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Millones de personas en Europa afectadas por el paro y la pobreza

Fuentes: La Haine

[Traducido del inglés para La Haine por Felisa Sastre] La crisis no puede superarse con reformas, tal como proponen el Nuevo partido Anticapitalista francés y sus aliados

Las elecciones al Parlamento europeo del 7 de junio van a celebrarse en medio de la más profunda crisis del capitalismo desde los años 1930 y en una situación social extremadamente tensa. Muchos millones de personas están incrementando el desempleo y la pobreza, mientras una minoría de accionistas, especuladores en Bolsa y directivos han amasado una enorme riqueza.

En el primer trimestre de 2009, el producto interior bruto en Europa, comparado con el del año anterior, ha disminuido un 4,4 por ciento. La economía alemana, muy dependiente de las exportaciones, ha decrecido un 6,9 por ciento en el mismo periodo. Los países de Europa oriental se han visto especialmente afectados: en los Estados bálticos, el PIB se ha desplomado entre el 10,9 y el 18,6 por ciento.

Veinte años después del reestablecimiento del capitalismo, los países miembros de la Unión Europea del Este, han iniciado una etapa de progresivo colapso económico y social.

Aunque las estadísticas oficiales invariablemente rebajan la auténtica situación, los datos disponibles dejan muy claro la catastrófica extensión del declive social. El aumento vertiginoso del paro, la miseria y el empobrecimiento crecientes de regiones enteras constituyen una denuncia de las políticas antisociales de la Unión Europea y de sus Estados miembros.

Ninguno de los partidos oficiales se atreve a afrontar los problemas que afectan a millones de ciudadanos europeos, y sus campañas electorales se reducen a ampulosas alabanzas de las instituciones de la UE en Bruselas. Por ello, no resulta sorprendente la extendida desafección ante las elecciones europeas, que es una expresión de la creciente oposición entre la población, y de las previsibles luchas de clases.

La campaña electoral del Partido Socialista para la Igualdad (Partei für Soziale Gleichheit, PSG) se basa en un análisis a fondo de las condiciones económicas, sociales y políticas en Europa y lucha sobre estas bases por una perspectiva socialista.

Paro masivo y pobreza

Los índices de paro oficiales han aumentado considerablemente en toda Europa. Según Eurostat, la oficina de estadísticas de la comunidad europea, en marzo de 2009, el desempleo en los países miembro de la UE superaba los 20 millones de parados, lo que representa un aumento de 4 millones respecto a marzo de 2008.

Esas cifras oficiales no reflejan con exactitud la situación real. En primer lugar, porque no existen datos disponibles de varios países y, en segundo, porque todos los gobiernos utilizan trucos para no contabilizar a muchos millones de personas en paro.

En Gran Bretaña, cerca de 1 millón y medio de personas se apuntaron a las prestaciones de desempleo en marzo. Esta cifra representa un aumento de más del 80 % respecto al año anterior.

En España, la tasa oficial de paro es del 17,4 por ciento comparado con el 10,5 % de mayo de 2008. El desempleo se ha duplicado en Irlanda en el mismo periodo, mientras que se ha triplicado en el plazo de un año en los Estados bálticos de Estonia, Lituania y Letonia.

En países como Alemania y Austria, el crecimiento del paro se ha retrasado en gran medida gracias a los trabajos a tiempo parcial. En abril de 2009 en Alemania, 2 millones de trabajadores lo hacían a tiempo parcial. La Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) prevé una crisis drástica del paro en Alemania que superará los cinco millones en los próximos meses.

La UE y todos los gobiernos europeos están aprovechando el paro masivo para llevar a cabo bajadas de los salarios y recortes sociales, tanto si se trata de gobiernos social demócratas como de conservadores. La Comisión Europea se ha convertido en sinónimo de desregulación, liberalización y desmantelamiento de los derechos laborales.

La «Directiva Bolkestein» de la UE ha alterado los contratos y salarios mínimos, así como las condiciones de los puestos de trabajo. La «Flexi-seguridad» pedida por la UE (un híbrido de flexibilidad y seguridad), ha otorgado a las empresas la posibilidad de imponer despidos y reducir los salarios. Al mismo tiempo, esta medida se ha implantado para reducir el subsidio de desempleo a los parados.

Supuestamente, esta reducción del subsidio de paro pretende animar a los parados para que busquen trabajo más rápidamente. En realidad, la medida va dirigida a obligar a los desempleados a aceptar trabajos basura que faciliten la reducción drástica de los salarios.

En un informe de la UE, hecho público en marzo de este año, sus autores escriben: «Los datos recientes indican que el 16 por ciento de los europeos están todavía bajo la amenaza de la pobreza. Aunque un buen trabajo es la mejor protección contra la pobreza, el hecho de que un 8 por ciento de quienes tienen un trabajo remunerado sean pobres significa que un empleo no siempre garantiza esa protección.» El 16 por ciento de los europeos que viven en la pobreza- según los datos oficiales- supone un total de 80 millones de ciudadanos europeos.

En todos los países de la UE, las principales víctimas del desempleo y de la pobreza son niños y jóvenes. Otra parte del informe de la UE afirma: «En la UE los niños se enfrentan a un mayor riesgo de caer en la pobreza (19 por ciento) que el resto de la población. La situación no ha mejorado desde el año 2000. En marzo de 2009, el índice de paro en personas de menos de 25 años era de 18,3 por ciento. En España, más de un tercio de este grupo de edad no tiene trabajo. Cada vez un mayor número de bachilleres es incapaz de encontrar un trabajo adecuado y se ve obligado a aceptar dos o tres trabajos basura para sobrevivir.»

Sin embargo, estas estadísticas medias no describen el grado de miseria social absoluta que existe en grandes zonas de Europa. Si se analiza la pobreza en países uno por uno, en regiones concretas e incluso en ciudades aisladas, aparece una enorme división geográfica entre pobres y ricos. En todos los países europeos hay regiones que se están hundiendo en una amarga pobreza: el sur de España, sur de Italia, Alemania oriental y otras grandes regiones de los demás países. Regiones enteras sufren la plaga del paro masivo, con índices de entre el 25 y el 50 por ciento dependientes de la asistencia social.

Suburbios enteros de las principales ciudades y antiguos centros industriales de Europa están arruinados. En ciudades como París, Atenas, Varsovia o Roma, en los viejos barrios obreros y de inmigrantes de Amsterdam, Londres, Berlín o en la región alemana del Rhur, el paro y la pobreza son dos o tres veces mayores que la media nacional..

Riqueza

Mientras regiones enteras caen en la indigencia y la pobreza, un pequeño sector social ha sabido aprovecharse de la situación. Los datos ofrecidos por Eurostar sobre la distribución de los ingresos son anticuados y de poca fiabilidad.

Las estadísticas nacionales son más fiables, incluso aunque sólo lleguen al año 2007. Según el German Institute for Economic Research (DIW), en 2007 el 1 por ciento de los alemanes más ricos poseía el 23 por ciento de toda la riqueza del país y el 10 por ciento de los más ricos poseían más del 65%. La mitad de la población alemana o no tiene nada o está endeudada.

Pero todo esto no refleja la amplitud de la desigualdad social. Entre ese 1 por ciento de los más ricos (82.000 ciudadanos) hay un puñado de super ricos. Según un investigador de la distribución de la riqueza, si la riqueza se midiera en un cuadro en el que 100.000 € equivalieran a dos centímetros, la riqueza anual media de las personas adultas en Alemania (es decir, 88.000 €) alcanzaría una distancia de 17,6 centímetros(1). En contraste, la riqueza del hombre más rico de Alemania, Karl Albrecht (propietario de la cadena de supermercados Aldi) mediría exactamente cuatro kilómetros.

Esta situación es similar en todos los países europeos. En la actualidad hay un total de 195 multimillonarios en Europa, y de ellos, 52 viven en Alemania.

Los ricos y sus empresas han podido beneficiarse principalmente de los intereses y dividendos de acciones. Básicamente, se han beneficiado del crecimiento de la pobreza en el continente europeo. En particular, las grandes empresas se valen del nacionalismo de los sindicatos para enfrentar a los trabajadores de un país contra los de otro y obligarles a aceptar las medidas aprobadas por los gobiernos nacionales y la burocracia de la UE, que favorecen a los empresarios. Mientras la crisis se agrava y los ataques contra los puestos de trabajo y los salarios se intensifican, los sindicatos se acercan cada vez más a sus respectivos gobiernos y a las direcciones empresariales.

¿Cuándo oímos por última vez el eslogan tradicional «A igual trabajo, igual salario» en boca de un responsable sindical o de un comité de trabajadores? En las últimas décadas, el diferencial de salarios en Europa ha crecido enormemente. Una hora de trabajo en Escandinavia, Alemania, Gran Bretaña y Francia se paga entre 35 y 30€; en Polonia, 5€; en los países bálticos y Eslovaquia, 4 €; en Bulgaria, que ingresó en la UE a principios de 2007, sólo 1,40.

Esta diferencia de salarios se produce en los límites de una pequeña región geográfica. Desde Berlín, capital de Alemania, sólo hay 100 Km hasta la frontera polaca y un poco más de 1.000 Km hasta Riga, capital de Letonia. La diferencia salarial de más del 90 por ciento se produce en una distancia de 1.000 Km.

Este declive social tan extendido ha creado las condiciones en que las tendencias políticas más derechistas tratan de promover el racismo y están ganando influencia. En Italia, España y Alemania, y especialmente en la Europa oriental, existe un movimiento creciente de violencia contra los trabajadores extranjeros y contra las capas sociales más desfavorecidas.

En los nuevos miembros del la UE del Este, los antiguos burócratas estalinistas han colaborado con las principales compañías occidentales para privatizar todos los bienes socializados y acumular fortunas escandalosas, mientras la población se hunde en la pobreza masiva y en la creciente indigencia. Ataques posteriores contra los derechos democráticos y una corrupción generalizada han creado las circunstancias en la que las fuerzas fascistas públicamente incrementan su influencia.

Perspectivas socialistas

La resistencia contra los despidos masivos, el cierre de fábricas y el empobrecimiento social aumenta en todos los países europeos. En Lituania, Islandia y Bélgica la crisis ya ha derribado a los respectivos gobiernos nacionales.

La rebelión contra la Unión Europea y los gobiernos nacionales exige, sin embargo, una perspectiva socialista internacional. En las elecciones europeas, el Partido Socialista Alemán para la Igualdad subraya: «El PSG lucha por la unidad internacional de la clase trabajadora. Para enfrentarse a los ataques de las empresas que operan a escala mundial, los trabajadores deben unirse internacionalmente. Nos oponemos rotundamente a cualquier intento de abrir una brecha entre los trabajadores alemanes y los extranjeros o de incitar a los obreros alemanes contra sus camaradas del este de Europa o de Asia».

La actual crisis no puede superarse con simples reformas o modificaciones del sistema de nación-estado, tal como proponen el Partido Alemán de Izquierdas, o el Nuevo partido Anticapitalista francés (NPA) y sus aliados europeos. La única solución viable es la transformación de las relaciones sociales y el establecimiento de una sociedad socialista. En Europa, ello exige la lucha contra la Unión Europea y sus instituciones, y el establecimiento de Los Estados Unidos Socialistas de Europa. Esa es la perspectiva que impulsa en las actuales elecciones europeas el Comité Internacional de la Cuarta Internacional y su sección alemana, el Partido Socialista para la Igualdad.


1. N.T. En el original se dice milímetros, lo que parece una errata.

http://www.lahaine.org/index.php?p=38309