentáneamente hayan fracasado en su intento de derrocar la democracia boliviana, los derechistas de todo tipo no han dejado de presionar a Evo. Los movimientos sociales y los pueblos indígenas siguen movilizándose en defensa del gobierno de Evo.

A mediados de octubre de 2008, entre 50.000 y 200.000 personas hicieron una marcha de 8 días y 150 kilómetros a la que se unió el propio Evo el último día. Los manifestantes rodearon el Congreso nacional en La Paz en demanda de la aprobación de un futuro referendum sobre la nueva constitución. Consiguieron obtener la mayoría de votos por dos tercios que se requería y después lo celebraron en las calles.

Sin embargo, antes de esta votación los partidos de centro y de derecha en el Congreso ya habían modificado más de cien artículos. Los detalles de los cambios son bastante complejos, pero está claro que se concede a los departamentos secesionista una mayor, aunque no completa, autonomía. Además, Evo no podrá volver a ser elegido tras las elecciones presidenciales y al Congreso del 6 de diciembre de 2009. Por consiguiente, podría permanecer en la presidencia hasta 2014.

Tanto en Bolivia y Ecuador como en Venezuela la oposición de derecha está cada vez más dividida. Por ejemplo, el partido PODEMOS (Poder Democrático Social) de Bolivia, el mayor grupo de oposición, tiene ahora al menos cuatro facciones enfrentadas.

Pero la oposición no es solo de derechas. Aunque en general la izquierda apoya a Evo y a Correa, aun cuando sea a veces de forma crítica, hay unos pocos que creen que los presidentes de ambas naciones están yendo demasiado despacio y con demasiados compromisos. Algunos incluso ven la emergencia de «un nuevo neoliberalismo con rostro humano». Además, dentro de los gobiernos de ambas naciones hay personas que actúan como camarillas que tienden a minar los procesos democráticos y a servir así a las afirmaciones de la oposición de derecha de que estos presidentes son unos «dictadores».

Está habiendo cooptación y clientelismo, más en Ecuador que en Bolivia, pero los movimientos sociales siguen exigiendo una genuina democracia y un nuevo tipo de socialismo que satisfagan todas las necesidades humanas en armonía con ¨Pachamama¨. Las posibilidades de un golpe militar o civil parecen menores cada día, pero nunca se pueden descartar. Las fuerzas armadas de ambas naciones han jurado respetar y defender los procesos constitucionales en marcha. Los pueblos boliviano y ecuatoriano están en alerta contra posibles oficiales o soldados traidores.

Declive de la hegemonía estadounidense

Los acontecimientos en Bolivia y Ecuador reflejan un desafío cada vez mayor al «gran hermano del norte». Las naciones de América Latina se están integrando en una «gran patria» más amplia e independiente de Estados Unidos, una idea defendida originalmente por «el Liberator» Simón Bolívar en las guerras de independencia contra España cuando trató de unificar la región contra la futura hegemonía estadounidense. Bolívar no lo consiguió, en parte debido a la oposición de Estados Unidos. En 1829 concluyó: «Estados Unidos parece estar destinado por la Providencia a asediar América con miseria en nombre de la libertad».

Además de UNASUR se han creado varias instituciones nuevas en este reciente proceso de integración. Entre ellas, destacamos las siguientes:

  • Grupo de Río (creado en 1986 por miembros del Grupo Contadora que trataban de encontrar la paz para América Central, hoy una organización de casi todos los Estados de América Latina y el Caribe, cuyo miembro más reciente es Cuba),
  • TeleSUR (un canal de televisión de cobertura continental, de noticias y de espectáculos que contrarresta el enfoque sesgado y las manipulaciones de CNN y de la mayoría de los medios de comunicación estadounidenses),
  • RadioSUR,
  • PetroSUR and PetroCARIBE (para la integración energética, con descuentos en los precios del gas, petróleo y los conocimientos y experiencia venezolanos),
  • Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, una alternativa socialmente responsable en vez de guiada por la búsqueda de beneficio a la ahora derrotada iniciativa estadounidense de un Área de Libre Comercio de las Américas (FTAA, en sus siglas en inglés),
  • MERCOSUR, Mercado Común del Sur, una alternativa anterior a la FTAA,
  • Comunidad de la Naciones Andinas y Caricom (otros dos bloques comerciales regionales),
  • Tribunal Latinoamericano de Justicia,
  • Banco del Sur (una respuesta las instituciones financieras neoliberales dominadas por Estados Unidos, como el Bando Mundial y el Banco de Desarrollo Inter-Americano),
  • Confederación Parlamentaria de las Américas (un Parlamento sudamericano que se construirá en San Benito, Bolivia),
  • Consejo de Seguridad Sudamericano (una alianza militar de 12 naciones en la que se excluye a Estados Unidos).

También hay planes de crear una moneda única, que posiblemente se llamará «pacha», y un Fondo Monetario del Sur como alternativa al dólar estadounidense y al Fondo Monetario Internacional. Se habla también de un Fondo de Estabilización Económica.

En el pasado el gobierno estadounidense y las oligarquías de América Latina no habrían tolerado todo esto ni un segundo. Habrían organizado sangrientos golpes militares y nuevas dictaduras en nombre de la defensa de la democracia. Pero hace tiempo que se fueron esos días de la hegemonía estadounidense. Los capitalistas españoles tienen ahora más inversiones en la región que sus homólogos estadounidenses. Durante mucho tiempo Estados Unidos y la OAS han estado ausentes de todas las decisiones principales sobre conflictos; nuevas coaliciones como UNASUR y el Grupo de Río toman esas decisiones sin, por el momento, un solo voto disidente. Incluso el influyente políticamente Consejo sobre Relaciones Exteriores (CFR, en sus siglas en inglés) estadounidense afirmaba en su informe de mayo de 2008 que la Doctrina Monroe está muerta y no se debe resucitar. De manera significativa, Washington ha aceptado el Consejo de Seguridad Sudamericano formado por 12 naciones.

Los fracasos militares y diplomáticos de Estados Unidos en Iraq, Afganistán y Pakistan, unido a la crisis financiera global desencadenada por las bancarrotas de los bancos estadounidenses en 2007-2008, han extendido la pérdida por parte de Estados Unidos de hegemonía mundial. Desde hace tiempo el euro y otras monedas han debilitado el dominio del dólar estadounidense. La gigantesca economía estadounidense se ha vuelto dependiente de inversiones y préstamos de China, Japón, la Unión Europea y varias petromonarquías. Según unos reportajes de CNN, el plan de rescate por valor de dos billones de dólares puede costar a cada ciudadano estadounidense 40.000 dólares para 2010. El reinado económico durante tres décadas del neoliberalismo se está sumiendo vertiginosamente en el abismo del sufrimiento humano que él mismo ha ayudado a generar. Unos Polos de Poder múltiples y el ascenso de nuevas alianzas económicas y geopolíticas están sustituyendo al dominio durante 18 de un único Super Poder.

Conclusión

Es evidente que Bolivia y Ecuador, al igual muchos países de América Latina, están experimentando cambios históricos en la correlación de fuerzas sociales y de clase, y en las relaciones con Estados Unidos. Sólo la derecha y el gobierno de Estados Unidos se opone a estas dos nuevas y vigorosas democracias. Otros están tratando de aprender de ellas.

En julio de 2008 llegó a Washington, D.C la marcha de 8.000 millas «La Marcha más Larga 2 Toda Vida es Sagrada – Salvemos la Madre Tierra». Uno de sus dirigentes, Dennis Banks, co-fundador del Movimiento Indio Americano (AIM, en sus siglas en inglés), resumió sus objetivos en los de «la protección del medio ambiente, acabar con el calentamiento global, protección de la supervivencia cultural indígena y empoderamiento de la juventud nativa». La mayoría de los manifestantes expresaron su solidaridad con Bolivia, Ecuador y Venezuela.

Sin embargo, en 2008 la política estadounidenses respecto a América Latina continuó por la senda antidemocrática. El Pentágono envió la modernizada Cuarta Flota a patrullar los océanos y canales de la región. Se construirán más bases militares en Colombia, en las fronteras con Ecuador y Venezuela. Ha aumentado el apoyo estadounidense al mega-proyecto Integración de la Infraestructura Regional Suramericana, IIRSA. Se trata de un multimillonario plan transcontinental de desarrollo de transporte y comercial que violará varios territorios indígenas. A pesar de las inmensas bancarrotas bancarias y de los altísimos índices de paro tanto internos como externo, los programas de ayuda estadounidenses continúan desestimando el satisfacer las necesidades humanas y, en vez de ello, contribuyen a la represión militar de los movimientos sociales e indígenas o renuevan los intentos de golpes «civil».

El mundo se enfrenta a una profunda crisis ecológica. El hambre en el mundo está aumentando rápidamente. En relativamente poco tiempo no habrá suficiente agua potable, comida o petróleo para mantener el actual nivel de vida, ni siquiera en las naciones más industrializadas. El capitalismo neoliberal se enfrenta tanto a una profunda crisis económica como a una pérdida de credibilidad a escala mundial. Por otro lado, los movimientos indígenas y populares en Bolivia y Ecuador han logrado significativos avances y tienen ahora una oportunidad de progresar hacia logros aún mayores refundando de sus Estados e introduciendo nuevos programas en defensa del medio ambiente y de los pueblos del mundo.

En noviembre de 2008 unos 400 académicos de la prestigiosa Asociación de Estudios Latinoamericanos envió una carta al presidente electo Barack Obama en la que expresaban su esperanza de que su presidencia convirtiera a Estados Unidos en «un aliado en vez de un adversario de los positivos cambios que están teniendo lugar en el hemisferio». Está por ver si Obama va a mantener las antiguas políticas; si hará más cambios superficiales o creará nuevas políticas en interés de todos los pueblos de América Latina y de Estados Unidos.

Enlace con el original: http://www.counterpunch.org/cockcroft11282008.html
y Monthly Review, http://mrzine.monthlyreview.org/cockcroft301108.html