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Nuevas denuncias de Amnistía Internacional

Los vuelos ilegales de la CIA en Europa, un camino rápido hacia la tortura

Fuentes: Rebelión

El escándalo resultante de las operaciones ilegales de la Central de Inteligencia Americana (CIA) en Europa continúa movilizando la opinión pública. Amnistía Internacional (AI) vuelve a la carga y acusa. Periodistas suizos que destaparon el escándalo, publicarán un libro

Amnistía Internacional publicó la madrugada de este martes 4 de abril un informe de más de 40 páginas donde analiza en detalle los vuelos ilegales organizados por la CIA en Europa para trasladar a sospechosos de actividades terroristas.

El documento, denominado «Estados Unidos, fuera del control de los radares: vuelos secretos, tortura y *desapariciones», confirma el aterrizaje cientos de los mismos en numerosos aeropuertos europeos, entre los cuales 6 en Suiza. «Tres de los aviones alquilados por la CIA … aterrizaron en total cinco veces en Ginebra y una vez en Zurich», indica el informe que certifica más de 1000 movimientos de naves aéreas de la Central de Inteligencia Americana entre el 2001 y el 2005. Y que muestra que las mismas usaron regularmente el espacio aéreo europeo, aunque no está probado que todas transportaran prisioneros.

Dos periodistas suizos destapan la olla

Las actividades ilegales de la CIA en Europa fueron públicamente reveladas y certificadas el 8 de enero pasado en el periódico suizo Sonntagsblick.

El semanal helvético publicó la copia de un fax enviado por el Ministro del Exterior egipcio que tenía como destinatario la Embajada de Egipto en Londres. Dicho documento, interceptado por servicios secretos suizos, fue filtrado -todavía sin conocerse el medio ni la fuente- al Sonntagsblick que no vaciló en publicarlo.

Dicho fax prueba que los sospechosos de terrorismo son interrogados por funcionarios de la CIA en cárceles clandestinas de diversos países del este de Europa y balcánicos.

Este artículo que tuvo una enorme repercusión mediática, puso sobre la mesa del debate público europeo esas actividades ilegales, que trataron de ser negadas por voceros de algunos de los gobiernos del continente. En tanto las máximas autoridades norteamericanas intentaban desviar las acusaciones sin convencer.

Sin embargo, ante la presión internacional, el Consejo de Europa debió abrir una investigación especial sobre el tema, nombrando al senador suizo Dick Marty como responsable de la encuesta.

El parlamentario reconoció en un informe intermediario que la utilización de territorio europeo por parte de los servicios secretos estadounidenses -para trasladar a Estados Unidos u otros países a personas detenidas ilegalmente- fue de tal magnitud que no se podía ignorar.

Tal como lo pudo confirmar este corresponal, en los próximos días, más precisamente la segunda semana de abril, Sandro Brotz y Beat Jost, los dos periodistas del Sonntagsblick autores del artículo que destapó el escándalo, presentarán en Berna un libro que analiza en profundidad todo el «affaire» desde que estallara hasta el presente.

«CIA, cárceles en Europa. El escándalo del fax y sus corolarios», está publicado en alemán por una editorial de Zurich. En sus 176 páginas se incluye también un análisis del senador Dick Marty sobre los hechos. El acuciante libro levanta el dedo acusador contra los gobiernos europeos, sus silencios cómplices y las maniobras del poder para presionarlos, callarlos y desacreditarlos.

Amnistía Internacional contundente

A menos de tres meses que la prensa suiza pusiera en evidencia las actividades ilegales, Amnistía Internacional vuelve nuevamente a la carga, con un informe que parece no dejar lugar a dudas.

El mismo presenta casos concretos de personas que fueron víctimas de las «restituciones», tal como se designa «al traslado de personas de un país a otro sin ningún respeto a los procedimientos jurídicos o administrativos». La restitución, precisa el organismo de derechos humanos, se realiza en general «a la iniciativa de Estados Unidos en el marco de la *guerra contra el terrorismo*.

Vuelos hacia la tortura

Amnistía Internacional tiene información de más de 1000 vuelos directamente ligados a la CIA, explotados regularmente por sociedades mampara, los que en su mayoría utilizaron aeropuertos europeos.

Una segunda categoría, es la de unos 600 vuelos efectuados por aviones usados temporalmente por la Central de Inteligencia Americana.

Y una tercera, la de cerca de otros 1000 vuelos, efectuados por aviones de sociedades ligadas a la CIA, pero que según AI no habrían estado implicados en casos de «restitución».

Muchos de los países que autorizan dichos vuelos citan, en su descargo, la Convención de la aviación civil internacional, conocida como Convención de Chicago. Dicho acuerdo internacional dispone el derecho de todo Estado de exigir que cualquier avión que sobrevuele su territorio pueda ser inspeccionado si existen motivos para pensar que viola los objetivos de la Convención. Las «restituciones» constituyen una violación del derecho internacional y por lo canto de la Convención de Chicago, enfatiza Amnistía.

Basta de traslados ilegales

Los envíos, indica AI, se realizaban hacia Egipto, Jordania y Siria «que tienen la reputación de utilizar la tortura en sus interrogatorios». En el marco de dichas restituciones, fueron enviadas también personas a los Estados Unidos, para ser encarceladas en Guantánamo. Otras enviadas a Irak y Afganistán, «o incluso a los centros de detención secretos administrados por la CIA y llamados *lugares negros*». Las torturas más brutales han sido denunciadas por algunas víctimas luego de ser liberadas.

El documento del organismo internacional concluye con varias conclusiones/demandas dirigidas a los actores implicados en estos hechos ilegales.

Solicita a Estados Unidos terminar con la práctica de las «restituciones» y detenciones secretas. Y a todos los gobiernos, a que las víctimas de esos traslados sean protegidas contra la tortura y que todos los detenidos en el marco de la «guerra contra el terrorismo» sean inculpados y juzgados con procedimientos justos, o en su defecto, liberados.

Por otra parte, llama también a los gobiernos a no permitir el envío de detenidos a países donde se practica la tortura; ni autorizar que sus espacios aéreos y aeropuertos sean usados como tránsito de traslados ilegales.